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Facundo
en casa
Sonriente,
Facundo Laffont salió a la puerta
de su casa para saludar a vecinos
y amigos que se habían congregado
allí celebrando su libertad.
Su
tío volvió a agradecer el apoyo
de la comunidad de Luján.
A
las 6.15 de hoy jueves, en un
descampado del Parque San Martín
de la localidad de Merlo y luego
de ser trasladado en el baúl de
un auto, Facundo Laffont fue
dejado en libertad. Con la
indicación de caminar en sentido
contrario al del vehículo,
encontró a una persona que
circulaba por el lugar y
respetuosamente, "muy
tranquilo", preguntó el
lugar de una remisería.
Desde
allí, fue trasladado por la policía
hasta su domicilio de la Av. España
en nuestra ciudad.
El
encuentro con su familia, como no
podía ser diferente, fue
emocionante. Y su alegría se notó
en cada aparición que hizo en la
puerta de su casa: sonriente,
saludaba y explicaba que había
sido bien tratado a pesar de haber
estado esposado y con los ojos
vendados, pero que también había
sentido "mucho miedo".
Por
la mañana, se estaba esperando la
llegada del ministro de Seguridad
de la provincia, Juan Pablo
Cafiero, quien se entrevistaría
con la familia de Facundo.
EL
PAGO DEL RESCATE
Según
informó su tío Raúl Laffont,
que conversó con la prensa
reunida en la puerta de la casa de
Avenida España, pudo saberse que
el rescate fue arrojado desde un
tren el martes alrededor de las
20.
"Las
últimas horas fueron agónicas,
esperando que sonara el teléfono
(luego del pago) y nos avisaran dónde
estaba Facundo", destacó. Al
tiempo que aclaró que el chico se
encontraba bien mental y físicamente
-no perdió peso-, una vez más
agradeció el apoyo recibido por
la comunidad local, "que fue
espectacular", y el accionar
a la policía bonaerense.
A
pesar de lo dicho por Facundo en
cuanto a que lo habían tratado
bien, Raúl Laffont aclaró que
"no nos olvidemos que son
secuestradores" y según
Facundo en el lugar había seis
personas (o por lo menos identificó
seis voces distintas).
"ESTABAMOS
RE-EMOCIONADOS"
En
la escuela, los compañeros al
enterarse de la liberación de
Facundo pintaron una nueva bandera
que le alcanzaron hasta su
domicilio y se la entregaron en
mano que decía que habían estado
siempre con él y que "nos
llegó muy al corazón" su
llegada. Cuando se encontraron
"no sabíamos qué hacer, lo
abrazamos, lloramos, lo saludamos.
Muchas cosas que normalmente no
hacemos pero cuando llega el
momento hay que hacerlo",
expresó uno de los chicos.
Todos
coincidieron en la emoción que
sintieron al reencontrarse con
Facundo, aunque también su
molestia por las versiones periodísticas
que no eran correctas.
Con
la vuelta de Facundo Laffont a su
casa, termina una historia
dolorosa y absurda. Cabe esperar,
de las autoridades, una actitud más
firme para acabar con este tipo de
hechos delictivos.
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