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 Editorial Sábado 15 de Marzo de 2003 

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La inseguridad del gobierno
El asombro que inundó a las autoridades municipales por la decisión del Consejo de Administración de la CESPLL, al permitir el desglose del monto del Fondo de Seguridad Ciudadana en las boletas de energía eléctrica, se podía haber evitado.
Las raíces mismas de la idea fueron cuestionadas por vecinos, medios de prensa y políticos opositores al gobierno. Crear un Fondo de Seguridad que permita a la Municipalidad girar recursos o elementos a la Policía, y así disminuir los índices de inseguridad urbana, siempre generó reticencia en gran parte de la población de Luján.
Sin embargo, nadie escuchó las voces opositoras. Entusiasmado por el apoyo de algunas entidades barriales o instituciones afines a las políticas de la actual administración, y contando con los votos necesarios en el Concejo Deliberante, el gobierno comunal se embarcó en el proyecto. Ni siquiera reparó en la manifestación espontánea que se dio en el recinto del Concejo cuando el tema fue puesto a consideración.
Se aprobó en el marco de pregones que vendieron un falso consenso. El objetivo estaba cumplido: las boletas de energía eléctrica, distribuidas y cobradas por la Cooperativa, semanas atrás comenzaron a sumar los centavos o pesos correspondientes al caprichoso Fondo. Hasta ese momento, el debate mantenía a gran cantidad de vecinos al margen, pero bastó que se toquen los bolsillos para evidenciar la fuerte resistencia al pago: más de 200 negativas en apenas cinco días.
El problema central para aplicar el cobro del Fondo sin oposiciones no se encuentra en la antipatía de parte de la población con las medidas del gobierno o en la información contraria a los intereses de la gestión, que llega a oídos de los usuarios. La principal traba la construyó el propio gobierno de Miguel Prince a través de los últimos años.
El polémico Fondo de Seguridad Ciudadana fue creado y será administrado por una gestión política rodeada de descreimiento, y autora intelectual y material de una deuda de más de 20 millones de pesos, que algún día deberán pagar nuestros hijos y nietos lujanenses.
No son pocos los usuarios que ahora se niegan a pagar otra ordenanza municipal porque saben que, a través de la misma factura, la Municipalidad dilapidó durante meses los fondos que se recaudaron en el marco de la Tasa Asistencial, destinada nada menos que a la salud en el Hospital y en las salas de primeros auxilios.
Además, el destino final del dinero que se pretende juntar ahora con el bendito Fondo, será la Policía Bonaerense, otra institución plagada de sospechas acerca de su transparencia y su eficaz labor contra la delincuencia. En tiempos de bolsillos ajustadísimos, es lógico que los vecinos quieran pagar la luz, servicio básico, esencial, pero guardar el resto de sus monedas para cubrir otras necesidades. "¿Por qué le voy a dar esa plata a la Municipalidad?", dijo una de las vecinas que esta semana pidió el desglose. Otra apuntó a una razón más global: "Estoy cansada de pagar la luz con un montón de agregados de impuestos, que no tengo la menor idea a dónde van a parar".
En todo caso, si la Municipalidad y el Gobierno Provincial (otro adicto a abusar de la boleta de luz para recaudar) están tan convencidos de las bondades de sus ordenanzas y sus correspondientes destinos, que agreguen esos impuestos en sus boletas. Si es cierto que la mayoría de los lujanenses no tiene problema en pagar para generar recursos que ayuden a la Policía, no importa el medio de cobro; sólo importa el valor de la idea para lograr recaudaciones exitosas.

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