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La inseguridad del gobierno
El asombro que inundó a las autoridades municipales por la
decisión del Consejo de Administración de la CESPLL, al
permitir el desglose del monto del Fondo de Seguridad
Ciudadana en las boletas de energía eléctrica, se podía
haber evitado.
Las raíces mismas de la idea fueron cuestionadas por vecinos,
medios de prensa y políticos opositores al gobierno. Crear un
Fondo de Seguridad que permita a la Municipalidad girar
recursos o elementos a la Policía, y así disminuir los
índices de inseguridad urbana, siempre generó reticencia en
gran parte de la población de Luján.
Sin embargo, nadie escuchó las voces opositoras. Entusiasmado
por el apoyo de algunas entidades barriales o instituciones
afines a las políticas de la actual administración, y
contando con los votos necesarios en el Concejo Deliberante,
el gobierno comunal se embarcó en el proyecto. Ni siquiera
reparó en la manifestación espontánea que se dio en el
recinto del Concejo cuando el tema fue puesto a
consideración.
Se aprobó en el marco de pregones que vendieron un falso
consenso. El objetivo estaba cumplido: las boletas de energía
eléctrica, distribuidas y cobradas por la Cooperativa,
semanas atrás comenzaron a sumar los centavos o pesos
correspondientes al caprichoso Fondo. Hasta ese momento, el
debate mantenía a gran cantidad de vecinos al margen, pero
bastó que se toquen los bolsillos para evidenciar la fuerte
resistencia al pago: más de 200 negativas en apenas cinco
días.
El problema central para aplicar el cobro del Fondo sin
oposiciones no se encuentra en la antipatía de parte de la
población con las medidas del gobierno o en la información
contraria a los intereses de la gestión, que llega a oídos
de los usuarios. La principal traba la construyó el propio
gobierno de Miguel Prince a través de los últimos años.
El polémico Fondo de Seguridad Ciudadana fue creado y será
administrado por una gestión política rodeada de
descreimiento, y autora intelectual y material de una deuda de
más de 20 millones de pesos, que algún día deberán pagar
nuestros hijos y nietos lujanenses.
No son pocos los usuarios que ahora se niegan a pagar otra
ordenanza municipal porque saben que, a través de la misma
factura, la Municipalidad dilapidó durante meses los fondos
que se recaudaron en el marco de la Tasa Asistencial,
destinada nada menos que a la salud en el Hospital y en las
salas de primeros auxilios.
Además, el destino final del dinero que se pretende juntar
ahora con el bendito Fondo, será la Policía Bonaerense, otra
institución plagada de sospechas acerca de su transparencia y
su eficaz labor contra la delincuencia. En tiempos de
bolsillos ajustadísimos, es lógico que los vecinos quieran
pagar la luz, servicio básico, esencial, pero guardar el
resto de sus monedas para cubrir otras necesidades.
"¿Por qué le voy a dar esa plata a la
Municipalidad?", dijo una de las vecinas que esta semana
pidió el desglose. Otra apuntó a una razón más global:
"Estoy cansada de pagar la luz con un montón de
agregados de impuestos, que no tengo la menor idea a dónde
van a parar".
En todo caso, si la Municipalidad y el Gobierno Provincial
(otro adicto a abusar de la boleta de luz para recaudar)
están tan convencidos de las bondades de sus ordenanzas y sus
correspondientes destinos, que agreguen esos impuestos en sus
boletas. Si es cierto que la mayoría de los lujanenses no
tiene problema en pagar para generar recursos que ayuden a la
Policía, no importa el medio de cobro; sólo importa el valor
de la idea para lograr recaudaciones exitosas.
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