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Lo tenía controlado y llegaron
las expulsiones
Flandria se había puesto en
ventaja con el tempranero gol de Gabriel Fernández y manejaba con
criterio el partido. En el complemento llegaron las expulsiones de
Maxi López y Sebastián Pérez y Talleres pudo dar vuelta el
resultado.
Nunca
un resultado obedece a un solo factor; entre las varias
circunstancias que influyen, algunas tienen más peso que otras,
pero en definitiva son la suma de todas éstas la que arrojan la
suma final. Flandria venía de racha; comenzó ganando el partido
sin jugar brillantemente, pero parecía tener todo controlado. Sin
embargo, se quedó con dos jugadores menos, no pudo mantener ese
control y cayó vencido por Talleres de Remedios de Escalada.
Luego de las primeras escaramuzas, El Canario tuvo su primera
oportunidad y no la despreció. Vino un centro desde la izquierda
y en el borde del área Brito remató con violencia, logrando
desviar el arquero Adrián Fernández. La pelota fue en poder de
Gabriel Fernández quien la paró, la acomodó, eligió el lugar
y, con maestría, la colocó en el ángulo por sobre el cuerpo del
arquero.
Que más se podía pedir; se habían jugado apenas tres minutos y
El Canario ya estaba en ventaja. Talleres se vio en la obligación
de salir a buscar el partido. Adelantó sus líneas e intentó
presionar sobre el arco defendido por Matías Giordano, pero el
equipo de Remedios de Escalada encontró todos los caminos
cerrados y todos sus intentos fueron en vano. Bonasiolle empujaba
desde el medio a su equipo, en tanto que Raúl Pérez buscaba ser
el armador, pero su habilidad no se llevaba de acuerdo con
criterio y lo suyo era intrascendente, ya que arriba Viani y
Santillán eran bien controlados por la defensa Canaria. Talleres
tenía la pelota sin poder generar peligro.
A pesar de algunas imprecisiones, Flandria se mostraba ordenado en
el fondo y cuando las circunstancias lo permitían tenía una
salida clara en Gustavo Brito. Sin embargo El Canario controlaba a
su rival, pero no conseguía progresar en el juego porque Trinidad
no terminaba de enchufarse en su función de enganche. Eso
motivaba que tanto Basso como Gabriel Fernández tenían que bajar
algunos metros para conseguir el contacto con la pelota.
A esta altura, merece un párrafo aparte la pésima actuación del
árbitro Alejandro Sabino, quien durante toda la primera etapa, en
cada jugada dividida, cobraba falta a favor de Talleres, además
de cargar de tarjetas amarillas a los defensores de Flandria. Esta
situación influiría luego en el resultado del partido.
El complemento fue otra historia, ya que Talleres salió más
decidido. Sin mucha claridad, pero con convicción, el conjunto de
Remedios de Escalada comenzó a presionar obligando a Flandria a
refugiarse en su propia área. Los cambios le hicieron bien al
conjunto que hacía de local en la cancha del CADU y la presión
fue arrojando sus frutos.
A los 10 minutos Maxi López salió a cortar un ataque y Sabino le
mostró la segunda tarjeta amarilla. Flandria se quedó con uno
menos. Siguió aguantando hasta que en idéntica jugada Sebastián
Pérez también vio la segunda amarilla y el panorama se complicó
tremendamente.
El gol de Talleres se veía venir: Blázquez conectó de cabeza un
centro que vino desde la izquierda y logró el empate.
La resistencia era cada vez más complicada y poco después
Scornachi se mandó en profundidad, llegó al área y sacó un
fuerte remate cruzado derrotando a Matías Giordano. Así,
Talleres pasó a ganar el partido.
A pesar de estar con dos jugadores menos, Flandria tuvo sobre el
final algunas oportunidades. Pero la historia no se modificaría y
El Canario no pudo continuar con su racha de triunfos en un
partido con características muy particulares.
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