Sábado 17 de Mayo de 2003 - Año 88 - Edición 6877 - Edición digital 0147

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Roban un auto, huyen y la policía recupera el vehículo

El temor al regreso está latente

Las víctimas fueron asaltadas en la puerta de su casa. Piensan que los ladrones las venían siguiendo desde que salieron de un supermercado. La policía se tiroteó con los delincuentes, recuperó el auto pero no pudo atraparlos.

El miércoles por la noche, la señora L y su hija V regresaban de hacer las compras. Al momento de ingresar a su casa, un sujeto -a punta de pistola- se subió al auto y bajo amenaza de llevárselas como rehenes, les robó el vehículo y se dio a la fuga.

Ocurrió cerca de las 22.30 en la entrada de una casa ubicada a 100 metros del cruce de Fray Manuel de Torres y ruta 7. Si bien EL CIVISMO conoce la identidad de las víctimas y el lugar exacto donde ocurrió el hecho, por temor a que los ladrones regresen y por expreso pedido de las personas damnificadas, se reserva a brindar información que pueda conducir al sitio donde sucedió un nuevo robo.

De acuerdo a lo relatado, no se trataría de un hecho "al voleo" sino de un asalto que tuvo su cuota de "trabajo de inteligencia". Para la señora L hay datos que servirían para confirmar esta hipótesis. Según le dijo a este medio, cuando llegaba a su casa con su hija vio, por el espejo retrovisor, un Fiat Duna de color blanco con al menos tres sujetos en su interior que le resultó sospechoso.

Sería el mismo automóvil que, minutos antes, era uno de los pocos vehículos que permanecía estacionado en la playa de Supermercado Norte y el mismo que se mantuvo a cierta distancia cuando el coche de la señora L y su hija V se detuvo, por un instante, en una casa cercana al lugar del robo.

Ante este pálpito, las dos mujeres trabaron las puertas aunque la ventanilla del lado del conductor quedó algunos centímetros entreabierta. "Yo me di cuenta. Además, vivimos con miedo porque éste es el quinto asalto que sufrimos", dijo la señora L.

LA VIDA O EL AUTO

Su intuición no se equivocó. Del Fiat Duna bajó un sujeto que, revólver en mano, quiso abrir la puerta trabada. El ladrón estaba nervioso. Las mujeres también. Un segundo después, las puertas fueron destrabadas pero el malviviente, preso de los nervios, seguía sin poder entrar al auto. Lo único que atinó hacer fue a montar el arma, por si las dudas. Otra mujer que estaba en el Duna, al ver que su compinche comenzaba a complicarse, se bajó del auto para ayudar al delincuente.

La hija V, al final, abrió la puerta trasera y el ladrón exaltado empezó a exigir que quería llevarse el auto pero con las dos mujeres a bordo. La pareja de malvivientes actuó con el rostro descubierto. Tendrían entre 25 y 28 años, supone la señora L.

Las dos mujeres trataban de no convertirse en rehenes pero, a cambio, no opusieron resistencia en desprenderse del auto. Los ladrones, por su parte, en ningún momento atinaron a ingresar a la vivienda sino que querían llevarse el auto casi a cualquier precio. Y así fue, L y V no accedieron al pedido de los delincuentes que, al ver que tenían el coche en su poder, salieron con rumbo desconocido. Detrás escapó el Fiat Duna que siempre se mantuvo a distancia prudencial.

ALGO ESTA CAMBIANDO

Las víctimas enseguida llamaron a la policía que, de inmediato, salió en búsqueda de los delincuentes. Tenían un dato que luego resultó clave: el VW Gol y el Duna tomaron por ruta 7 en dirección a Capital Federal.

Todo indicaba que los dos autos habían tomado por Gaona con rumbo al Conurbano. Y así fue. Antes de llegar a la estación de peaje, un móvil policial dio con el VW en plena huida.

En el medio de la ruta, policías y ladrones intercambiaron disparos. Resultado de ello, dos balazos impactaron en lugares específicos del motor del VW, obligando a los delincuentes a tener que abandonar el auto y emprender la fuga a campo traviesa. Desde entonces, nada más se supo de ellos ni se conoce el paradero del restante delincuente que manejaba el Fiat Duna.

Por otra parte, el VW Gol fue recuperado y entregado a la señora L que al igual que su hija V tiene temor a que regresen los ladrones porque, entre los objetos que no volvieron a ver, estaban las dos carteras que además de algo de dinero llevaban los documentos de las víctimas. A diferencia de los otros asaltos, esta vez la señora L destacó la labor de la policía. Sobre todo por haber respondido de manera inmediata apenas llamó a la Comisaría Primera, algo que no ocurrió en los cuatro robos anteriores.




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