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Reclamos genuinos
Detrás de infinidad de
reclamos o defensas que se desarrollan en distintos sitios de
nuestra ciudad, seguramente se esconden intereses ocultos,
segundas intenciones, ambiciones personales y objetivos
político-partidarios. Sin embargo, las autoridades de la
Comuna, las educativas, las cooperativas y las encargadas de
dirigir inversiones privadas deben entender que en muchos
casos esos fantasmas no existen. Tienen que comprender que la
enorme mayoría de las luchas populares se cimentan en
urgencias genuinas, en necesidades que no son atendidas o en
derechos que se intentan avasallar en nombre de mentirosos
consensos.
El viernes pasado se asistió a una muestra de estas
manifestaciones que no esconden intereses personales o que, si
los esconden, representan una mínima porción de contenido
dentro del reclamo. Son causas que se mueven por necesidad o
por la energía de las ideologías, que algunas autoridades
quieren calificar como "mala palabra".
Aunque sean un puñado de personas las que siguen dándole
vida a la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Luján, hay
que destacar la puntería que tienen para la elección de los
reclamos. Meses atrás trataron de desentrañar la madeja de
los conflictos de EMACO, pero primó la operación de
"paños fríos" de los funcionarios municipales.
Ahora, el trabajo silencioso se centró en la injusticia de
tener que pagar una boleta de luz sobrecargada de impuestos,
pero en particular con el agregado de centavos que irán a
parar a un "Fondo de Seguridad Ciudadana", una caja
más para ser usada a discreción por el mismo gobierno en
apenas unos años nos endeudó en más de 20 millones de
pesos.
Con buen tino, las autoridades de la Cooperativa Eléctrica y
de Servicios Públicos Lujanense repararon en el malestar de
gran cantidad de usuarios y "deglosaron" el pago del
consumo de energía eléctrica del "Fondo de Seguridad
Ciudadana".
En otras palabras, ahora con sólo manifestar la oposición en
caja al pago de ese aporte para la seguridad y la policía,
ese importe se descuenta y volvemos a tener la posibilidad de
elegir si queremos (o no) financiar el proyecto municipal, sin
riesgo de que nos corten la luz.
Como dijo el intendente la semana pasada, en la presentación
de su lista de candidatos, "la asamblea son quince",
pero deberá admitir que son una ínfima minoría con
argumentos prácticamente irrefutables. De lo contrario, la
Cooperativa no habría tomado la decisión de
"separar" el pago.
No es la única defensa seria que se escuchó en las últimas
semanas. Más allá de que en el interior de la Comisión
local de Salvemos al Tren haya candidatos a concejales del
ARI, de Izquierda Unida, del Partido Socialista o del Partido
Obrero, el eje del reclamo no está manchado por ambiciones
políticas. Se trata de pedir por el servicio, por su
continuidad, por su mejora para el usuario y el trabajador.
Algo similar se observó la semana pasada en la Universidad
Nacional de Luján. Un grupo de estudiantes y docentes,
acompañados por militantes políticos de izquierda,
protestaron por la invasión en el lugar de los equipos de
campaña que trabajan detrás de la candidatura de Néstor
Kirchner y Daniel Scioli. Aunque sus banderas tengan símbolos
políticos y partidarios, el núcleo del reclamo es justo: la
UNLu no es de Kirchner, no es peronista, radical o socialista.
En todo caso, no debería serlo. Y las autoridades deben
reaccionar, por el bien de toda la comunidad educativa y no de
unos pocos "acomodados" que cobran por su trabajo en
la educación, pero trabajan para intereses políticos.
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