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Si sigue jugando así puede
soñar con salvarse
En uno de sus mejores partidos en
el campeonato, Flandria venció como local a Central Córdoba de
Rosario. El resultado fue 1 a 0 y el gol de El Canario llegó por
intermedio del mercedino Máximo Casenave.
Agua
y barro. Más que Canarios los muchachos parecen patos. Pero qué
se le va a hacer, la Corriente del Niño o el anticiclón en las
Antillas o vaya a saber qué, han hecho de este febrero de 2003 un
mes pasado por agua.
Con el resultado puesto, al técnico de los rosarinos
-Santángelo- no lo quedó más que expresar lo siguiente:
"Nos ganaron bien. La cancha no es excusa ya que estaba mal y
embarrada para los dos equipos. Estuvimos lejos de nuestro nivel y
Flandria hizo un muy buen partido".
El triunfo del conjunto de Jáuregui se basó en el lavado de cara
que le dio al equipo la llegada de Gabriel Fernández. Porque el
diez no sólo se puso las ropas de conductor, sino que además
encontró eco en Leonardo Basso, Adrián Brito y en el incansable
Christian Barrientos.
De principio a fin. Así de grande fue el dominio de Flandria que
no debió sufrir tanto para quedarse con la victoria.
En el primer tiempo, la más clara estuvo en los pies de Gabriel
Fernández. El diez recibió la pelota de cara al arquero De
Lemos, al que dejó desparramado por el suelo pero, en esa
acción, perdió ángulo de tiro y eso posibilitó la reacción
del arquero que, con una mano, logró despejar el peligro.
¿Central Córdoba? Casi nada. Bien controlado el goleador
Calabrese no encontró la forma de acercarse con riesgo al arco
defendido por Giordano.
En el complemento la cosa no cambió. A pesar de que los dirigidos
por Santorelli habían hecho todo el gasto durante el primer
tiempo, el estado físico no decayó y, por ende, el conjunto
local siguió siendo el dueño de las acciones en el Carlos V.
Luego de un saque de costado largo de Leonardo Basso, Gabriel
Fernández ingresó sin marcas al área y ante el achique
desesperado de De Lemos sacó un tiro cruzado que se perdió
pidiendo permiso junto a la base del palo izquierdo.
Cuando parecía que el partido se moría con el marcador cerrado,
la justicia se dio una vuelta por Jáuregui. Córner desde la
izquierda que Javier López despejó hacia el mismo sector, la
pelota volvió a poder de Gabriel Fernández que desde un ángulo
cerrado intentó sorprender a De Lemos. El arquero alcanzó a
reaccionar y con lo justo despejó; el ingresado Máximo Casenave
capturó el rebote y con un tiro cruzado desató el delirio en el
Carlos V.
Recién ahí, a tres minutos del final y estando en desventaja,
Central Córdoba se acordó de jugar. Pero no tenía tiempo para
más. Flandria volvió a ganar en el Carlos V y desató la
alegría y el carnaval en su gente. Jugando así el sueño de
mantener la categoría sigue en pie.
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