Una brasa caliente acaba de
ingresar a la comisión de Obras Públicas del Concejo
Deliberante. Vecinos del barrio Loreto, ubicado a la
vera de la ruta 5, enviaron una nota al presidente del
cuerpo deliberativo, Edgardo Scarzo, mediante la cual
exponen los peligros y contratiempos que genera la
obra de un puente de la autopista Mercedes-Luján que
construye la empresa Nuevas Rutas.
"El sitio del puente
obstaculiza y dificulta, por su sola ubicación, el
escurrimiento de las aguas pluviales que, llevadas por
el declive del terreno, atraviesan el barrio, fluyen
hacia el lateral de la ruta y se dirigen hacia la
ciudad de Luján para verter en el vecino arroyo
Pereira". Es el primer planteo de los vecinos.
Para esos habitantes de nuestro
partido, "el puente se interpone en este
recorrido (del agua) y el sistema de alcantarillas y
colectoras dispuesto por la empresa Nuevas Rutas nos
parece peligrosamente insuficiente".
"La limitación del
dispositivo se vio gravemente confirmada el día 1º
de febrero del corriente año, fecha en la que el agua
de la lluvia, obstaculizada por el terraplén del
puente, penetró en numerosas casas del vecindario, en
las que permaneció por varias horas, no existiendo
antecedentes de que esto haya sucedido alguna vez en
nuestro barrio", recordaron los vecinos.
En ese sentido, aseguran que
"las explicaciones de la empresa acerca de que la
causa de esto fuera `circunstancial', sólo como
consecuencia de trabajos del momento en la obra, más
que excusar a Nuevas Rutas tienden a justificar la
sospecha de los vecinos de que este descuido respecto
de los trabajos ocasionales de obra no sean en
realidad el criterio de fondo con que se encara toda
la obra. Por lo tanto, los perjuicios al barrio son de
naturaleza recurrente; peor aún, permanentes".
En segundo lugar, la gente del
Loreto reparó en "la gran longitud del puente.
Eso hace que el acceso a nuestro barrio cambie de
posición. De estar siempre sobre la misma ruta
ocurrirá que, luego de construido el puente, dicho
acceso quede en el extremo del puente, es decir al
fondo del barrio" porque "El Mirador de
Loreto tiene sólo tres cuadras de largo".
La descripción de lo que
sucederá con el tránsito una vez que el puente esté
terminado, es extensa, pero explica en detalle los
trastornos. "Esto hará que una gran parte de los
habitantes del barrio, para dirigirse a la localidad
de Jáuregui (distante unas pocas cuadras), en lugar
de ir hacia la ruta deban retroceder varias cuadras
hasta encontrar el acceso al puente y, posteriormente,
desandarlas para estar aún en el mismo lugar del que
se salió y recién ahí comenzar el camino que
inicialmente se propuso. Además, habrá que repetir
igual situación al regreso".
Con sensatez, los vecinos
afirman que esa situación afecta gravemente a
peatones y ciclistas "que constituyen una gran
parte del tránsito Mirador de Loreto-Jáuregui y
obviamente grave en el caso de personas mayores".
"También creemos que la
ubicación del puente, con uno de sus laterales
lindando con un campo, y su extremo en la misma
situación, es un lugar que expone la seguridad del
vecindario que se dirija hacia allí", consideran
los firmantes del reclamo, quienes además destacan
que esa inseguridad afectará directamente a los
peatones "e inquietará a padres de niños que,
por concurrir a escuelas de Jáuregui o por cualquier
otra razón, se verán obligados a circular solos por
el área que luce despoblada y favorable al
delito".
Sin que mediara debate, este
reclamo que ingresó al temario de la sesión del
lunes pasado fue derivado a la comisión de Obras
Públicas, que ahora deberá estudiarlo y emitir una
resolución.