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 Editorial Miércoles 19 de Febrero de 2003 

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Sana envidia

Se puede pensar en una falta de criterio, en una demasiado flexible línea editorial, en la necesidad de complacer a los diversos espectros de lectores o al reflejo descarnado de dos realidades dentro de la misma Argentina. Todo indica que se trata de esto último, del resurgir del histórico país agro-exportador, generador de alimentos para el mundo, en contraposición dolorosa con poblados devastados por la corrupción de los gobiernos que supimos construir.
Si no se realiza ese análisis es imposible digerir que los mismos medios de prensa que durante semanas (no muy lejanas) se ocuparon de las desgarradoras imágenes y realidades del hambre en casi todos los sectores habitados de nuestra geografía, en estos días nos informan del renacimiento de las "Vacas Gordas", como ocurre en Pergamino.
Esa ciudad, como otras de la provincia de Buenos Aires (Trenque Lauquen, Tigre, Junín o San Andrés de Giles, por citar algunas) hicieron realidad la teoría de que las crisis generan oportunidades. En ese contexto de pobreza y producción, por la ineficiencia de los gobernantes, Luján tiene una realidad más cercana al hambre chaqueño que al resurgir de Pergamino
Las comparaciones son odiosas, pero en este caso, para los funcionarios locales, irrefutables, incómodas y lapidarias. En la edición del domingo del diario Clarín se detalló el florecer que se está dando en Pergamino, un partido que, como Luján, cuenta con alrededor de 103.000 habitantes.
Sus tierras son de las mejores que se pueden encontrar en estas pampas, pero en los papeles, tanto esa ciudad como Luján son municipios bonaerenses, es decir que sus gobiernos padecen o gozan de los mismos beneficios y descuidos de la gestión de Felipe Solá. Sin embargo, cuando el orden es uno de los baluartes de la administración pública, las diferencias se tornan insalvables.
El presupuesto de 2002 logró un superávit de 1.200.000 pesos. Según el informe de Clarín es uno de los "pocos" municipios de la Provincia con los sueldos al día y está cancelando deudas con el Ministerio de Economía por déficit anteriores. Luján, en cambio, no sólo no está al día con su plantel de trabajadores, sino que durante los últimos años se construyó una deuda de más de 20 millones de pesos.
Los productores agropecuarios y algunas industrias se rearmaron después del nefasto "uno a uno" y la Comuna comenzó a responder con resultados a la vista en la gestión pública y con el simple cumplimiento en los servicios. Así, Pergamino consiguió que la recaudación municipal del año pasado sea la mejor desde 1990, con un crecimiento que ascendió al 13 por ciento en relación con el 2001.
En Luján no sólo no creció la recaudación. También se incrementaron los gravámenes, porque a las mentes iluminadas del área económica lo único que se les ocurre para conseguir dinero es filtrar más erogaciones en las boletas mensuales.
El trabajo no sobra por la tierra de Pergamino, pero su tasa de desempleo es muy inferior al 17,8 por ciento nacional. En Luján, el gobierno es reacio a informar sobre tasas de desempleo, indigencia y demás cuestiones sociales. Tendrá sus razones.
A falta de excelentes tierras para producir granos y alimentar hacienda -aunque Luján no sea el desierto del Sahara y tenga buenos campos que también son explotados-, tenemos la ventaja comparativa del turismo.
En Pergamino están orgullosos de su bingo, sí, de su bingo, porque recibe a unas 80.000 visitas por mes y se logran divisas para apoyar la educación. Luján, además de contar con dos salas de juego, tiene la Basílica, la imagen de la Patrona espiritual de América, el Complejo Museográfico más importante de los alrededores y una ribera pensada para conseguir recursos, por sólo citar puntos fuertes del turismo.
Si la comparación de atracciones suena grosera, es adrede, porque nuestro gobierno lujanense está permitiendo que todo lo mencionado se deteriore y no genere ingresos genuinos. Son muy claros los dos caminos: o se gobierna para un enorme grupo de amigos que sólo ayudan a sostener el poder (a fuerza de precarios planes asistenciales) o, como se grita en las campañas electorales, se gestiona para el beneficio común. No se necesitan muchos años para saber cuál es el final de esas dos sendas.


Por la ineficiencia de los gobernantes, Luján tiene una realidad más cercana al hambre chaqueño que al resurgir de Pergamino.

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