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Karate Kid
Javier Bruno tiene 11 años y
está a punto de convertirse en Cinturón Negro. Integrante de la
Selección Argentina de Karate, representará a nuestro país en
los Torneos Panamericanos que se realizarán, próximamente, en
Ecuador.
Hace
seis años que Javier Bruno se inició en la práctica del Karate
Do Shotokan. Como él mismo lo explica, esta disciplina consiste
"en defenderse del que ataca y nunca atacar sin que nadie te
provoque o te pegue. Hay que controlarse y no hacerse el canchero
porque uno sepa desarrollar esta actividad".
A los cinco años el Karate Do Shotokan ya formaba parte de su
vida, aunque reconoce que no se inició por una cuestión de
seguridad. "Hace seis años, en Luján, no pasaba nada de lo
que pasa hoy", dice, y asegura que tampoco empezó con esta
disciplina por tener de ídolos a los Dragón Ball Zeta o a
ninguna caricatura japonesa, sino porque "quería aprender a
defenderme y porque el karate me gustaba".
El profesor de Javier es Ramón González (Sexto Dan y próximo a
rendir para convertirse en Séptimo Dan). Los Danes se califican
de la siguiente manera: una vez que el karateca llega a Cinturón
Negro es Primer Dan y a partir de allí cada examen que rinde le
posibilita incrementar su Dan. Lo máximo a lo que se puede
aspirar en el país es a Noveno Dan, luego se puede seguir
creciendo pero hay que viajar al extranjero.
Como no podía ser de otra manera, Javier representa al club
Platense de nuestra ciudad.
En el 2002, Javier Bruno participó en un Torneo Provincial que se
desarrolló en Mar del Plata y consiguió el tercer lugar en la
especialidad Kumite (Combate). El puesto en el podio volvió a
repetirse en un torneo desarrollado en Vélez Sársfield. Su
actuación fue observada por los encargados de la Selección
Nacional de Karate y fue invitado a participar de los
entrenamientos que se llevan a cabo en el CENARD. Al poco tiempo
logró consagrarse subcampeón nacional en su especialidad.
Javier cuenta que se entera de los torneos por intermedio de su
profesor. "Vamos con los chicos de la escuela de karate de
Moreno todos juntos en un colectivo, sea donde sea el
torneo".
MALA INTENCION
Javier reconoce que el ser casi
Cinturón Negro a los once años, le ha traído sus
inconvenientes. En diciembre debía rendir el examen para ser
Cinturón Negro, pero por una quebradura en el antebrazo no pudo
presentarse. "En realidad me quebraron", dice Javier.
"Como venía ganando cinco a cero, mi contrincante estaba muy
enojado y, con muy mala intención, me golpeó con un golpe
prohibido y me quebró un hueso del antebrazo. Pese a eso seguí
luchando hasta que me di cuenta de la gravedad de la lesión.
"En el Karate Do Shotokan no hay que enojarse. Hay que tratar
de sumar la mayor cantidad de puntos posibles en el tiempo
preestablecido de antemano y sin lastimar al compañero. Ese chico
se olvidó de lo elemental. Igual voy a seguir yendo igual a
participar, si tenés miedo sonaste".
Generalmente el round es de un minuto y medio, el que acumula
mayor cantidad de puntos en ese tiempo es el ganador. Una patada
en la cara tiene un valor de tres puntos. Una patada en la cintura
vale dos puntos. Un puño en la nuca vale tres puntos y un puño
en el estómago tiene un valor de un punto.
Con la Selección Nacional, Javier entrena todos los sábados en
las instalaciones del CENARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento
Deportivo). "Soy el más chico de todos los que entrenan,
pero también el que más graduación de cinturón tiene",
explica con orgullo el precoz karateca lujanense.
Ya recuperado de su lesión, hace muy poco rindió el examen para
graduarse de Cinturón Negro (Primer Dan) y ahora está a la
espera de la respuesta de sus examinadores. "Es una
responsabilidad muy grande ser Cinturón Negro", agrega
Javier.
Los responsables de la Selección Nacional ya le confirmaron a
Javier su participación en los Torneos Panamericanos, a
realizarse en el transcurso del corriente año en Ecuador.
"Todavía la fecha no está definida, pero ya está
confirmada mi participación. Va a ser algo relindo, ya que va a
ser la primera vez que compita lejos de Argentina. En principio me
va a acompañar algún familiar, aunque todavía eso se está
evaluando ya que puedo viajar solo".
VIDA COTIDIANA
Javier argumenta que el karate lo
ha ayudado en la escuela. "Viene muy bien, sobretodo en el
tema de la concentración".
Sabe que el karate no debe usarse en la vida cotidiana sino ante
un caso de extrema necesidad; "una vez, en una plaza, me
rodearon tres chicos con intenciones de agredirme y tuve que
defenderme. Le rompí el tabique nasal a uno y no me gustó. Por
eso trato de no usar el karate, pero si en un caso de extrema
necesidad tengo que hacerlo, lo hago.
"Tengo dos hermanas grandes -de 27 y 20 años-. La otra vez,
un chico grande se hizo el vivo con una de ellas y decí que me
frenaron, porque si no intercedía por ellas. Tengo que
controlarme".
Hace dos años que compite en su especialidad y a pesar de todas
las medallas y trofeos que cosechó hasta el momento asegura que
la más importante es la que consiguió en su primera
participación. "Fue en un torneo que se realizó en el Club
Platense y ese trofeo -por ser el primero- es el más
importante".
Además del karate, la natación también forma parte de su vida.
Son varios los trofeos y medallas que ganó en el agua y sostiene
que este deporte alternativo le sirve como complemento del karate.
Javier quiere agradecer por este medio a toda su familia, por el
acompañamiento constante y en especial a su padre que lo va a
todos lados con él. A su profesor Ramón González y a todos los
que lo apoyan.
Por ahora, la mira está en competir y seguir adquiriendo
experiencia. "Parece ser que dentro de dos años se va a
llevar a cabo el Mundial de Karate en Argentina. Sería relindo
participar en un torneo de tales características y en mi
país".
La confianza y las ganas de seguir creciendo están intactas.
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