La homilía estuvo a cargo
del cura párroco, padre Jorge Carbonell. El sacerdote
manifestó que, en la vida, el pueblo de Dios debe ser
testigo de la luz.
El sábado a la noche la
Basílica de esta ciudad se colmó de fieles para
participar de la Vigilia Pascual. En la homilía, el
párroco del Santuario, padre Jorge Carbonell, llamó
a no perder la esperanza y a cuidar la vida desde el
amor de Jesús.
Luego de rezar una oración a la
Virgen de Luján, el sacerdote manifestó que
"como Jesús en la Cruz, (nosotros) estamos en
distintos momentos de la vida cargando dolores
propios, de hermanos, compartiendo sufrimientos,
desesperanzas".
La pregunta que suele surgir en
estos casos, dijo el párroco, es "¿quién nos
quitará este peso pesado de la desesperanza, de la
guerra, de un proyecto de nación, de nuestro
futuro?". Sin embargo, aseveró que es
fundamental no perder la esperanza. "Por eso hoy
decimos 'Jesús ha resucitado', y esto es lo que tiene
que resonar como nuestra oración, nuestro pedido,
nuestra necesidad. Porque en nuestro corazón tiene
que estar este deseo", dijo.
Por otro lado, agregó que
"estamos en el camino de la vida resolviendo
cómo superar las dificultades, por eso hoy vinimos a
buscar luz".
En este sentido, expresó que en
la vida los católicos deben ser "testigos de
esta luz, creer real y profundamente que Dios no nos
deja, que si bien pareciera que está en silencio, El
está, cuida a los hijos. En todo caso aprendemos a
mirar un poco más allá, donde habitualmente no hemos
puesto la mirada".
Sobre el final de la homilía,
recordó a los fieles que en minutos más se
realizaría la profesión de fe. Y los instó a
hacerla "como ese grito que brota de nuestra
necesidad de tener esperanza en la vida".
"A nuestra Madre
encomendamos nuestra vida, impulsados por esta
presencia de Jesús resucitado que nos dará siempre
la claridad que necesitamos para ir resolviendo las
dificultades con esa esperanza que nunca nos
defrauda", finalizó.