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Recordando a un creador
Este año se cumplen cincuenta
años de la desaparición de quien ideara y dibujara la monumental
obra plástica inspirada en el Martín Fierro, de José
Hernández, que encontró la adhesión estética del escultor
Jorge Casals.
En
1999 el Museo Municipal de Bellas Artes tuvo la feliz iniciativa
de devolver protagonismo a Luis Macaya, artista catalán
injustamente olvidado por ciertas modas o ismos, como señalara el
escritor y crítico de arte César Magrini.
En un interesante comentario incluído en el catálgo de entonces,
el mismo autor señaló que en su momento se lo valoró tanto en
el país como en el extranjero, apuntando que varias enciclopedias
y colecciones de arte europeas, además de las nacionales, vieron
en las realizaciones de Macaya a un gran artista. "Y más
allá de sus valiosas pinturas al óleo y de sus espléndidas
acuarelas (y ésta es una de las manifiestaciones plásticas de
más difícil realizaciones, como el pastel), Luis Macaya fue un
prodigioso dibujante, como lo reconocieron sus admiradores a
partir de la década del 20..."
Desde su llegada a Argentina, donde se radicó definitivamente,
Macaya se sintió particularmente atraído por los temas
gauchescos. Mientras su fama crecía, y sin abandonar sus
pinturas, acuarelas y de cuando en cuando alguna serie de
xilografías, el maestro fue concibiendo la idea de una serie de
dibujos que sirvieran más que como ilustraciones, como una guía
y una glosa visual a los ditintos y múltiples avatares del
inmortal poema de José Hernández. No se trataba de simples
ilustraciones, como las que suelen acompañar a las ediciones de
esa obra, sino con un enfoque quizás un poco cinematográfico, de
ideas muy profundas en lo filosófico, en lo conceptual, en lo
psicológico, en lo costumbrista y artístico. Trazos ricos,
poderosos de su elocuencia, y a veces, también conmovedores, dado
que Macaya había calado hondo en las raíces de lo guachesco, y
sabía expresarlo a la perfección.
Con el tiempo el artista fue transmitiendo su entusiasmo,
especialmente el que había despertado en él la larga historia en
verso, y despertó la adhesión del escultor Jorge Casals, quien
siguió fielmente sus ideas, traduciendo sus imágenes en piezas
talladas en madera.
La obra
Las tallas fueron expuestas además de Buenos Aires, también en
La Plata, donde se reconoció el talento imaginativo y artístico
de Macaya, y se habló positivamente de las aptitudes de Casals,
diciendo que "el poema de Hernández ha sido escrito de
nuevo", pero primero en los dibujos, y luego en las piezas de
escultura.
Con el paso del tiempo -se está entonces en 1944- la obras de
ambos fueron exhibidas permanentemente en el Museo Histórico de
Luján, y por una de esas travesuras inexplicables de la vida,
atribuídas primero en importancia a Casals, reconociéndose luego
los méritos de Macaya. Criterio alejando de la justicia, porque
Macaya había sido no sólo el inspirador de la empresa, sino, y
principalmente, su ideólogo. Macaya hacía largos años que se
interesaba profundamente por los temas guachescos; lo hacía desde
1926, mucho antes de que la versión del "Martín
Fierro" y por sus desvelos se tornase posible. Desde ese
año, y como lo atestiguan varias de las publicaciones
especializadas en artes plásticas desde entonces, Macaya llevó a
cabo numerosas exposiciones de dibujos y de xilografías, algunas
de ellas con notable sentido del humor y de la particular
idiosincracia del guacho, tanto en la Argentina como en su tierra
natal, Catalunia.
Cuatro años atrás, la entidad local expuso los dibujos-boceto de
Luis Macaya, y parte de las esculturas en las que se inspirara
Casal, la mayoría de ellas coincidentes, en sus proporciones,
exactamente con la de los dibujos de Macaya.
Como apuntara César Magrini -de la que fue extractado este
comentario- fue un modo reivindicar mediante una importante
muestra a su inspirador, Luis Macaya. "Se lo puede volver
entonces a admirar en sus verdaderas dimensiones, y comprobar de
qué manera, tan honda y tan valiosa, el artista supo recuperar el
verdadero significado del también inmortal poema de Hernández,
cumbre de la argentinidad".
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