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La última carrera
Ayer a la mañana falleció Raúl
Omar Suárez, un excelente deportista, un peronista con altísimo
sentimiento por los más desposeídos, un militante social de
base. El duelo se siente tanto en el deporte local como en la
política.
Dice
un viejo aforismo: "La muerte está tan segura de su victoria
que nos da toda la vida de ventaja". Al popular Raúl
Suárez, finalmente, lo alcanzó ayer por la mañana. Había
nacido un 27 de febrero de 1957. Tenía 46 años.
El "Negro" Suárez, como lo conocían todos, murió tras
padecer una larga enfermedad que enfrentó desde un principio con
entereza admirable, y sin perder esa sonrisa pura que tanto lo
caracterizaba.
Con la misma pasión abrazó, a lo largo de su vida, tanto al
deporte como a la política. En los dos ámbitos siempre trabajó
por los demás. Se la pasó compitiendo y realizando actividades
pensando sólo en los que menos tienen. Fue un autodidacta del
atletismo y un militante justicialista de base, como los que no se
encuentran todos los días.
Moldeado en el deporte por otro grande del atletismo local como es
Matías Carabajal, el "Negro" fue "un crack en
ciernes" que estaba "muy cerca de los planos máximos en
el atletismo nacional", decía EL CIVISMO en enero de 1979.
Hacía 4 años que se había volcado de lleno a esta disciplina,
dejando a un lado su cargo de entrenador de voleibol.
Por sus actuaciones deportivas logró trascender el plano local.
Su consagración llegó con un 11º puesto en la prueba
internacional "Ciudad de Buenos Aires". Por entonces
tenía 21 años.
En junio de 1979 se impuso por amplio margen en la prueba de los
10.000 metros corrida en el Estadio Nacional de Santiago de Chile,
una competencia que fue selectiva para los Juegos Panamericanos de
San Juan de Puerto Rico. Además, había sido segundo en los 5.000
metros. Ese fue sólo un eslabón de una larga cadena de triunfos
que logró en el atletismo.
Por más que sabía las reglas de la carrera de la vida, no por
eso se quedó con los brazos cruzados. El atletismo, el voley, las
bochas, las bicicleteadas y todo aquello que pudiera distraer de
las penurias cotidianas a los que menos tienen, eran su objetivo
de máxima.
De joven, el atletismo lo tuvo como un hijo pródigo de Luján.
Fue protagonista de las principales competencias del país
representando a nuestra ciudad, a su ciudad.
LABURADOR INCANSABLE
Su apellido era tan conocido en las barriadas que, en las últimas
elecciones generales y por una letra de diferencia, muchos
pensaron que se postulaba a intendente por el radicalismo, al
confundirlo con el candidato de la UCR, Juan Carlos Juárez.
En el plano político fue director de Deportes en la primera
gestión de Miguel Prince, y cuando éste fue destituido el
intendente interino, Héctor Felice, respondió al pedido de la
gente y lo mantuvo en el cargo. "Fue un vecino de Luján, una
persona sensible, un militante social con mucha inmediatez con la
gente, un súper activista deportivo y con una permanente
vocación de servicio. Fue un dirigente de origen humilde,
honesto, que la mejor prueba de eso es la situación patrimonial
que tuvo", recordó Prince, máximo referente del PJ local.
Y agregó: "Difícilmente pueda ser reemplazado. Fue un
atleta que llenó de atletismo a los barrios de Luján. No hubo
rincón donde no promocionara acciones deportivas. El Negro, a su
modo y con muchas equivocaciones, transgresiones o informalidad,
en su momento orientaba a la gente a que ocupara lotes".
Quizás ese hecho le trajo algún dolor de cabeza, a tal punto que
a la Manzana 9B del barrio Lanusse, se la conoció vulgarmente
-durante años- como "Barrio Suárez".
En el Concejo, cuando ocupó una banca entre 1993 y 1997,
abundaron los pedidos de lotes fiscales que Suárez tipeaba para
la gente en una vieja máquina de escribir. Ese accionar fue
blanco para la crítica despiadada que lanzaba la oposición o
aquellos justicialistas que no lo querían.
Fue concejal por el PJ, aunque muchas veces no comulgó con el
intendente Prince. Eso lo llevó a formar un sub bloque que se
denominó "El Quinto", por el lugar de residencia de la
mayoría de sus integrantes, junto a Alicia Vidangos Marra y
Antonino "Chiquito" Novara.
Más tarde, en 1997, ese bloque se transformó en la Agrupación
Justicialista "El Quinto" que se animó a disputarle las
elecciones internas al PJ oficial que ya lideraba Prince.
En la política se ganó el aprecio de muchos, como Marra o
Novara, pero también se distanció de otros que no entendieron su
manera de militar junto a los más humildes. Sus diferencias con
el actual jefe comunal lo relegaron en lo laboral, ya que sus
últimos años al servicio de la gestión los desarrolló en el
edificio que ocupa el archivo municipal, alejado del trato con los
vecinos.
La diputada provincial por el PJ, María Inés Fernández de
Guibaud, también tuvo palabras de elogios para con Suárez.
"Al Negrito todos lo llegamos a querer y a apreciar. Lo
conocí como un militante social. Era un hombre comprometido con
su comunidad, coordinando equipos de básquet, trabajando en
sociedades de fomento. Cuando íbamos a los barrios siempre venía
a trabajar con la gente. Por eso, para nosotros, es una gran
pérdida que va a ser muy difícil de llenar. Un hombre muy joven
que estaba en la plenitud de su vida y que deja a una familia con
hijos chicos".
Ya con el paso del tiempo -y sin dejar de competir para seguir
divirtiéndose- se abocó a la faceta de organizador. No hubo
campeonato barrial, sin distinción de disciplina, en la que no
estuviera presente para que a los chicos de Luján no les faltara
el deporte. Así nació entonces la Agrupación Atlética que
lleva -y llevará con orgullo- su nombre.
Con los recursos que él y sus pupilos conseguían, se presentaban
en cuanto torneo de atletismo había, tanto en el ámbito local
como nacional. Con los años la AARS se hizo conocida.
Los Torneos Juveniles Bonaerenses supieron de su presencia. Pero a
Raúl no le alcanzaba con correr o enseñar los secretos de este
noble deporte: como había chicos que no habían nacido para el
pedestrismo, lo mejor fue sumar otras actividades que pudieran
arrimar más niños o jóvenes. Esos deportes fueron el voley (en
los últimos tiempos, activo participante de la Liga Amateur) y
las bochas. Y como si eso fuera poco, comenzó a preocuparse por
los chicos con capacidades diferentes. En ese aspecto, empezó a
organizar jornadas recreativas.
Tenía mucho para dar, pero una enfermedad le frenó el camino en
medio de su vida. Fue una competencia personal en la que luchó
por seguir adelante hasta que ayer debió, definitivamente,
abandonar. Por todo lo que hizo y en lo que al deporte respecta,
hacía rato que era un ganador por méritos propios.
Ojalá que alguien tome ahora la posta, que esas carreras en el
Camino a Carlos Keen todos los 29 de diciembre se sigan haciendo,
como así también los torneos de bochas infantil o el voley del
Club Luján. "El Negro" estará orgulloso de que así
ocurra, porque así lo hubiese querido.
Decreto de condolencia
Ayer, el secretario del Concejo Deliberante de Luján, Luis
Vanín, durante el sepelio, acercó a los familiares del ex
concejal Raúl Omar Suárez un saludo de todos los integrantes del
cuerpo y un decreto presidencial en el que se expresan "las
más sinceras condolencias y hondo pesar".
"Su vasta trayectoria como vecino de Luján deja plasmada una
imagen de hombría de bien, mereciendo un expreso reconocimiento
por sus virtudes personales, entre las cuales corresponde
resaltar: su honestidad, humildad y fundamentalmente su alto
sentido de la solidaridad social y comunitaria", destacan las
autoridades del Concejo.
Asimismo, subrayan que "hombres de la talla de Raúl Suárez
reafirman un verdadero modelo de aspiraciones para los jóvenes
del mañana, que muy poco tienen hoy donde verse reflejados con
sentido nacional y popular".
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