|
Ahora, por el tren
Si los vecinos del barrio San Bernardo no se organizaban y se
plantaban ante los impresentables funcionarios municipales
para pedir acción, la Planta Depuradora de Líquidos
Cloacales hubiese seguido trabajando en apenas un 10 por
ciento de su capacidad operativa.
En caso de quedarse en sus hogares, resignados a vivir con un
olor insoportable penetrando desde cada rincón, el gobierno
municipal se hubiese desentendido del problema y el dinero se
hubiese seguido destinando a tapar baches, obras de pavimento
que tienen un enorme cartelón que nos indica que toda mejora
se obtiene gracias a la bondad del "Intendente
Prince".
Si esta semana ese grupo de gente carenciada de los barrios
Villa del Parque y Lanusse no se hubiese juntado con los
militantes del Partido o Polo Obrero (poco importa la
precisión), hoy no tendrían cubiertas una serie de urgencias
que durante meses fueron postergadas por las autoridades.
Es la segunda vez que los responsables del área de atención
o desarrollo social de la Comuna claudican en los reclamos
justos y coherentes de vecinos que buscan en el mencionado
partido un eje de organización. En la primera ocasión, hace
más de un año, regresaron a sus casas con bolsas llenas de
alimentos.
También es interesante mirar hacia atrás. Notaremos que si
los vecinos -en gran parte motorizados por los integrantes de
la Asamblea de Luján- no se ocupaban del destino de la plata
que todos los meses nos cobran en concepto de Tasa
Asistencial, ese dinero jamás hubiese sido destinado al fin
para el cual se recauda.
Algo similar sucedió con el proyecto "princista" de
seguridad y su nefasto fondo para la policía. Si la gente
común y los comerciantes directamente afectados en su
bolsillo no se hubiesen movilizado hasta el Concejo
Deliberante, el brillante plan comunal tendría una vigencia
eterna. Y no sería de un año y a prueba, como finalmente
salió aprobado.
Esta serie de ejemplos nos deben permitir entender el poder
que pueden y tienen que ejercer los ciudadanos de Luján. El
silencio, la resignación y la pasividad ante medidas
injustas, sólo dan margen para que los políticos en función
hagan y deshagan a su antojo. Si nadie les pone freno, ellos,
casi por naturaleza, seguirán gobernando para el interés de
muy pocos.
Hoy es el servicio de trenes el que debe contar con un
respaldo multitudinario. Hoy la gente se tiene que volver a
organizar para impedir que las empresas concesionarias logren
sus mezquinos objetivos.
Con silencio, se permitió que los trenes pasaran a manos
privadas. Con esa misma actitud, se avalaron años de
reducción de servicios, de recortes, de decadencia en los
coches, de inseguridad, de aumento en las tarifas, de robo de
los materiales estatales y de millonarios subsidios que
pagamos todos pero disfrutan sólo algunos empresarios.
En estos días, si la mayoría de los ciudadanos sigue de
brazos cruzados, las empresas quitarán gran parte de los
servicios diarios a Luján y Mercedes, con lo cual
prácticamente se firma el certificado de defunción de
pueblos como La Reja, Francisco Alvarez, Ingeniero Marín, Las
Malvinas, Jáuregui, Olivera o Gowland, entre otros.
Organizados, los usuarios tienen las herramientas para
impedirlo. Habrá que ver si están dispuestos a hacerlo.
|