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Las grietas de la memoria
Era realmente sorprendente acercarse a la plazoleta de los
Derechos Humanos en la tarde del lunes y observar a cerca de
cien personas manifestando su repudio al golpe militar del 24
de marzo de 1976. Estaban los de siempre, los de todos los
años, y mucho más.
Un distraído que pasó por ese espacio verde habrá creído
que en Luján la memoria, la lucha contra la injusticia, la
búsqueda de la verdad, la conciencia social y la defensa de
los derechos humanos, en especial de los desposeídos,
comenzaron a ser temas convocantes. Que pasaron de la
atención de unos pocos al interés de las mayorías.
Sin embargo, entre lo que se observa y la realidad hay una
gran distancia. A pesar de la gran asistencia al acto del
lunes, se está lejos de ese romance entre la sociedad, los
funcionarios y las luchas justas.
Detrás de la presencia de más de cincuenta personas cercanas
al gobierno municipal -funcionarios, concejales, candidatos,
punteros- se esconde una intencionalidad electoral. No es
casual que los haya motivado el aniversario número 27 del
golpe, y se hayan ignorado olímpicamente muchas fechas
anteriores.
En rigor de verdad, se trata de algo cíclico. Cuando hay
elecciones inminentes, los políticos en campaña sienten la
necesidad de apegarse a las causas transparentes, intachables,
incuestionables, como es la lucha que desde hace más de 25
años encabezan las Madres de Plaza de Mayo.
En el "princismo" la intención es prácticamente
explícita. Cuando el lunes el jefe comunal hizo uso de la
palabra en esa plazoleta pluralista, utilizó más de la mitad
de su discurso para destacar su protagonismo -discutible- en
la creación de ese espacio abierto.
Y no sólo eso: como un guión escrito de antemano, cargó
contra la Unión Vecinal y el ahora concejal Gerardo Amado.
Casualmente, los sondeos de opinión marcan que Prince está
discutiendo su futuro en la Intendencia con el ex intendente y
ex comisionado Silverio Pedro Sallaberry.
En tiempos más normales, son esos mismos políticos que hoy
defienden los Derechos Humanos los que convocan a patotas para
sentirse cómodos en sus bancas o en sus exposiciones
públicas. Son los mismos que a espaldas de las Madres a las
que hoy homenajean firmaron acuerdos para aprobar las leyes de
Obediencia Debida y Punto Final.
No es preciso remitirse sólo a la sanción de esas leyes. El
lunes en la plazoleta estaban presentes los autores
intelectuales y materiales de casi todas las políticas
caprichosas que emanaron del Palacio Municipal durante los
últimos años, como la creación de una tasa de seguridad; el
cuasi delictivo abandono de las salas de primeros auxilios y
del Hospital; o el descuido del medio ambiente en gran parte
del partido. Esos temas tienen demasiada relación con los
derechos humanos.
El problema del paso de los años es que agrieta la memoria y
permite que por allí se filtren los oportunistas de siempre,
los que están atentos a todas las posibilidades que les
permitan cosechar adhesiones. Poco importa si para ello tienen
que contradecirse, pisotear o reformar ideologías, o
participar en espacios que históricamente ignoraron.
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