Sábado 19 de julio de 2003 - Año 88 - Edición 6895 - Edición digital 0165

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Fue el sábado a la tarde en una vivienda de Dr. Muñiz al 500

Golpearon a una anciana para robarle la jubilación

Tres hombres y una mujer ingresaron a su domicilio con fines de robo. Buscaban el dinero de la jubilación que había cobrado un día antes. Tras golpearla con dureza la dejaron encerrada en el baño.

En 76 años de vida fue la primera vez que le pasó algo igual, y desde el sábado a la tarde espera que sea la última. Elina Haydee Malusardi de Garavano fue golpeada por varios sujetos que, esgrimiendo falsos pretextos, ingresaron a su domicilio de Dr. Muñiz 579 para robarle la jubilación, el aguinaldo, algunos ahorros y unas pocas alhajas.

Todo sucedió cerca de las 15, aunque al hacer memoria Elina piensa que un sugestivo episodio vivido el viernes también tiene relación con el brutal asalto que sufrió en carne propia.

"El asunto empezó el viernes", dice de entrada la abuela. Y explica: "A la mañana apareció una mujer con un papel en la mano diciendo que estaba autorizada por la Municipalidad para ayudar a las personas mayores. Si necesita que le haga mandados, que la acompañe a ir a algún lado e incluso le puedo ir a cobrar el sueldo ahora", contó en forma textual.

Precisamente ese día, Elina debía cobrar su jubilación y el aguinaldo, un dato que ahora parece no ser menor. Sin embargo, la septuagenaria rechazó la propuesta dado que todavía puede hacer el trámite por sus propios medios y sin la ayuda de extraños.

SABADO DE TERROR

La segunda parte de la historia se desarrolló el sábado y fue el capítulo más negro que le tocó vivir. A media tarde golpearon el vidrio de la puerta de una manera que le resultó familiar: con una llave. De este modo se anuncia su nieta cada vez que va a visitarla. Pero del otro lado había cuatro sujetos, tres hombres y una mujer joven que podría ser la cabecilla de la banda.

Elina, creyendo que era su nieta la que llamaba, abrió la puerta con toda confianza. En un segundo tenía a los cuatro individuos en el interior de la vivienda. Le dijeron que traían 600 dólares para que los guardara, aunque el fin de la visita otro.

Según recuerda la mujer, uno de los hombres era una persona mayor, otro tendría alrededor de 35 a 40 años, el tercero era más joven mientras que la mujer no sería la misma que había estado un día anterior ofreciéndose para realizar el cobro de la jubilación.

Elina no llegó a terminar de dar los motivos por los cuales rechazaba la "oferta", cuando de repente uno de los delincuentes la tomó por el cuello, la tiró al piso y la empezaron a golpear con una ferocidad incomprensible. En todo momento le exigieron la entrega de dinero.

Por más que pidió clemencia y que no opuso resistencia, los malvivientes no tuvieron compasión. "Le pedía que no me pegaran y ellos me decían: `Te vamos a matar'".

La odisea no finalizó ahí. La dejaron encerrada en el baño, y para que no lograra escapar rompieron el picaporte de la puerta. Mientras tanto, los ladrones se tomaron todo el tiempo para revisar cada rincón de la casa y hasta le arrancaron una de las puertas al ropero. "Eran violentos", recuerda Elina.

Al rato llegó su nieta. Apenas entró a la casa se dio cuenta de lo que había pasado. Preguntó por su abuela y la respuesta tranquilizadora se oyó desde el baño. Elina estaba golpeada, asustada, pero con vida. Había decidido no gritar por temor a perder la vida. "Lo malo fue que se llevaron todo y me pegaron mucho. Me dieron una buena biaba", le dijo a EL CIVISMO días después del salvaje atraco.

Enseguida el hecho tomaba estado público. En varias radios capitalinas se difundía la noticia que causa indignación. Horas más tarde ganaba la pantalla de un par de canales de televisión con llegada a todo el país. La denuncia quedó radicada en la comisaría Luján Primera donde ayer la anciana volvió para ampliar su testimonio.

Pese a todo, Elina no sólo no pierde la sonrisa de su rostro sino que ya piensa en regresar a su casa ubicada en la avenida Dr. Muñiz, donde últimamente reconoce que las caras que andan por el barrio no son las mismas de antes.