En la tarde del lunes, a los
76 años, falleció uno de los emblemas del peronismo
de Luján: el Dr. Juan Carlos Vocaturo. La muerte lo
sorprendió a tres días de cumplir 77 años, y cuando
todavía estaba latente su intención de presentarse,
una vez más, como candidato a intendente para las
elecciones generales del 14 de septiembre. Se
postulaba por una de las líneas internas que en
nuestra ciudad responden al menemismo.
Entre los pasajes más
notorios o públicos de su vida, se destaca su activa
participación para la reorganización del peronismo
lujanense, desmembrado durante los años de la última
dictadura militar.
El 1º de julio de 1981, a
siete años de la muerte del teniente General Juan
Domingo Perón, Vocaturo, como presidente del Consejo
de Administración del Partido Justicialista,
señalaba: "Conocemos bien los momentos
dramáticos porque atraviesan muchos compañeros y sus
familias. No somos ajenos a ello, porque también
somos víctimas de la misma situación y anhelamos
como el que más, que se ponga punto final a este
desbarajuste político, económico y social, mediante
el retorno a la vigencia de las leyes y a la
normalidad constitucional".
En octubre de ese año,
Vocaturo, junto a Héctor Díaz y Juan Sanchuk -entre
otros- le dieron forma a una "Comisión de
Acción Doctrinaria", organización que tenía
como fin "mantener y conservar la verdadera y
pura doctrina peronista".
"La idea nuestra es
recordar por qué Perón no pudo ser nunca marxista,
porque era esencialmente católico, cristiano y
perfectamente ubicado dentro de la doctrina. ¿Por
qué pensaba en los humildes? Por la sencilla razón
de que toda la legislación de la época peroniana es
una legislación emparentada con el socialismo, que no
es la patria socialista", expresaba el dirigente
peronista.
En esa ocasión, Vocaturo
definió lo que entendía como Lealtad Peronista, una
expresión de la que se han apoderado gran cantidad de
justicialistas sinceros y paracaidistas de la
política: "Para nosotros, lealtad significa
respeto absoluto a los principios doctrinarios;
preservación incondicional de las organizaciones
existentes, sin ponerlas al servicio de aventureros,
advenedizos u oportunistas; y, fundamentalmente,
compromiso insobornable con el pueblo peronista y con
la conducción del Partido Justicialista".
"ME SIENTO
PUEBLO"
En septiembre de 1982 hizo un
llamado a los peronistas que no participaban en
política a sumarse a la causa de Perón. Lo hacía
desde una agrupación a la que, simplemente, llamó
"Juan Perón".
En 1983 fue candidato a
intendente por la mencionada Agrupación, con la lista
227. Nuestro bisemanario -en su edición del 8 de
junio de 1983- daba cuenta de una convocatoria de 2
mil personas que fueron al Club Luján a respaldar el
lanzamiento de su postulación política.
"Esta es una fiesta de
pueblo, del maravilloso pueblo cuya voz multitudinaria
sonaba a música en los oídos del viejo líder. De
pueblo que clama por sus reivindicaciones, que no pide
lujos, que pide paz, pan y trabajo. Yo quiero, Dios me
ayude, ser un poco el intérprete de su sentir y de
sus quereres. Me siento pueblo, de su seno nací, soy
un igual y así me siento bien", manifestaba
Vocaturo.
En la interna superó a Angel
Olguín, a Sixto Marvisio y a Humberto De Lucía. Y en
las generales, celebradas el 30 de octubre de 1983,
perdió la contienda con el candidato radical Rubén
Darío Rampazzi. No obstante la derrota, cosechó
12.920 votos.
El 14 de agosto de 1995
asumió el cargo de delegado Regional de la
Subsecretaría de Trabajo, dependiente del Ministerio
de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires. Ocupó esa
función hasta octubre de 2001.
La experiencia política de
1983 no lo aplacó en sus intenciones
político-electorales. Fueron numerosas sus
precandidaturas en internas del justicialismo. En
marzo del corriente año volvieron a aparecer en las
calles las ya tradicionales pintadas con
"Vocaturo Intendente".
Para ese entonces, se había
enrolado en las huestes menemistas. Y en abril del
corriente año peleó junto a Luis Busnelli, Juan
Fiore, Héctor Navarro y Oscar Arévalo contra el
aparato princista. No pudieron conseguir un triunfo
para su líder carismático.
En la noche del 27 de abril,
Vocaturo mantuvo su último contacto con este medio.
Fue una noche a la que el propio dirigente calificó
como triste. En la puerta del bunker del menemismo
lujanense analizó la derrota de Carlos Saúl Menem en
los guarismos de Luján. "Quizás tenía más
expectativas de las que debía tener. Para mí ha sido
relativamente triste no poder regalarle un triunfo
lindo al menemismo de Luján. Me hubiera gustado un
triunfo local que diera la posibilidad de un cambio en
la conducción lujanense", decía. Con humildad,
sin mostrar chapa de décadas de militancia, esa noche
expresaba: "Prince movilizó a todo el aparato y
lo hizo bien. Nosotros somos unos iniciados que, en
realidad, conseguimos un milagro al lograr emparejar
las cosas".
Equivocando la senda para unos
(sobre todo cuando abrazó la causa menemista),
acertado siempre para otros, Vocaturo murió mientras
mantenía intacta la esperanza de ver cumplido lo que
anhelaba, al menos desde julio de 1981, tal como
consta en nuestro medio: "Luchar por nuestros
objetivos sagrados; una patria grande y un pueblo
feliz".