|
El derrumbe político
A escasas semanas de las
elecciones presidenciales, gestadas a la sombra del pedido
multitudinario para que se vayan todos, los candidatos de la
decadencia política argentina intentan ganarle la batalla al
descreimiento, al hartazgo. Para lograr ese objetivo, toman y
tomarán la mayor cantidad de temas que puedan aportar al
menos un mínimo de simpatía o respaldo dentro del reacio
electorado.
Hoy es el turno de la Basílica Nacional "Nuestra Señora
de Luján". Es que a la hora de cosechar votos que
aseguren el "continuismo" de la "clase
política", no se repara en religión, creencias o
ateísmo. El tema presenta todas las características
necesarias para provocar inquietud, impacto y, como paso
final, apoyo en una figura salvadora que ponga fin a la
polémica.
Hace dos semanas, un militante del menemismo local le aseguró
a este medio que se manejaba una información acerca del
posible derrumbe de la Basílica. Detalló que las autoridades
políticas y eclesiásticas del país tenían en sus manos un
informe de la Dirección Nacional de Arquitectura en el que se
analizaba el estado de abandono en que se encontraba la
estructura del templo católico más importante de Argentina.
Milagro. Dos semanas después un medio de prensa nacional, al
que se lo vincula con el menemismo, publica una impactante
tapa en la que no duda en titular: "Adiós a la Virgen de
Luján". Y sin repasar los textos sobre edudación
periodística que hablan de sensacionalismo, afirma: "La
Basílica Nacional está al borde del derrumbe y el Gobierno
no hace nada. La Iglesia evalúa cerrarla y trasladar la
imagen".
El semanario en cuestión ("El Guardián") dedica
cuatro páginas al informe, no sin antes aclarar en su portada
que "Lo recaudado por esta edición se donará a la
Iglesia para la recuperación de la Basílica". Pero es
en vano buscar en el interior de la nota un sacerdote, obispo
o arzobispo que afirme el posible traslado de la imagen de la
Virgen María hacia un edificio más seguro.
Salvo la existencia de un informe técnico de los arquitectos
Jorge Gazaneo y Rodolfo Morello, el resto de la información
transita en el plano de las suposiciones, los rumores y los
trascendidos.
Sin embargo, el terreno estaba preparado para sembrar el
pánico. Y el mismo miércoles en que la noticia comenzó a
ganar la calle, Canal 9 y Radio 10, sospechados de responder a
los mismos intereses de El Guardián y el militante que nos
adelantó la "bomba informativa", se ocuparon del
"derrumbe" casi de modo exclusivo.
La Basílica Nacional necesita obras de mantenimiento, ya que
las mismas se vienen postergando hace años. La caída de una
de las cruces debió servir como aviso para invertir en la
reparación. También es cierto que fue declarada Monumento
Histórico Nacional y que ante un Estado en
"default", la mención honorable se transformó más
en un castigo que en un beneficio. Pero de allí a anunciar la
despedida de la Virgen y el desplome del templo, hay una
amplia brecha.
No se debe caer en la creencia inocente o en el pánico
inducido, porque de lo contrario sólo estaremos aportando
para evitar el verdadero derrumbe inminente: el de los
políticos de las últimas décadas, que nos hundieron en la
actual recesión.
Se puede encontrar un claro
hilo conductor detrás de la "información"
catastrófica sobre la despedida de la Virgen de Luján y el
derrumbe de su templo.
|