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Supongamos que gana...
Con el apuro impuesto por las
autoridades provinciales, en estas horas se terminan de cerrar
los acuerdos y desacuerdos para armar las listas de candidatos
a intendente, concejales y consejeros escolares por la ciudad
de Luján. Ante las primeras novedades confirmadas, queda la
sensación de que habrá mucho para votar, pero muy poco para
elegir.
¿Qué pueden esperar los vecinos de Luján para el día
después de los próximos comicios? Por supuesto, dependerá
de quiénes resulten ganadores y perdedores, pero hay que
comenzar a resignarse a sufrir, por unos cuantos años más,
una ciudad muy parecida a la actual.
Si la fortuna vuelve a acompañar al candidato del Partido
Justicialista, Miguel Angel Prince (sí, era mentira que
estaba cansado para seguir) hay que imaginar un futuro
inmediato con el Hospital Municipal en condiciones parecidas a
las de ahora; es decir, devastado; una Planta Depuradora
rebosante de excremento a medio procesar, inundando de olores
gran parte de la planta urbana; una enorme cantidad de barrios
controlados en su inseguridad por "señores" que, en
muchos casos, suelen estar en el Palacio Municipal a la espera
de funcionarios que les den algo, que nadie sabe qué es; el
polo de atracción turística más importante de la provincia
manejado y explotado por un puñado de allegados a la gestión
(sin beneficios para el resto de la comunidad) y localidades
repletas de proyectos turísticos que jamás se ejecutan o
"contaminadas pero felices", como Jáuregui, con su
incondicional apoyo al amigo Miguel.
Cuidado, porque aunque todo lo descripto sea totalmente
palpable y comprobable, las chances de Prince de lograr otra
reelección en medio de la decadencia siguen siendo grandes.
El día que se entienda al electorado local, la humanidad
habrá encontrado la cura del cáncer, y la vida, la muerte y
el cosmos ya no serán un misterio para la ciencia.
En el supuesto de un festejo de la Unión Vecinal, las
expectativas son también bastante magras. Silverio Sallaberry
le sacó el polvillo a su viejo manual de la
"administración austera pero prolija" y comenzó el
intento de cosecha de votos. En muy resumidas cuentas, promete
barrer, limpiar, recolectar la basura, ordenar el tránsito y
frenar la deuda heredada. ¿Podrá gobernar imaginando un
Luján que creció una enormidad en sus necesidades y
urgencias?
Sería interesante poder analizar, en este plano de los
supuestos, qué pasaría con un virtual triunfo radical, pero
para ello deberían tener definido su candidato. Aunque usted
no lo crea, en Luján habrá internas en la UCR y los
interesados en la cuestión tendrán que elegir entre las
precandidaturas a intendente de Juan Carlos Juárez y Fernando
Russo.
Si ante una crisis cercana a lo terminal privilegian
aspiraciones personales y no son capaces de evitar estas
luchas, pensar en una gestión a su cargo se torna muy
difícil.
El candidato a la Intendencia por el ARI, Raúl Suescun,
podrá esbozar ante los ciudadanos una enorme carpeta de
denuncias y actas de las sesiones en las que protestó -la
mayoría de las veces con justa razón- por acciones y
omisiones del gobierno municipal. Sin embargo, la carpeta de
los proyectos sigue vacía.
Como fiel copia de su líder máxima, Elisa Carrió, Suescun
gastó sus cuerdas vocales en exponer irregularidades, pero
carece de ideas para solucionar lo que él mismo critica. El
ejemplo: junto con su compañero de bancada, Juan Carlos
Cerdeira, realizaron una excelente tarea de análisis de la
inabordable deuda municipal, pero prometieron "para más
adelante" la forma de salir de ese laberinto. Todavía no
cumplieron.
A la luz de los sondeos, las estructuras y la historia, el
resto de las opciones aparece con menos chances. Si bien hay
espacios minoritarios con ideas renovadoras de verdad, todos
padecen del partidismo enfermizo que tendrá discursos
distintos pero sufre por el mismo mal: las ambiciones. De lo
contrario es inentendible, por ejemplo, que las ofertas
locales de izquierda se presenten separadas.
Como se verá, no existe algo surgido genuinamente como
opción continuadora del pedido para que se vayan todos. Se
quedan y habrá que escoger entre ellos.
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