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Golpe a la ilusión
Bajo una constante lluvia, Luján
volvió de Berisso con las manos vacías. No supo aprovechar la
ventaja conseguida por Marquiegui y Villa San Carlos se lo dio
vuelta con tantos de Martini, Franco y Merlo. Sobre el final,
descontó Brayotta de penal.
"Vamos,
muchachos, que no pasa nada. El sábado ganamos y listo".
Esas fueron las palabras que utilizó Gerardo Garate para
levantarle el ánimo a sus jugadores. Es que el equipo venía con
la ilusión de llevarse una victoria de Berisso, y prenderse en la
lucha por los primeros puestos. Pero la derrota, por 3 a 2 ante
San Carlos, pegó duro en el grupo y las caras largas de los
jugadores -luego del encuentro- daban evidencia del malestar
generalizado por el resultado conseguido.
Si hay que buscar un momento clave del partido, ése se produjo a
los 12 minutos del segundo tiempo: Pablo Borgnia fue a buscar un
centro desde la derecha y, cuando parecía que tenía el balón en
su poder, se le escapó y le quedó servida a Guillermo Franco
quien definió con el arco vacío. Todos reclamaron falta sobre el
arquero (en la imagen de la televisión da la sensación de que
Rinaudo empuja a Matías Coaraza y éste choca con su compañero),
pero Guillaume convalidó el tanto.
A partir de ahí cambió la historia. Se produjo un quiebre.
Porque hasta allí el partido era parejo y daba la sensación de
que podía estar para cualquiera de los dos. Ambos se repartían
la pelota y buscaban jugar a ras del piso en un campo de juego que
estaba muy pesado por el agua caída. Brayotta intentaba ser la
manija del equipo arrancando desde el medio. Y por derecha
encontraba la colaboración de Oroná que, con su velocidad, le
creaba un dolor de cabeza a su marcador. En la parte defensiva,
Garate había decidido dejar atrás el sistema de dos stoppers y
un líbero para ubicar cuatro defensores, con Busca siguiendo por
toda la cancha a Martini, el armador local.
ARRANCO ARRIBA
El primero que se puso en ventaja fue Luján gracias a que Andrés
Marquiegui, tras un centro llovido de Coaraza desde la mitad de
cancha, logró aprovechar una serie de rebotes dentro del área.
Aunque Villa San Carlos también tuvo sus oportunidades para abrir
el marcador. Primero se lo perdió Luise y luego lo tuvo Rinaudo.
Sin embargo, el empate no se iba a hacer esperar demasiado:
desborde de Luise, escapándole a la marca de Salega, y Martini,
aprovechando las dudas de Busca y Borgnia, decretó el 1 a 1.
El encuentro se hizo entretenido, de ida y vuelta. Y cualquiera de
los dos se hubiera podido ir al descanso en ventaja. Pagano
definió al medio una habilitación de Oroná y luego fue este
último el que estuvo a punto de convertir. Pero Risso despejó el
disparo que tenía destino de red. Por el lado local, Martini se
le volvió a escapar a Busca y casi convierte un golazo
picándosela por encima del cuerpo del arquero que había dudado
en la salida.
TERMINO ABAJO
En el complemento, los muchachos de Garate tomaron el protagonismo
del partido. El equipo se paró en campo contrario y apretó en la
salida del rival, que se mostraba muy inseguro cuando intentaba
salir desde el fondo. A los 3 minutos volvió a tener chance el
juvenil Pagano, pero tardó demasiado en definir luego de una
buena jugada entre La Mona y Marquiegui. Y en el rebote, Oroná
elevó demasiado su remate.
Pero iba a llegar aquella polémica jugada antes mencionada que
cambiaría el rumbo. En ventaja, San Carlos aprovechó la
desesperación de su rival y comenzó a mover la pelota de un lado
para otro. Luján era pura impotencia. Garate buscó darle mayor
movilidad al equipo con el ingreso de Petraglia, pero poco pudo
hacer el delantero. Para colmo, a los 25´ iba a llegar el
tercero: remate de Merlo desde afuera del área, la pelota que
roza en la cabeza de Coaraza y descoloca a Borgnia.
Luján fue por el milagro que nunca iba a llegar. A fuerza de
centros encerró a San Carlos contra su propia área. El penal
transformado en gol por Brayotta (justamente a él se lo
cometieron) le dio algo de esperanzas, aunque ya no había tiempo
para nada. La imagen final fue la de los locales festejando una
victoria que les daba la punta y los jugadores de Luján
retirándose de la cancha con la cabeza gacha. El silencio
ensordecedor del vestuario visitante lo decía todo.
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