En 76 años de
vida fue la primera vez que le pasó algo igual, y
desde el sábado a la tarde espera que sea la última.
Elina Haydee Malusardi de Garavano fue golpeada por
varios sujetos que, esgrimiendo falsos pretextos,
ingresaron a su domicilio de Dr. Muñiz 579 para
robarle la jubilación, el aguinaldo, algunos ahorros
y unas pocas alhajas.
Todo sucedió
cerca de las 15, aunque al hacer memoria Elina piensa
que un sugestivo episodio vivido el viernes también
tiene relación con el brutal asalto que sufrió en
carne propia.
"El
asunto empezó el viernes", dice de entrada la
abuela. Y explica: "A la mañana apareció una
mujer con un papel en la mano diciendo que estaba
autorizada por la Municipalidad para ayudar a las
personas mayores. Si necesita que le haga mandados,
que la acompañe a ir a algún lado e incluso le puedo
ir a cobrar el sueldo ahora", contó en forma
textual.
Precisamente
ese día, Elina debía cobrar su jubilación y el
aguinaldo, un dato que ahora parece no ser menor. Sin
embargo, la septuagenaria rechazó la propuesta dado
que todavía puede hacer el trámite por sus propios
medios y sin la ayuda de extraños.
SABADO DE
TERROR
La segunda
parte de la historia se desarrolló el sábado y fue
el capítulo más negro que le tocó vivir. A media
tarde golpearon el vidrio de la puerta de una manera
que le resultó familiar: con una llave. De este modo
se anuncia su nieta cada vez que va a visitarla. Pero
del otro lado había cuatro sujetos, tres hombres y
una mujer joven que podría ser la cabecilla de la
banda.
Elina,
creyendo que era su nieta la que llamaba, abrió la
puerta con toda confianza. En un segundo tenía a los
cuatro individuos en el interior de la vivienda. Le
dijeron que traían 600 dólares para que los
guardara, aunque el fin de la visita otro.
Según
recuerda la mujer, uno de los hombres era una persona
mayor, otro tendría alrededor de 35 a 40 años, el
tercero era más joven mientras que la mujer no sería
la misma que había estado un día anterior
ofreciéndose para realizar el cobro de la
jubilación.
Elina no
llegó a terminar de dar los motivos por los cuales
rechazaba la "oferta", cuando de repente uno
de los delincuentes la tomó por el cuello, la tiró
al piso y la empezaron a golpear con una ferocidad
incomprensible. En todo momento le exigieron la
entrega de dinero.
Por más que
pidió clemencia y que no opuso resistencia, los
malvivientes no tuvieron compasión. "Le pedía
que no me pegaran y ellos me decían: `Te vamos a
matar'".
La odisea no
finalizó ahí. La dejaron encerrada en el baño, y
para que no lograra escapar rompieron el picaporte de
la puerta. Mientras tanto, los ladrones se tomaron
todo el tiempo para revisar cada rincón de la casa y
hasta le arrancaron una de las puertas al ropero.
"Eran violentos", recuerda Elina.
Al rato llegó
su nieta. Apenas entró a la casa se dio cuenta de lo
que había pasado. Preguntó por su abuela y la
respuesta tranquilizadora se oyó desde el baño.
Elina estaba golpeada, asustada, pero con vida. Había
decidido no gritar por temor a perder la vida.
"Lo malo fue que se llevaron todo y me pegaron
mucho. Me dieron una buena biaba", le dijo a EL
CIVISMO días después del salvaje atraco.
Enseguida el
hecho tomaba estado público. En varias radios
capitalinas se difundía la noticia que causa
indignación. Horas más tarde ganaba la pantalla de
un par de canales de televisión con llegada a todo el
país. La denuncia quedó radicada en la comisaría
Luján Primera donde ayer la anciana volvió para
ampliar su testimonio.
Pese a todo,
Elina no sólo no pierde la sonrisa de su rostro sino
que ya piensa en regresar a su casa ubicada en la
avenida Dr. Muñiz, donde últimamente reconoce que
las caras que andan por el barrio no son las mismas de
antes.