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Donde impera la ley del lejano
oeste
Una persona sufrió la
amputación de una pierna como consecuencia de una agresión con
arma de fuego que sufrió en la laguna de Naveira. La denuncia fue
radicada en la Fiscalía porque los familiares no confían en la
policía.
Una vieja disputa entre vecinos
del barrio Ameghino terminó a los tiros y con una persona a la
que debieron amputarle una pierna a la altura de la rodilla. El
hecho llegó por estos días a la Fiscalía de Mercedes, ya que
los familiares de la víctima no confían en la policía de la que
dicen tener sobradas pruebas como para no radicar la denuncia.
El hecho ocurrió el domingo 12 en la laguna de Naveira. Ese día,
Rodolfo David Alvarez, junto a su mujer Haydee Muñoz, su hermano,
su cuñado y seis menores, había decidido darse un baño para
morigerar las altas temperaturas. Un hecho nada anormal. Hasta que
uno de los chicos dio la voz de alerta: "Ahí vienen los
ortibas", contó un familiar de la víctima que por miedo
reservó su identidad.
Los "ortibas" eran un grupo de sujetos que a escopetazos
limpios llegó para sembrar miedo. Al parecer no fue un hecho
casual sino premeditado. Uno de los testigos admitió a EL CIVISMO
que era previsible que "los ortibas" aparecieran en la
laguna, desde el momento en que uno de los cabecillas de la banda
que se mueve en el fondo del barrio sentenció de muerte a
Alvarez. "Esto es porque vos te juntás con Tapón",
dijo la fuente que accedió a contar la historia.
A todo esto ya estaba consumado el hecho. Uno de los sujetos
efectuó una serie de disparos al agua, hiriendo a Alvarez en una
de sus piernas. Los agresores y la víctima se conocen porque son
vecinos. Es más, sus familiares aseguran que Alvarez los
mantenía con su trabajo como ciruja.
CON NOMBRES Y APELLIDOS
Por eso, declararon en Fiscalía los nombres de quienes están
detrás de este hecho. Un tal "Coco" Cáceres fue
denunciado de ser el presunto autor material del disparo. Pero el
clan estaría compuesto por Laura Fernández, Marcelo Klooster,
Damián González, Hugo Cáceres y Carlos "Pillo"
Cáceres, quien hace poco habría salido del penal de Sierra
Chica.
El origen del problema o "la bronca" que desató la ira
de los Cáceres sería porque Alvarez no acató la orden de dejar
de pasar por determinadas calles del Ameghino, en las cuales la
banda se atribuye su dominio.
Alvarez tiene 23 años y es padre de tres niñas pequeñas. Tras
recibir el disparo fue llevado al Hospital local donde le hicieron
las primeras curaciones, pero debido a la gravedad de la herida lo
derivaron al Hospital Eva Perón (ex-Policlínico Eduardo Castex)
de San Martín. Allí sufrió la amputación de la pierna producto
de la gangrena que había contraído por la infección de la
herida.
Los familiares de Alvarez radicaron la denuncia en Mercedes
cansados de soportar todos los días ataques similares, aunque
ninguno de la gravedad del ocurrido el domingo 12. "A los
Cáceres nos los quiere nadie. Hasta le robaron a Los Reyes Magos
y un montón de chicos se quedaron sin juguetes", dijeron.
En cuanto a las respuestas que debería dar la Policía señalaron
que a este sector del barrio los uniformados directamente no
entran. Sin embargo, conocen lo que pasó. "El lunes 13
estuvieron dos patrulleros y uno salió con Marcelo Klooster a
marcar casas de pibes que no tienen nada que ver", contó el
testigo.
La gente dice que la Policía asegura que los Cáceres "se
llevan bien con el barrio". El testigo dijo que presuntamente
"la Policía vende drogas con ellos y el jefe de calle
saldría con una de las hijas de Klooster en un Renault 21 cuya
patente termina con 17".
Luego de esto, el hermano de Alvarez recibió amenazas a plena luz
del día. Fue en la mañana en que se acercó a tramitar los
documentos. "No traje el revólver si no te cago a
tiros" le habría dicho el malviviente delante de otros
vecinos que estaban haciendo la cola para obtener el DNI.
Sobre "Los Cáceres", se comenta en el barrio que suelen
movilizarse en un viejo Peugeot de color gris. Cerca del callejón
donde muere la calle Libertad, aseguran que son amos y señores
del barrio y que cualquier problema lo arreglan a los tiros.
"Con los pibes buenos se viven tiroteando y no van a parar al
hospital porque la madre, Laura Fernández, tiene todos los
contactos para hacerle curación en otra parte".
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