Buen comienzo de una feliz
iniciativa
Numerosa cantidad de público
colmó el patio de la Casa del Virrey del Complejo Museográfico
para acompañar el domingo el debut de la agrupación que reúne a
instrumentistas y coreutas de nuestra ciudad. De acuerdo a lo
anticipado, se pondrá el acento en la literatura musical y coral
de los siglos XVII y XVIII.
En lo que constituye el primer
compromiso de envergadura del nuevo siglo por parte de artistas
del medio, quedó presentado en sociedad el domingo último, el
Grupo de Música Antigua Arcadia.
Se trata de una formación que reúne el aporte instrumental y
vocal de gente que se ha puesto como meta la interpretación de la
música de los siglos XVII y XVIII. Una literatura exigente que
impone no sólo un estricto entrenamiento musical sino además, la
recreación de un espíritu y una época que exige sensibilidad y
conocimientos.
sólo a quienes le
dan forma, sino a la propia ciudad.
| Un éxito
esperado: "Encuentro de dos orillas"
|
El canto, expresión viva del
hombre
Adrián Maggi representando a
Argentina y Héctor Numa Moraes a Uruguay, hilvanaron con su
música y poesía autóctona un encuentro que colmó de calidad y
público el teatro "El Galpón". La reunión de estos
dos valiosos representantes del folklore, se concretó el sábado
y contó como presentador a Antonio Zito.
Con su bagaje de experiencias y
miradas hacia sus semejantes, y correlativamente, portadores de un
verbo capaz de testimoniar ecos de la historia y los hombres que
la sustentan, Adrián Maggi y Héctor Numa Moraes se erigieron el
sábado en protagonistas del "Encuentro de dos orillas".
Dos puntos disímiles, pero a la vez cercanos en sus orígenes e
historias. Dos vecinos que a lo largo de muchas décadas
transitaron por espacios similares y donde el hombre, como en este
sur latinoamericano, debió beber amargamente de sus fracasos y
sueños dormidos, como elixir necesario para continuar con su
quehacer cotidiano.
Ambos poseen el don del canto, pero ese canto que brota como un
manantial puro entre la maleza, para reverdecer las hojas caídas.
No aquel canto complaciente para engalanar oídos o productoras
discográficas. Es el que emerge cristalino, como eslabón
necesario para reencontrar al hombre anónimo que serenamente y
con fe, puebla uno u otro lugar, esperando ser reflejado por sus
artistas.
Y ese es, precisamente, el valor puntual de estos dos cultores del
canto y la música. Capturar en esos retratos que se vuelven
poesías, un mundo de sensaciones palpitantes que pintan a miles
de hombres y mujeres que se asientan en las dos orillas.
| Se
conoció "El varón globalizado", unipersonal de
Rodolfo Machado |
Un fresco con sabor amargo
La pieza que retrata el presente
de muchos argentinos, sin descuidar el humor, se presentó el
sábado en el Teatro Luján. Con posterioridad, fue sorteada entre
los asistentes una pintura de su hermano, el plástico Ricardo
Machado.
Rodolfo Machado pertenece a esa
raza de actores cuyo rostro una gran mayoría del público puede
asociar a la televisión. Especialmente aquella -hoy lejana en el
tiempo-, que generaba muchos unitarios y telenovelas, originando
una fuente de trabajo interesante y necesaria.
Pero en la actualidad, con una televisión empobrecida y teatros
cada día menos poblados, como hombre activo y capaz de poner en
marcha sus propios emprendimientos, Machado apeló a sus recursos
creativos y profesionales para desafiar estos tiempos hartos
difíciles para cualquiera.
Así surgió "El varón globalizado", unipersonal que
además le pertenece y con el que recorre distintos puntos, como
un modo de continuar en la profesión y como diría él mismo, sin
tener que mendigar una participación en las puertas de las
televisoras.
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