Miércoles 9 de julio de 2003 - Año 88 - Edición 6892 - Edición digital 0162

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Golpe estilo comando en una casa de Pueblo Nuevo

"A vos te vendieron bien vendido"
  • Al menos cinco personas ingresaron el lunes a la vivienda de la familia Serra.
  • Alguien les había pasado el dato de que en el lugar se guardaban 13 mil dólares. Pero lo cierto es que se encontraron con una suma mucho menor.
  • Se llevaron alhajas, algunas armas que había en el lugar y el disco rígido de una PC.

El lunes, a plena luz del día, cinco personas armadas con pistolas automáticas ingresaron a una casa de Pueblo Nuevo, ubicada sobre la calle José Manuel Estrada, y se llevaron dinero, alhajas, algunas armas y el disco rígido de una computadora. El hecho ocurrió pasadas las 16.

Arnaldo Serra es el jefe de la familia. Tiene un taller de herrería junto a su domicilio, en el que vive con su esposa y una de sus dos hijas, ambas abogadas. En Pueblo Nuevo lo conocen. Saben que es un hombre de trabajo y que todo lo que tiene lo hizo con esfuerzo. "Mi taller trabaja bien, le pude costear una carrera universitaria a mis hijas, pero soy una persona de trabajo", afirmó.

Una semana antes de que le robaran, Serra recibió la visita de dos personas que acudieron a solicitarle un trabajo destinado al arranque de una moto. El lunes, ambas personas regresaron, pero ya venían dispuestas a actuar. Ingresaron al taller y enseguida le pidieron al herrero que saliera para ver de cerca el desperfecto; éste accedió, y abandonó el lugar con uno de ellos; el otro permaneció en el galpón.

Mientras Serra revisaba la moto irrumpieron en el lugar tres personas más. A pocos metros venía caminando su esposa, que llevaba en brazos a su pequeño nieto de diez meses. En el interior de la vivienda se encontraba el marido de una de sus hijas.

"Los tipos se me pusieron atrás, y ahí me di cuenta de lo que estaba pasando -dijo-. Enseguida me dieron vuelta el brazo, y después me pegaron en la cabeza con una pistola".

Los ladrones no tardaron en decirle lo que habían venido a buscar: 13 mil dólares que supuestamente Serra tenía guardados en la casa. "Pero la verdad es que yo no tenía esa plata, lo único que había acá era la jubilación de mi mujer. Y nada más", manifestó.

El golpe no fue al azar, sino digitado por alguien que manejaba un dato erróneo. "Mi casa es grande, no es fácil conocerla, pero ellos sabían perfectamente la distribución de los cuartos y dónde está cada cosa. Porque apenas entramos me llevaron a mi pieza, donde les di todo el dinero que tenía; luego fuimos a la habitación de una de mis hijas, donde había unos pocos pesos más", contó.

Cuando Serra les dijo que no tenía el dinero que buscaban, los delincuentes no se pudieron violentos. "Lo único que me dijeron fue 'mirá viejito, no me la hagás difícil'. Yo les dije que revisaran todo lo que querían. Pero les pedí por favor que no le hicieran nada a mi familia", subrayó.

Según el damnificado, por la forma en la que se manejaban, se trataba de "profesionales". "Me ataron las manos, los pies y la boca, y me encerraron en el baño. Después también ataron a mi yerno. Mi mujer les pidió que no la ataran porque sufre del corazón, entonces sólo le sujetaron los pies", manifestó.

No sólo los ladrones actuaron con datos precisos, sino que además lo hicieron sobre la base de un trabajo de inteligencia previa. "Antes de que ellos ingresaran a mi casa, mis dos hijas habían salido en el auto. Y ellos las vieron salir, porque cuando estaban acá adentro me dijeron: 'a vos te vendieron bien vendido, no sé si lo sabés. Las chicas que salieron recién son hijas tuyas, las dos son abogadas. Veníamos a llevarnos una de tus hijas, pero danos la guita que nosotros nos vamos'. Eso fue lo que me dijeron".

La banda permaneció en el lugar por espacio de quince minutos. Salvo revolver algunos lugares específicos, no provocaron destrozos. "Me pidieron que les entregara las escopetas (tengo 3) porque a mí me gusta cazar. Se las di, pero les pedí si no me dejaban una, la más vieja, que era con la que yo más tiraba. No me la dejaron".

Ninguno de los vecinos vio un solo movimiento sospechoso mientras los ladrones estuvieron en la casa. Incluso, en un momento, un cliente llegó a la herrería y golpeó para que lo atendieran, y los mismos delincuentes salieron para informarle que el lugar, por el momento, estaba cerrado.

Antes de irse, los delincuentes les dieron la orden que por diez minutos permanecieran sin moverse y en silencio. Serra y su yerno, poco después, pudieron desprenderse de las ataduras. Los ladrones ya estaban lejos.

Un dato falso

Los Serra suelen recibir muchas visitas en su domicilio, que se mezclan con los clientes que acuden al taller. "Este es un lugar muy abierto, constantemente viene gente", dijo.

Es el cuarto robo que la familia sufre en poco tiempo: el primero de ellos fue en un negocio de su propiedad, el segundo ocurrió en Buenos Aires y el tercero en Mar del Plata.

- ¿De dónde creen que pudo haber salido el dato de que ustedes tenían 13 mil dólares?

- No sé, pero no teníamos ese dinero. No sé de dónde sacaron ese dato. No lo entiendo. Lo único que sospecho es que saben que mi taller trabaja más o menos bien, que no soy un tipo salidor, y que no me juego la plata ni me la tomo.

Ayer por la mañana trabajaron en el lugar investigadores de la DDI de General Rodríguez.




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