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Asuntos internos
La Departamental Mercedes pasó a
disponibilidad al comisario inspector Andrés Onorato, que se
desempeñaba como jefe de la DDI de Mercedes con asiento en
General Rodríguez. Removieron a otros efectivos que estaban bajo
sus órdenes. Los cambios obedecerían a intereses que se manejan
dentro de la fuerza.
A cuatro meses de asumir la
dirección de la Delegación Departamental de Investigaciones de
Mercedes, el comisario inspector Andrés Onorato fue puesto en
disponibilidad preventiva junto al subcomisario y uno de los jefes
de operaciones.
La decisión se tomó a instancias del jefe de la Departamental
comisario Mayor Miguel Angel Pérez, a causa de un presunto
indebido manejo operativo en el que habría incurrido el titular
de la DDI.
Según altas fuentes de la Bonaerense, el gobernador de la
Provincia, Felipe Solá, habría recibido una denuncia que
revelaba que Onorato realizó tareas policiales con un grupo
encabezado por un civil que no pertenece a la fuerza.
En torno a este punto, hay versiones que indican que la denuncia
que recibió el gobernador fue anónima. Habría sido redactada
por un policía que también desempeña funciones, mucho antes de
la llegada de Onorato, dentro de la DDI Mercedes con asiento en
General Rodríguez.
A su vez, existe otra declaración que apunta a que el aviso fue
dado a conocer por productores rurales damnificados en delitos en
los que fue destinado para investigar un civil que se habría
hecho pasar por policía.
Durante su gestión, Onorato habría recibido ayuda de Obdulio
Minervino en algunas investigaciones. Se trata de un hombre que
formó parte de la Policía Bonaerense por los años `70, pero fue
retirado de la fuerza debido a varias irregularidades que habría
cometido en su desempeño.
A pesar de haber quedado fuera de la institución, Minervino
continuó manteniendo estrecha relación con la fuerza y colaboró
con varios comisarios de Luján Primera y de otras delegaciones
que requerían de sus servicios. Por otra parte, EL CIVISMO
conoció que Minervino estaba siendo seguido de cerca por la
Justicia de Mercedes, debido a que tendría abierta una causa en
la que se lo involucra en presuntas maniobras relacionadas con la
posesión de vehículos robados.
EL ERROR
La decisión de separar del cargo a Onorato se determinó el fin
de semana del 14 al 16 de diciembre pasado. Y se hizo efectiva a
los tres días. Fue inmediatamente después de que la
Departamental conociera que el gobernador Solá había recibido la
denuncia.
En la DDI se tramitaba una causa por la seguidilla de robos
ocurridos en campos del Cuartel V, ubicados detrás de la empresa
Brahma, en el límite de Luján, General Rodríguez y Pilar.
La denuncia había sido realizada tres meses antes de que asumiera
Onorato. Ante la insistencia de algunos propietarios, el titular
de la DDI envió un grupo operativo al lugar para que investigara
los robos. Entre esos policías se encontraba Minervino, quien
-según dijo Onorato a este medio- conocía la zona "como la
palma de su mano".
Hasta ese momento todo estaba bien. Sin embargo, el problema se
suscitó porque Minervino se habría presentado, ante los dueños
de los campos, ostentando un cargo que no tiene: como subcomisario
y jefe operativo de la DDI.
La responsabilidad ante esta irregularidad se le atribuye al
titular de la DDI como así también al segundo jefe, comisario
inspector Ramón Alberto Antonio, y al oficial principal Mario
Fernando Quinteros, quienes también fueron separados de sus
cargos. La investigación administrativa del caso está a cargo de
la UFI Nº 4 que dirige la fiscal Miriam Rodríguez.
Por otra parte, luego de realizar los movimientos dentro de la
DDI, la Justicia dictó una orden de allanamiento en el domicilio
de Minervino que habría tenido resultados negativos.
Hay quienes aseguran que esta maniobra tiene ribetes políticos
claros: Onorato contaría con el respaldo del procurador general
de la Provincia, Eduardo Matías De La Cruz y tendría un pie en
la jefatura de la Departamental.
Cabe recordar que el policía fue titular de la División
Homicidios de Banfield y estuvo a cargo de la investigación del
cuádruple crimen de la familia Zarnic ocurrido en Luján, entre
otros hechos.
En este caso, Onorato se enfrentó con el entonces comisario de
Luján Primera, Raúl Lezcano, quien se fue de la seccional local
con duros cuestionamientos en su desempeño en el cargo.
Por su parte, el comisario inspector cree que el
"problema" era él; que es "peligroso para los
malos policías" y que no era muy querido por Pérez porque
"le estaba demostrando cuántos policías de su zona están
en cosas que no tienen que estar".
Otro de los efectivos puestos en disponibilidad fue el oficial
principal Mario Quinteros. Se trata de un hombre que cumplía
funciones en la DDI desde hacía varios años y que participó de
la detención de varios policías involucrados en el robo de
autos.
El operativo se realizó en conjunto con la Policía Judicial de
la Procuración General de la Corte Suprema de Justicia
Bonaerense, de la Secretaría de Inteligencia del Estado, de
Gendarmería de la Policía Bonaerense. En esa ocasión fueron
detenidos siete policías y cuatro civiles acusados de integrar
una banda que se dedicaba al robo y desmantelamiento de autos en
el Conurbano bonaerense.
Entre ellos se encontraba el oficial inspector Jorge De Armas,
quien integraba la División Cuatrerismo de José C. Paz. Antes de
asumir esa función fue titular de la DDI Mercedes con asiento en
General Rodríguez.
En su paso por la DDI, De Armas tuvo bajo su responsabilidad
-junto con el cuestionado comisario Lezcano- la investigación del
joven Pablo Isola. En aquel momento, lo que llamó la atención
fue la rapidez con la que se realizaron las pericias. En la
actualidad, De Armas sigue en disponibilidad y detenido en
Mercedes.
Todos los sectores involucrados en este asunto coinciden en un
punto: la desconfianza mutua. Sospechan que no está exenta la
Justicia, poder del cual una rama de la policía cree que actúa
en complicidad y responde solamente a los intereses de una de las
partes.
Por el momento es poco lo que puede sacarse en claro de este
conflicto en el riñón más sensible de la Departamental
Mercedes. Aunque lo único cierto es que el tema responde a un
enfrentamiento histórico y sin tregua de distintos sectores de la
Policía Bonaerense.
Nuevo jefe
A partir del 17 de diciembre, la DDI de Mercedes con asiento en
General Rodríguez quedó en manos del comisario inspector Juan
Remigio Soto y de Marcelo Palmieri, quien se desempeñaba como
jefe operativo cuando Andrés Onorato estaba al mando de la
delegación.
Soto contó a EL CIVISMO que su traslado a la DDI fue
"sorpresivo" ya que hace varios meses que se
desempeñaba como sub jefe de la Departamental de Seguridad de San
Martín.
Cuando llegó no conocía la problemática de las ciudades que
pertenecen a la DDI. Sin embargo, a poco de establecerse en las
oficinas de General Rodríguez fue asesorado por Palmieri, que
trabaja en esta dependencia desde hace aproximadamente cuatro
años.
Se rumorea que el nuevo titular habría tenido buenas conexiones
con el ex comisario Juan José Ribelli, procesado por el atentado
a la AMIA y con el antiguo jefe de la Bonaerense, Pedro Klodczyck.
En aquel momento, la policía de Klodczyck apareció salpicada por
varios crímenes y escándalos públicos.
A fines de 1998, Soto habría sido puesto en disponibilidad por el
entonces secretario de Justicia y Seguridad del gobernador
Bonaerense Eduardo Duhalde, León Carlos Arslanian.
Luego de un tiempo, el policía fue reincorporado a la fuerza y
cumplió funciones como jefe en turno de la Departamental de La
Matanza hasta su traslado a San Martín.
En los pasillos de la Departamental Mercedes se escuchó que Soto
sólo estaría de paso por la DDI, hasta tanto se calmen las
tormentas que generaron los últimos movimientos. De todos modos,
el titular aseguró que ya se encuentra trabajando en las causas
policiales que Onorato dejó abiertas antes de dejar el sillón de
la delegación.
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