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Miércoles 5 de Febrero de 2003 - INFORMACIÓN GENERAL

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Robo en una casa de Ituzaingó y Alem
Aprovecharon la tormenta

Los ladrones salieron a delinquir en medio del temporal que se vivió el sábado a la madrugada en la ciudad. Las condiciones climáticas fueron propicias para que la familia domiciliada en Ituzaingó no escuchara ruidos y pudieran vaciar el quincho.

La fuerte tormenta del sábado a la madrugada no dio respiro a los vecinos de Luján, no sólo por el fuerte viento y la lluvia incesante sino también porque los ladrones salieron a delinquir.
Era una noche propicia ya que nadie podía distinguir, en la oscuridad de la noche, absolutamente nada. Además, los ruidos que eran consecuencia del temporal se podían mezclar tranquilamente con los que hacen los ladrones si entran a una vivienda para cometer un robo.
Esta situación la padeció una familia de la calle Ituzaingó entre la avenida Humberto y Alem. No era la primera vez que autores ignorados ingresaban a la casa mientras ellos dormían. Pero nunca se habían manejado con tanta impunidad como lo hicieron el sábado.
Todo indica que los sujetos estuvieron cerca de las 5. Saltaron el tapial luego de caminar por el pasillo del domicilio vecino. Una vez que pudieron ingresar al patio, violentaron una ventana del quincho y se apoderaron de todo lo que estuvo a su alcance.
La banda se llevó un lavarropas automático, dos equipos de música, una bicicleta, una moto, varios bolsos y algunos pares de zapatillas. También tomaron prendas de vestir y otros efectos de menor valor económico.
La familia damnificada estima que serían más de 2 hombres ya que para sustraer algunas de las cosas debían hacer fuerza. También se cree que la banda se movilizaba en un auto de gran porte o en una camioneta a fin de poder cargar el botín.
Cerca de las 5.30, uno de los integrantes de la familia escuchó un ruido extraño y se asomó por la ventana de su habitación para observar si estaba pasando algo en la calle.
Cuando corrió la cortina vio a un hombre parado en la vereda a metros de la puerta de su domicilio vestido con una capa de lluvia amarilla. Pero no le llamó la atención ya que no había movimientos extraños, ni siquiera había algún vehículo sospechoso. Por eso, optó por cerrar la ventana y continuar su descanso.
Sin embargo, algo ya había sucedido: el quincho de su casa había sido vaciado. La familia prefirió no dar más detalles de lo ocurrido porque sienten temor de que tomen represalias. Y no sólo eso, creen que están totalmente desprotegidos y que por más medidas de seguridad que tengan, los delincuentes siempre podrán transgredirlas.
El miedo es un factor común entre los vecinos de la ciudad y, nada ni nadie pone fin a esta situación. De hecho, en su mayoría, quienes son víctimas de delitos conocen a los delincuentes y saben dónde encontrar las cosas sustraídas. Pero cuando lo denuncian a la policía local, siempre termina siendo tarde ya que, en pocas ocasiones, logran recuperar las pertenencias de los vecinos.


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