El miércoles por la noche, la
señora L y su hija V regresaban de hacer las compras.
Al momento de ingresar a su casa, un sujeto -a punta
de pistola- se subió al auto y bajo amenaza de
llevárselas como rehenes, les robó el vehículo y se
dio a la fuga.
Ocurrió cerca de las 22.30 en
la entrada de una casa ubicada a 100 metros del cruce
de Fray Manuel de Torres y ruta 7. Si bien EL CIVISMO
conoce la identidad de las víctimas y el lugar exacto
donde ocurrió el hecho, por temor a que los ladrones
regresen y por expreso pedido de las personas
damnificadas, se reserva a brindar información que
pueda conducir al sitio donde sucedió un nuevo robo.
De acuerdo a lo relatado, no se
trataría de un hecho "al voleo" sino de un
asalto que tuvo su cuota de "trabajo de
inteligencia". Para la señora L hay datos que
servirían para confirmar esta hipótesis. Según le
dijo a este medio, cuando llegaba a su casa con su
hija vio, por el espejo retrovisor, un Fiat Duna de
color blanco con al menos tres sujetos en su interior
que le resultó sospechoso.
Sería el mismo automóvil que,
minutos antes, era uno de los pocos vehículos que
permanecía estacionado en la playa de Supermercado
Norte y el mismo que se mantuvo a cierta distancia
cuando el coche de la señora L y su hija V se detuvo,
por un instante, en una casa cercana al lugar del
robo.
Ante este pálpito, las dos
mujeres trabaron las puertas aunque la ventanilla del
lado del conductor quedó algunos centímetros
entreabierta. "Yo me di cuenta. Además, vivimos
con miedo porque éste es el quinto asalto que
sufrimos", dijo la señora L.
LA VIDA O EL AUTO
Su intuición no se equivocó.
Del Fiat Duna bajó un sujeto que, revólver en mano,
quiso abrir la puerta trabada. El ladrón estaba
nervioso. Las mujeres también. Un segundo después,
las puertas fueron destrabadas pero el malviviente,
preso de los nervios, seguía sin poder entrar al
auto. Lo único que atinó hacer fue a montar el arma,
por si las dudas. Otra mujer que estaba en el Duna, al
ver que su compinche comenzaba a complicarse, se bajó
del auto para ayudar al delincuente.
La hija V, al final, abrió la
puerta trasera y el ladrón exaltado empezó a exigir
que quería llevarse el auto pero con las dos mujeres
a bordo. La pareja de malvivientes actuó con el
rostro descubierto. Tendrían entre 25 y 28 años,
supone la señora L.
Las dos mujeres trataban de no
convertirse en rehenes pero, a cambio, no opusieron
resistencia en desprenderse del auto. Los ladrones,
por su parte, en ningún momento atinaron a ingresar a
la vivienda sino que querían llevarse el auto casi a
cualquier precio. Y así fue, L y V no accedieron al
pedido de los delincuentes que, al ver que tenían el
coche en su poder, salieron con rumbo desconocido.
Detrás escapó el Fiat Duna que siempre se mantuvo a
distancia prudencial.
ALGO ESTA CAMBIANDO
Las víctimas enseguida llamaron
a la policía que, de inmediato, salió en búsqueda
de los delincuentes. Tenían un dato que luego
resultó clave: el VW Gol y el Duna tomaron por ruta 7
en dirección a Capital Federal.
Todo indicaba que los dos autos
habían tomado por Gaona con rumbo al Conurbano. Y
así fue. Antes de llegar a la estación de peaje, un
móvil policial dio con el VW en plena huida.
En el medio de la ruta,
policías y ladrones intercambiaron disparos.
Resultado de ello, dos balazos impactaron en lugares
específicos del motor del VW, obligando a los
delincuentes a tener que abandonar el auto y emprender
la fuga a campo traviesa. Desde entonces, nada más se
supo de ellos ni se conoce el paradero del restante
delincuente que manejaba el Fiat Duna.
Por otra parte, el VW Gol fue
recuperado y entregado a la señora L que al igual que
su hija V tiene temor a que regresen los ladrones
porque, entre los objetos que no volvieron a ver,
estaban las dos carteras que además de algo de dinero
llevaban los documentos de las víctimas. A diferencia
de los otros asaltos, esta vez la señora L destacó
la labor de la policía. Sobre todo por haber
respondido de manera inmediata apenas llamó a la
Comisaría Primera, algo que no ocurrió en los cuatro
robos anteriores.