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Sábado 22 de Febrero de 2003 - DEPORTES

 

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El tenis como deporte integrador
Ni Vilas ni Kuarten: Gustavo Machena

Gustavo Machena tiene Síndrome de Down y, desde hace trece años, practica tenis en el Luján Tenis Club. El deporte le sirvió para integrarse a la sociedad, y hoy en día es una de las personas más queridas en la institución de la calle Dr. Real y Mariano Moreno.

El próximo mes van a cumplirse trece años de la fecha en que por primera vez Gustavo Machena llegó acompañado por sus padres al Luján Tenis Club. El tiene Síndrome de Down y, al principio, su madre no compartía la idea de que practicara tenis por temor a que tuviera algún inconveniente con sus compañeros. Por suerte se dio cuenta que estaba equivocada y Gustavo se integró como uno más.

SU AMOR POR EL TENIS
Cuenta Mabel, la mamá de Gustavo, que cuando él era chico "se sentaba en el piso cruzado de piernas y con una raquetita hacía rebotar pelotitas de ping-pong contra la pared". En esa época, Gustavo no podía caminar pero, cuando al fin lo logró, dando un paseo pasaron frente al Luján Tenis Club y sus padres entraron a preguntar si era aceptado en la escuela de tenis. La respuesta fue positiva. "Es más, nos dijeron que tendríamos que haberlo traído antes a pesar del problema motriz que tenía".
Al principio a Gustavo el predio del Luján Tenis Club le quedaba chico y fueron muchas las veces que se escapaba o se escondía en una acción más que picaresca.
La mamá cuenta que hace un tiempo venían chicos de iguales características a las de su hijo "pero se fueron, se ve que no les tuvieron la paciencia que a estos chicos hay que tenerles. Gustavo empezó haciendo todo despacito y hoy el tenis es su pasión".
Gustavo entrena tres o cuatro veces por semana, aunque "si por él fuera vendría todos los días". Lo que sucede es que la actividad deportiva es un complemento de las tareas que realiza en el Taller Protegido Juan XXIII.
Mabel destaca que a Gustavo, tanto en lo anímico como en lo deportivo, el tenis le ha hecho muy bien. "Una vez fue a jugar a Vicente López y ahí le regalaron una chomba. La alegría que tenía en ese momento es inexplicable".
En sus comienzos en el Luján Tenis Club Gustavo era muy tímido, pero los chicos de la entidad lo ayudaron a integrarse. "A veces se hacía el desmayado o el que estaba cansado, pero lo que en realidad le pasaba era que tenía vergüenza. Los chicos lo venían a buscar, lo llamaban y hoy en día es amigo de todos en la institución".
En el Luján Tenis Club es amigo de todos menos "de los gatos y los perros. Los ve y sale corriendo".
El tenis acapara toda la atención de Gustavo. "El tenis y las chicas", agrega la abuela Irides, y el reproche de Gustavo no se hace esperar.
El espectador número uno de cuanto partido de tenis transmiten por televisión es Gustavo. Su ídolo en este deporte es Rodolfo Krauth y en el ámbito nacional Guillermo Vilas.
Su mamá cuenta que una vez intentó probar suerte en el fútbol y, de hecho, fue a presenciar un partido; pero al ver que algunos se pegaban patadas y que había mucha fricción, Gustavo dijo "tenis".
Además del tenis y del trabajo en el Taller Protegido Juan XXIII, Gustavo está decidido a incursionar en la música, y de la mano de Diego Belli está haciendo sus primeros pasos. También con la ayuda de una maestra particular está aprendiendo a escribir. Lo que se dice todo un polifuncional.
Sin duda, todos los logros de Gustavo -tanto en el deporte como en su vida social- se deben al apoyo constante de sus padres (Mabel y Miguel) y de la abuela Irides, quienes se definen como "los hinchas número uno".
Cuando no puede ir a entrenar al Luján Tenis Club por sus obligaciones en el Taller Protegido, mamá Mabel sirve de contrincante y aunque no sea en una cancha de polvo de ladrillo, el comedor sirve de improvisado escenario, siempre y cuando la vecina a la que le rebotan las pelotitas en la medianera les dé permiso.
Según su familia, los chicos con Síndrome de Down dan mucho trabajo, pero tanto esfuerzo es recompensado con el cariño que dan a cambio. "Si hay alguien que los esquiva, ellos se dan cuenta y entonces a esa persona la dejan de lado. Intuyen todo".
En homenaje a Gustavo la escuela de tenis para chicos con Síndrome de Down lleva su nombre. El no oculta su orgullo por eso, aunque se sintió un poco triste cuando los chicos que venían ya no lo hicieron más.

LA ESCUELA PARA CHICOS DOWN
Según el profesor Rodolfo "Rudy" Krauth, los chicos que venían a la Escuela de Tenis con Gustavo cumplieron su ciclo, pero tal vez les faltó un poco de estímulo familiar para que siguieran viniendo. El profesor agregó que con Gustavo hubo que tener mucha paciencia y amor, más el apoyo familiar hicieron posible todo el progreso de él en el tenis y su inserción en la sociedad.
Krauth cuenta que cuando Gustavo llegó tenía su idioma particular. "A las pelotitas de tenis las llamaba `papaya' y, así, yo tenía mi nombre particular y la raqueta también. El aprendió a contar sacando las pelotitas de tenis del canasto. A través del deporte aprendió mucho".
El programa de trabajo con chicos con Síndrome de Down está dividido en tres etapas: la primera de tres meses, la segunda de seis meses y la última de 18 meses. En cada etapa se va aumentando el trabajo de concentración del chico con la raqueta y la pelotita de tenis. "En los primeros días, con Gustavo se trabajaba media hora y se obtenía un tiempo de concentración de dos minutos", cuenta Krauth. Hoy en día Gustavo puede jugar 45 minutos seguidos con cualquier compañero del Luján Tenis sin ningún tipo de problemas, más allá de parar a tomar agua. "La integración de Gustavo con los chicos ha sido mutua".
Sólo hay tres lugares en la Argentina donde los chicos con Síndrome de Down pueden practicar tenis: "Claudia Casabianca -con el apoyo del Estado-, el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD) y el Luján Tenis Club".
Los progresos de Gustavo fueron grabados en una cinta de video que fue presentada en la Asociación Argentina de Tenis que avaló el trabajo realizado. También fue presentado en España e Inglaterra.
Las puertas del Luján Tenis Club están abiertas para todos aquellos chicos de similares características a las de Gustavo que quieran integrarse a la sociedad a través del deporte.
Gustavo lo logró.


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