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 Editorial Sábado 22 de Febrero de 2003 

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El derrumbe político

A escasas semanas de las elecciones presidenciales, gestadas a la sombra del pedido multitudinario para que se vayan todos, los candidatos de la decadencia política argentina intentan ganarle la batalla al descreimiento, al hartazgo. Para lograr ese objetivo, toman y tomarán la mayor cantidad de temas que puedan aportar al menos un mínimo de simpatía o respaldo dentro del reacio electorado.
Hoy es el turno de la Basílica Nacional "Nuestra Señora de Luján". Es que a la hora de cosechar votos que aseguren el "continuismo" de la "clase política", no se repara en religión, creencias o ateísmo. El tema presenta todas las características necesarias para provocar inquietud, impacto y, como paso final, apoyo en una figura salvadora que ponga fin a la polémica.
Hace dos semanas, un militante del menemismo local le aseguró a este medio que se manejaba una información acerca del posible derrumbe de la Basílica. Detalló que las autoridades políticas y eclesiásticas del país tenían en sus manos un informe de la Dirección Nacional de Arquitectura en el que se analizaba el estado de abandono en que se encontraba la estructura del templo católico más importante de Argentina.
Milagro. Dos semanas después un medio de prensa nacional, al que se lo vincula con el menemismo, publica una impactante tapa en la que no duda en titular: "Adiós a la Virgen de Luján". Y sin repasar los textos sobre edudación periodística que hablan de sensacionalismo, afirma: "La Basílica Nacional está al borde del derrumbe y el Gobierno no hace nada. La Iglesia evalúa cerrarla y trasladar la imagen".
El semanario en cuestión ("El Guardián") dedica cuatro páginas al informe, no sin antes aclarar en su portada que "Lo recaudado por esta edición se donará a la Iglesia para la recuperación de la Basílica". Pero es en vano buscar en el interior de la nota un sacerdote, obispo o arzobispo que afirme el posible traslado de la imagen de la Virgen María hacia un edificio más seguro.
Salvo la existencia de un informe técnico de los arquitectos Jorge Gazaneo y Rodolfo Morello, el resto de la información transita en el plano de las suposiciones, los rumores y los trascendidos.
Sin embargo, el terreno estaba preparado para sembrar el pánico. Y el mismo miércoles en que la noticia comenzó a ganar la calle, Canal 9 y Radio 10, sospechados de responder a los mismos intereses de El Guardián y el militante que nos adelantó la "bomba informativa", se ocuparon del "derrumbe" casi de modo exclusivo.
La Basílica Nacional necesita obras de mantenimiento, ya que las mismas se vienen postergando hace años. La caída de una de las cruces debió servir como aviso para invertir en la reparación. También es cierto que fue declarada Monumento Histórico Nacional y que ante un Estado en "default", la mención honorable se transformó más en un castigo que en un beneficio. Pero de allí a anunciar la despedida de la Virgen y el desplome del templo, hay una amplia brecha.
No se debe caer en la creencia inocente o en el pánico inducido, porque de lo contrario sólo estaremos aportando para evitar el verdadero derrumbe inminente: el de los políticos de las últimas décadas, que nos hundieron en la actual recesión.


Se puede encontrar un claro hilo conductor detrás de la "información" catastrófica sobre la despedida de la Virgen de Luján y el derrumbe de su templo.

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