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Aprovecharon la tormenta
Los ladrones salieron a delinquir
en medio del temporal que se vivió el sábado a la madrugada en
la ciudad. Las condiciones climáticas fueron propicias para que
la familia domiciliada en Ituzaingó no escuchara ruidos y
pudieran vaciar el quincho.
La fuerte tormenta del sábado a
la madrugada no dio respiro a los vecinos de Luján, no sólo por
el fuerte viento y la lluvia incesante sino también porque los
ladrones salieron a delinquir.
Era una noche propicia ya que nadie podía distinguir, en la
oscuridad de la noche, absolutamente nada. Además, los ruidos que
eran consecuencia del temporal se podían mezclar tranquilamente
con los que hacen los ladrones si entran a una vivienda para
cometer un robo.
Esta situación la padeció una familia de la calle Ituzaingó
entre la avenida Humberto y Alem. No era la primera vez que
autores ignorados ingresaban a la casa mientras ellos dormían.
Pero nunca se habían manejado con tanta impunidad como lo
hicieron el sábado.
Todo indica que los sujetos estuvieron cerca de las 5. Saltaron el
tapial luego de caminar por el pasillo del domicilio vecino. Una
vez que pudieron ingresar al patio, violentaron una ventana del
quincho y se apoderaron de todo lo que estuvo a su alcance.
La banda se llevó un lavarropas automático, dos equipos de
música, una bicicleta, una moto, varios bolsos y algunos pares de
zapatillas. También tomaron prendas de vestir y otros efectos de
menor valor económico.
La familia damnificada estima que serían más de 2 hombres ya que
para sustraer algunas de las cosas debían hacer fuerza. También
se cree que la banda se movilizaba en un auto de gran porte o en
una camioneta a fin de poder cargar el botín.
Cerca de las 5.30, uno de los integrantes de la familia escuchó
un ruido extraño y se asomó por la ventana de su habitación
para observar si estaba pasando algo en la calle.
Cuando corrió la cortina vio a un hombre parado en la vereda a
metros de la puerta de su domicilio vestido con una capa de lluvia
amarilla. Pero no le llamó la atención ya que no había
movimientos extraños, ni siquiera había algún vehículo
sospechoso. Por eso, optó por cerrar la ventana y continuar su
descanso.
Sin embargo, algo ya había sucedido: el quincho de su casa había
sido vaciado. La familia prefirió no dar más detalles de lo
ocurrido porque sienten temor de que tomen represalias. Y no sólo
eso, creen que están totalmente desprotegidos y que por más
medidas de seguridad que tengan, los delincuentes siempre podrán
transgredirlas.
El miedo es un factor común entre los vecinos de la ciudad y,
nada ni nadie pone fin a esta situación. De hecho, en su
mayoría, quienes son víctimas de delitos conocen a los
delincuentes y saben dónde encontrar las cosas sustraídas. Pero
cuando lo denuncian a la policía local, siempre termina siendo
tarde ya que, en pocas ocasiones, logran recuperar las
pertenencias de los vecinos.
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