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 Editorial Miércoles 12 de Marzo de 2003 

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Reclamos genuinos

Detrás de infinidad de reclamos o defensas que se desarrollan en distintos sitios de nuestra ciudad, seguramente se esconden intereses ocultos, segundas intenciones, ambiciones personales y objetivos político-partidarios. Sin embargo, las autoridades de la Comuna, las educativas, las cooperativas y las encargadas de dirigir inversiones privadas deben entender que en muchos casos esos fantasmas no existen. Tienen que comprender que la enorme mayoría de las luchas populares se cimentan en urgencias genuinas, en necesidades que no son atendidas o en derechos que se intentan avasallar en nombre de mentirosos consensos.
El viernes pasado se asistió a una muestra de estas manifestaciones que no esconden intereses personales o que, si los esconden, representan una mínima porción de contenido dentro del reclamo. Son causas que se mueven por necesidad o por la energía de las ideologías, que algunas autoridades quieren calificar como "mala palabra".
Aunque sean un puñado de personas las que siguen dándole vida a la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Luján, hay que destacar la puntería que tienen para la elección de los reclamos. Meses atrás trataron de desentrañar la madeja de los conflictos de EMACO, pero primó la operación de "paños fríos" de los funcionarios municipales.
Ahora, el trabajo silencioso se centró en la injusticia de tener que pagar una boleta de luz sobrecargada de impuestos, pero en particular con el agregado de centavos que irán a parar a un "Fondo de Seguridad Ciudadana", una caja más para ser usada a discreción por el mismo gobierno en apenas unos años nos endeudó en más de 20 millones de pesos.
Con buen tino, las autoridades de la Cooperativa Eléctrica y de Servicios Públicos Lujanense repararon en el malestar de gran cantidad de usuarios y "deglosaron" el pago del consumo de energía eléctrica del "Fondo de Seguridad Ciudadana".
En otras palabras, ahora con sólo manifestar la oposición en caja al pago de ese aporte para la seguridad y la policía, ese importe se descuenta y volvemos a tener la posibilidad de elegir si queremos (o no) financiar el proyecto municipal, sin riesgo de que nos corten la luz.
Como dijo el intendente la semana pasada, en la presentación de su lista de candidatos, "la asamblea son quince", pero deberá admitir que son una ínfima minoría con argumentos prácticamente irrefutables. De lo contrario, la Cooperativa no habría tomado la decisión de "separar" el pago.
No es la única defensa seria que se escuchó en las últimas semanas. Más allá de que en el interior de la Comisión local de Salvemos al Tren haya candidatos a concejales del ARI, de Izquierda Unida, del Partido Socialista o del Partido Obrero, el eje del reclamo no está manchado por ambiciones políticas. Se trata de pedir por el servicio, por su continuidad, por su mejora para el usuario y el trabajador.
Algo similar se observó la semana pasada en la Universidad Nacional de Luján. Un grupo de estudiantes y docentes, acompañados por militantes políticos de izquierda, protestaron por la invasión en el lugar de los equipos de campaña que trabajan detrás de la candidatura de Néstor Kirchner y Daniel Scioli. Aunque sus banderas tengan símbolos políticos y partidarios, el núcleo del reclamo es justo: la UNLu no es de Kirchner, no es peronista, radical o socialista. En todo caso, no debería serlo. Y las autoridades deben reaccionar, por el bien de toda la comunidad educativa y no de unos pocos "acomodados" que cobran por su trabajo en la educación, pero trabajan para intereses políticos.

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