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Robo al hambre más urgente
El hecho ocurrió la semana
pasada. Los ladrones ingresaron al comedor que funciona en la
sociedad de fomento del barrio y se alzaron con todo lo que
pudieron cargar. También intentaron arrancar la cocina, pero
sólo dañaron la conexión y no se la llevaron.
El edificio donde funciona el
comedor del barrio Lanusse, ubicado detrás de la sociedad de
fomento, fue desvalijado en la madrugada de la semana pasada. El
lugar está ubicado en Luppi 1546 y atiende de lunes a viernes a
un total de 168 chicos, además de dar más de veinte viandas a
personas que viven cerca de la entidad.
El robo fue detectado por el personal de la salita de primeros
auxilios que atiende en la sede social, cerca de las siete de la
mañana, poco antes de que el comedor comenzara su actividad
diaria.
Los ladrones utilizaron una barreta para forzar la puerta de
entrada, y se llevaron elementos que son de vital inportancia y
utilidad para el lugar, como una garrafa de diez kilos recién
comprada, un rollo de membrana para techo, dos aceites de un
litro, un pack de tomates, tres ollas de diferentes tamaños, un
cucharón, una pava grande, dos coladores, un reloj de pared,
cloro, detergente, un desodorante de ambiente y cuatro cuchillas
que habían sido donadas luego del último robo perpetrado en el
lugar, ocurrido el año pasado.
Los responsables del comedor, en diálogo con este medio,
informaron que los ladrones rompieron el lavatorio del baño de
mujeres y se lo llevaron. Además intentaron llevarse la cocina
pero no lograron el cometido, aunque sí destrozaron la
instalación "y rompieron los caños", según contó una
de las responsables del lugar.
"La cocina está intacta, pero como no pudieron llevársela
torcieron los caños", aseguró.
Poco después de haberse percatado del robo, personal del comedor
encontró en las inmediaciones del lugar, precisamente en una
cancha de fútbol ubicada en la parte trasera de la institución,
parte del botín que los ladrones no alcanzaron a llevarse.
"Recuperamos los fideos y el ventilador", dijo una de
las damnificadas.
Y agregó: "También encontramos envuelto en un mantel la
vajilla, un espejo y un carrito de supermercado".
Los delincuentes no ingresaron a un cuarto destinado al
almacenamiento de alimentos y otros elementos. "No entraron
porque no quisieron o no les dio el tiempo", manifestó una
de las trabajadoras.
El comedor funciona gracias a una subvención del gobierno
provincial, y depende de la dirección de Desarrollo Humano, a
cargo de Iris Bustos.
Según se conoció, todas las sospechas acerca de la
responsabilidad de este hecho apuntaron en la misma dirección: la
familia Ledesma, cuya casa se encuentra ubicada a escasa distancia
del comedor.
Por esta razón, y por disposición del fiscal Pablo Merola de la
UFI N° 6 de los Tribunales de Mercedes, la semana pasada la
policía realizó un allanamiento en el domicilio de los Ledesma,
aunque con resultado negativo.
Producto de esto, una mujer integrante de la familia sospechada
recriminó personalmente a las responsables del comedor a causa
del allanamiento realizado en su casa.
No obstante, las responsables del comedor se escudaron diciendo
que ellas no habían realizado ninguna denuncia, sino que sólo se
habían remitido a firmar el acta de los elementos que fueron
recuperados. La denuncia, de acuerdo a lo informado, la radicaron
funcionarios municipales.
"Nuestra sensación es miedo, temor, angustia. Porque un
hecho de esta naturaleza te da angustia y te deprime. No
quisiéramos que algo así vuelva a pasar", reflexionaron las
encargadas del lugar.
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