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Peligro de amnesia
Por una razón laboral, estructural y económica, los medios
de prensa de todos los niveles o ubicación geográfica
trabajan con noticias que presentan una especie de "fecha
de vencimiento". Un tema que impactó durante una semana,
pierde espacio en las ediciones siguientes y seguramente se
transformará en un pequeño recuadro con el paso del tiempo.
Si el tratamiento de las informaciones fuese distinto y el
periodismo no se ocupara de los múltiples y constantes
sucesos, los lectores, oyentes o televidentes solicitarían un
cambio, porque no se sentirían "atraídos" por las
noticias.
Uno de los tantos problemas que padece la Argentina se
encuentra en una coincidencia entre los tiempos de los medios
de prensa y la memoria del pueblo. Si bien para la óptica
periodístico-empresarial la unión entre esos dos caminos
puede resultar auspiciosa, el daño que provoca la precariedad
en el recuerdo de los ciudadanos lo sufrimos a diario.
No es saludable para la sociedad que el ritmo de las
informaciones tape o eclipse las cuestiones que todos debemos
mantener frescas en nuestra mente. No se trata de sendas
incompatibles, pero se tiene que diferenciar entre la novedad
y la memoria activa. El lector debe estar ansioso por las
noticias nuevas, pero el pueblo tiene que ser consciente de su
pasado.
En ese marco de insalubre confusión se inscribe el repentino
olvido de las decenas de chicos que mueren en toda nuestra
geografía producto de un hambre y una extrema pobreza
inaceptables. Ahora las campañas electorales nos invaden con
sus propuestas, sus recetas mágicas y sus candidatos en
contínua y mentirosa pose. Ante ello, la mayoría de los
medios de prensa, metidos en ese oleaje informativo, resignan
páginas para otras informaciones. Entonces, paulatinamente,
borramos de la memoria que hay chicos con hambre y que esa
situación la generaron los mismos que ahora prometen
soluciones.
En ese mismo tren, minimizamos la muerte de una mujer (Lourdes
Di Natale, ex secretaria de Emir Yoma) que aportó pruebas
contundentes en la causa de las armas. Total, es un deceso
más rodeado de interrogantes, como el de Rodolfo Echegoyen
(ex jefe de la Aduana), Jorge Gutiérrez (subcomisario que
investigaba la Aduana paralela), Horacio Estrada (ex marino
ligado al caso de contrabando de armas a Croacia y Ecuador),
Marcelo Cattáneo (involucrado en el caso IBM-Banco Nación),
Mariano Perel (supuesto experto en lavado de dinero) y Jorge
Luis Piazza (subcomisario que investigó la Aduana paralela y
fue asesinado hace días), historias que ya se eliminaron de
las agendas de los medios. ¿Alguien los recuerda? ¿A alguien
le preocupa que no tengamos conocimiento de los culpables de
estos hechos?
Nosotros, con nuestra enfermiza amnesia, somos los que
permitimos que los asesinos del reportero gráfico José Luis
Cabezas estén con un pie afuera de la cárcel por una
cuestión de problemas burocráticos. O los que dejamos de
bregar por la verdad en el atentado a la AMIA, por sólo citar
algunos de los cientos de ejemplos que encontraríamos
revisando la historia más reciente.
Los oportunistas son expertos en la utilización de esos
terribles "blancos" en nuestra memoria. Por eso Luis
Barrionuevo sigue teniendo gente que lo apoya; por eso Eduardo
Duhalde ocupa la Presidencia aunque hace años haya dicho que
se retiraba de la política; por eso sufrimos en tres
ocasiones del trabajo público de Domingo Felipe Cavallo; por
eso creímos que Fernando De la Rúa era capaz porque tenía
imagen de honesto, y por eso es que Carlos Menem aparece bien
posicionado en las encuestas para las próximas elecciones.
Hay males de la Argentina en los que todos tenemos una cuota
de responsabilidad.
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