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El Don Pirulero

El ministro de la Economía que sólo le interesa a los grandes grupos y a los prestamistas externos, Roberto Lavagna, se encuentra -por enésima vez- enfrascado en el problema del pago de intereses de la deuda eterna y en la definición de los términos de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
La pobreza que arrasa con toda una generación de argentinos es apenas un escollo menor, un tema para que se ocupe y preocupe la remodelada esposa del presidente, Hilda "Chiche" Duhalde.
"Lo importante" en Economía es lo que piensan y dicen unos señores llamados John Dodsworth y John Thornton, sujetos que sólo conocen un puñado de argentinos, pero que determinan medidas que nos afectan a todos.
Mientras los medios de prensa no se acuerden demasiado de la cuestión y llenen horas con los escándalos amorosos del verano, el hambre puede esperar.
El senador en abuso de la Presidencia, Eduardo Duhalde, también tiene la agenda cargada de cuestiones urgentes. No son los mismos temas que preocupan a la población. Se trata de negociaciones, pactos y promesas futuras para determinar quién se quedará con el poder a partir de este año.
El apoyo a Néstor Kirchner; la elección de su compañero de fórmula; la supuesta batalla con Carlos Menem; la opinión de Carlos Reutemann y las intenciones de Felipe Solá y Daniel Scioli integran los desvelos de Duhalde. ¿O acaso usted cree que el presidente sufre insomnio por la falta de trabajo y comida de su pueblo?
La Iglesia parece que se tomó vacaciones. Continuos aumentos en los precios de la canasta familiar; incremento en los combustibles; escenas desgarradoras del hambre en casi todas las provincias; dinero que se gira al exterior cuando se necesita como agua en el interior. Y la Iglesia que ni siquiera es capaz de redactar y difundir un documento crítico.
En los últimos meses, la ocupación eclesiástica pasó por la danza de nombres en torno al sucesor de Juan Pablo II y por frenar la vergüenza de los casos de acoso que aparecieron como enquistados en sus estructuras.
El jefe del Ejército, Ricardo Brinzoni, terminó de completar el esquema de los sectores de poder preocupados por los temas que sólo a ellos afectan e inquietan.
En la despedida de los restos del ex dictador Leopoldo Fortunato Galtieri, el militar habló de "un soldado disciplinado", de un "general majestuoso" que "actuó y decidió según sus convicciones y cuya gestión ya está en la historia".
Los derechos humanos otra vez pisoteados por la irracionalidad de un grupo de uniformados que sigue convencido de su verdad, de su accionar correcto y de su limpieza de conciencia.
Los grandes medios de comunicación están encerrados en la "explosión del verano"; en los chimentos baratos; en los cambios dentro de la casa del "Gran Hermano"; en la carta que la procesada señora de Noble escribió el domingo; en el susto que sufrió el empresario Adrián Suar y en desmenuzar hasta la última partícula el caso de María Marta García Belsunce.
Los ejemplos nos demuestran que hoy más que nunca, cada sector del poder en la Argentina trabaja en la atención de su juego. Un juego en el que no quedamos excluídos, sino que somos las piezas de descarte. En esas condiciones y ante tanta necedad, es casi imposible pensar en un futuro mejor.

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