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 Editorial Sábado 8 de Marzo de 2003 

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Peligro de amnesia
Por una razón laboral, estructural y económica, los medios de prensa de todos los niveles o ubicación geográfica trabajan con noticias que presentan una especie de "fecha de vencimiento". Un tema que impactó durante una semana, pierde espacio en las ediciones siguientes y seguramente se transformará en un pequeño recuadro con el paso del tiempo.
Si el tratamiento de las informaciones fuese distinto y el periodismo no se ocupara de los múltiples y constantes sucesos, los lectores, oyentes o televidentes solicitarían un cambio, porque no se sentirían "atraídos" por las noticias.
Uno de los tantos problemas que padece la Argentina se encuentra en una coincidencia entre los tiempos de los medios de prensa y la memoria del pueblo. Si bien para la óptica periodístico-empresarial la unión entre esos dos caminos puede resultar auspiciosa, el daño que provoca la precariedad en el recuerdo de los ciudadanos lo sufrimos a diario.
No es saludable para la sociedad que el ritmo de las informaciones tape o eclipse las cuestiones que todos debemos mantener frescas en nuestra mente. No se trata de sendas incompatibles, pero se tiene que diferenciar entre la novedad y la memoria activa. El lector debe estar ansioso por las noticias nuevas, pero el pueblo tiene que ser consciente de su pasado.
En ese marco de insalubre confusión se inscribe el repentino olvido de las decenas de chicos que mueren en toda nuestra geografía producto de un hambre y una extrema pobreza inaceptables. Ahora las campañas electorales nos invaden con sus propuestas, sus recetas mágicas y sus candidatos en contínua y mentirosa pose. Ante ello, la mayoría de los medios de prensa, metidos en ese oleaje informativo, resignan páginas para otras informaciones. Entonces, paulatinamente, borramos de la memoria que hay chicos con hambre y que esa situación la generaron los mismos que ahora prometen soluciones.
En ese mismo tren, minimizamos la muerte de una mujer (Lourdes Di Natale, ex secretaria de Emir Yoma) que aportó pruebas contundentes en la causa de las armas. Total, es un deceso más rodeado de interrogantes, como el de Rodolfo Echegoyen (ex jefe de la Aduana), Jorge Gutiérrez (subcomisario que investigaba la Aduana paralela), Horacio Estrada (ex marino ligado al caso de contrabando de armas a Croacia y Ecuador), Marcelo Cattáneo (involucrado en el caso IBM-Banco Nación), Mariano Perel (supuesto experto en lavado de dinero) y Jorge Luis Piazza (subcomisario que investigó la Aduana paralela y fue asesinado hace días), historias que ya se eliminaron de las agendas de los medios. ¿Alguien los recuerda? ¿A alguien le preocupa que no tengamos conocimiento de los culpables de estos hechos?
Nosotros, con nuestra enfermiza amnesia, somos los que permitimos que los asesinos del reportero gráfico José Luis Cabezas estén con un pie afuera de la cárcel por una cuestión de problemas burocráticos. O los que dejamos de bregar por la verdad en el atentado a la AMIA, por sólo citar algunos de los cientos de ejemplos que encontraríamos revisando la historia más reciente.
Los oportunistas son expertos en la utilización de esos terribles "blancos" en nuestra memoria. Por eso Luis Barrionuevo sigue teniendo gente que lo apoya; por eso Eduardo Duhalde ocupa la Presidencia aunque hace años haya dicho que se retiraba de la política; por eso sufrimos en tres ocasiones del trabajo público de Domingo Felipe Cavallo; por eso creímos que Fernando De la Rúa era capaz porque tenía imagen de honesto, y por eso es que Carlos Menem aparece bien posicionado en las encuestas para las próximas elecciones. Hay males de la Argentina en los que todos tenemos una cuota de responsabilidad.

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