La sesión ordinaria Nº 3 del
Concejo Deliberante de Luján pasó por la historia
local sin pena ni gloria. Comenzó a las 20.45 y una
hora más tarde el presidente del cuerpo, Edgardo
Scarzo, anunció que no había "más temas que
tratar".
Uno de los pasajes más
salientes fue el tratamiento y aprobación, por mayoría,
de un proyecto de ordenanza mediante el cual el
Concejo, a instancias del Departamento Ejecutivo,
condonó la deuda de tasas municipales que el Club
Social y Deportivo "Rivadavia" mantiene con
la Comuna al 31 de diciembre de 2002.
Si bien peticiones similares se
aprobaron durante años sin que mediara polémica,
esta vez la oposición marcó su discrepancia. En
particular, el bloque ARI-Frentista, que terminó
votando por la negativa.
Para los concejales de la
mencionada bancada, de la Unión Cívica Radical y de
la Unión Vecinal, se tiene que definir una
reglamentación equitativa que trace los lineamientos
a respetar ante cada solicitud de condonación de
tasas de Alumbrado, Barrido y Limpieza, y Servicios
Sanitarios. Esa es una de las deudas pendientes del
Ejecutivo, al que aseguran que le reiteraron el
reclamo en infinidad de ocasiones.
El caso del Club Rivadavia sirvió
como impulsor de un debate que se arrastra hace años.
"En el expediente del Club Rivadavia hay un
dictamen de Ubertino Rosso (de la Asesoría Legal de
la Comuna) que manifiesta que a partir de 1990,
mediante un decreto del Ejecutivo, el tema se encuadró
como para una entidad intermedia con beneficios
indirectos. Esto significa que la eximición de las
tasas tendría que ser de un 50 por ciento",
planteó Raúl Suescun, del Bloque ARI-Frentista.
Luego de esa opinión de Rosso,
aparece un decreto del intendente municipal que exime
a ese club de la totalidad de las tasas. "El
intendente no respetó la ordenanza que determina los
porcentajes de eximición de las tasas", dijo el
edil opositor y candidato a jefe comunal.
Por otro lado, Suescun consideró
que "perdonar" esas tasas al Club Rivadavia
era "un acto de injusticia, más allá de no
dejar de reconocer el trabajo comunitario o social de
cada uno de los clubes. Eso está bien premiado con el
descuento del 50 por ciento de las tasas".
En ese marco calificó a la
medida de injusta, porque dijo conocer "la
situación del Club Regatas, que hace 6 años tiene,
en la oficina de Gobierno, parado el expediente
simplemente para que se lo encuadre en la misma
ordenanza. Hace 6 años que el Club Regatas está
pagando todas las tasas y cuando corresponde. Por eso
lo vemos injusto".
"Si la ordenanza vigente no
sirve o no conforma, lo que hay que hacer es
cambiarla. Pero de ninguna manera se puede eximir
violando una ordenanza. Esto al margen de que falta un
encuadre para la condonación de tasas. El tema se
habló en los últimos plenarios, pero lo que hoy se
trata es una injusticia", concluyó Suescun.
CON ONCE A FAVOR
Como de costumbre, la respuesta
para decir lo contrario a Suescun y adelantar que
votaría en favor de la condonación salió de la
banca de Rubén Leopardi, presidente del bloque del
Partido Justicialista.
"Sin entrar en polémica,
quiero explicar algunos términos expresados por el
concejal ari-frentista. Habló de violación. Como
siempre, un término duro, ofensivo, de juzgamiento
hacia la gestión municipal. Violar es
intencionadamente cambiar el curso de alguna norma. Acá
no ocurrió. Simplemente el Ejecutivo hizo uso de
otras herramientas aprobadas por el Concejo",
afirmó Leopardi.
Si bien aceptó la existencia de
una ordenanza que libera del pago de tasas a entidades
con beneficios directos como indirectos, señaló que
"las instituciones y las personas tienen un
patrimonio y un ingreso, y no son iguales para
todos".
A partir de allí, Leopardi entró
en un plan de argumentación un tanto pantanoso.
"Me parece que acá hay egoísmo. Creo que en el
ámbito institucional los dos clubes mencionados no
son comparativamente evaluables. Primero, por el tipo
de asociados, el nivel o poder adquisitivo de ellos. Y
mucho menos si lo comparamos en la infraestructura
social de cada uno de los clubes y la explotación que
pueden hacer", opinó.
Con todo, dijo que para él
"no existió violación por parte del
Departamento Ejecutivo. Sólo utilizó otra norma, que
es la misma que puede usar cuando exime de
obligaciones tributarias a personas físicas. Hay un
artículo dentro de la ordenanza fiscal que autoriza
al Ejecutivo a eximir o tratar de modo preferencial a
contribuyentes con situaciones especiales".
"El Club Rivadavia es uno
de estos casos (especiales). No tiene un núcleo
importante de asociados ni ingresos que le permitan
afrontar ni siquiera el 50 por ciento de las tasas. A
muchos, con el mismo problema, también se les ha
condonado y eximido el 100 por ciento de las
tasas". Punto final para la defensa de Leopardi.
En una posición intermedia se
posicionaron los ediles vecinalistas y radicales.
Adriana Barreiro adelantó la "abstención"
de la UCR y Gerardo Amado hizo lo propio en nombre de
la bancada de la UV.
Para la radical, lo importante
no era discutir si existe una "violación" o
no, sino que lo destacado es "el pedido que el
Concejo le hizo hace tiempo al Ejecutivo para
solucionar el problema de las condonaciones o
eximiciones para las entidades. Se pidió el
establecimiento de requisitos que determinen si se
tienen beneficios directos o indirectos".
"La respuesta del Ejecutivo
nunca llegó -afirmó-. No dudo de las necesidades del
Club Rivadavia y del esfuerzo de muchas instituciones
chicas para mantener el beneficio a sus asociados.
Pero nos vamos a abstener porque pasó tiempo
suficiente para tener definido cómo actuar con todas
las instituciones y no tomar cada caso y decidir
nosotros si se quiere o se puede".
"En los tiempos que corren,
la Municipalidad no está para facilitar condonaciones
o eximiciones. Hay que extremar la prudencia porque
tenemos obligaciones sociales, sanitarias y de
servicios, lo que obliga a ser prudente y hasta duro
con este tipo de eximiciones", acotó Amado.
"Hay que revisar todo el régimen
de eximiciones y condonaciones. No sé cómo
establecer las diferencias entre las capacidades
contributivas de los socios de una institución o de
la otra. ¿Cuáles son las instituciones de ricos y cuáles
de gente de menores de recursos? Nosotros nos vamos a
abstener", manifestó el vecinalista.
Llegado el momento de la votación
ocurrió lo lógico: 11 votos positivos del PJ, 4
abstenciones (UCR y UV) y 2 votos por la negativa
(Bloque ARI-Frentista). El debate y los argumentos
opositores sirvieron de muy poco.
Cortitas de la sesión
Los otros dos temas que
despertaron algunas expresiones de los concejales
fueron los siguientes: la autorización para la
construcción de una ermita en honor a la
"Sagrada Familia" en una plazoleta de Jáuregui
(en Italia entre Flandes y Belgrano) y la inquietud de
vecinos del barrio Sarmiento sobre la posible
utilización de transformadores eléctricos con PCB.
El tratamiento del tema de la
ermita fue tragicómico. Y hasta motivó la realización
de un cuarto intermedio. El problema era que la obra
ya se hizo, por lo tanto la aprobación de la misma
por parte del Concejo era, por decirlo de algún modo,
ridícula. Por ello, durante unos 20 minutos, los
concejales discutieron qué palabra usar para
encabezar la ordenanza. "Dése por
autorizada"; "Convalídase";
"Autorízase". Todo se aclaró cuando Amado
pensó un poco y Suescun aportó un diccionario.
Finalmente se acordó poner "aprúebase la
construcción de la ermita...".
Por su parte, la presentación
vecinal por el temor del uso de PCB generó la lectura
de una nota enviada días atrás por el Ing. Guillermo
Trípoli que, como lo hizo en este medio, desmintió
rotundamente que la Cooperativa Eléctrica esté
usando ese tipo de refrigerante.