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"Es
uno de los peores que yo he visto"
Daniel
Rapanelli, candidato a vicegobernador del
Partido Obrero, visitó Luján. En
diálogo con EL CIVISMO, le pegó duro a la
administración justicialista y al
vecinalismo. Dijo
que la coyuntura local "abre un espacio
muy importante para la lucha por el
voto".
Daniel
Rapanelli, candidato a vicegobernador por el
Partido Obrero (PO), consideró que el
gobierno de Luján "es uno de los
peores que yo he visto en mi recorrida por
la provincia". Asimismo, apuntó que la
actual administración justicialista,
"combinada con una oposición con una
historia tan negra (en referencia a la
Unión Vecinal), abre un espacio muy
importante para la lucha por el voto al
PO".
El
político trotskista participó el lunes de
una asamblea con militantes del Polo Obrero,
en el barrio Villa del Parque, donde
discutieron la plataforma provincial y
municipal, como parte de "una lucha
tenaz por reunir los 300.000 votos
necesarios para que Jorge Altamira (primer
candidato a diputado nacional) ingrese al
Congreso". "Y el objetivo local de
tener una banca obrera en el Concejo
Deliberante", apuntó.
Rapanelli
es docente, miembro de la comisión
directiva de SUTEBA en Ensenada, "como
parte de la oposición
antiburocrática", según aclaró. Por
eso, explicó, "el tiempo que queda
para la campaña no es todo el que uno
quisiera". Sin embargo, en los últimos
días visitó 25 distritos, de los 70 en los
que el PO presenta listas comunales. De
acuerdo a su perspectiva, en todos ellos hay
problemas comunes: "Miseria,
desocupación, falta de vivienda y malas
condiciones de trabajo", enumeró. Pero
en esta ciudad, de acuerdo a su perspectiva,
es preciso "denunciar a los dos
partidos que se presentan disputando la
intendencia". "No se puede votar
por los que reventaron el presupuesto
comunal ni por los que apoyaron la dictadura
militar y representan a un partido
gorila", disparó.
Para
Rapanelli, el gobierno de Prince es
"abiertamente pro patronal y anti
obrero, parcial en la defensa de los
intereses de los grandes empresarios y de
los grandes contribuyentes".
"Considerando sólo los grandes
contribuyentes morosos tenemos cerca de 6
millones de pesos", indicó. "Esto
se completa con un partido 'opositor', cuyos
dirigentes aparecen tan ligados a la
dictadura militar, porque otros partidos
vecinales han simulado remozarse con nuevos
candidatos, pero acá tenemos físicamente a
los sobrevivientes", expresó. Esta
situación, desde el punto de vista del
postulante a la vicegobernación, explica
"el entusiasmo con que han encarado la
campaña" los militantes locales.
Además,
Rapanelli criticó al gobierno de Néstor
Kirchner: "Se apresta a firmar un
acuerdo leonino con el Fondo Monetario
Internacional que condiciona toda la vida
del país, estrangula la economía, la
salud, la educación y lleva al
congelamiento de los salarios", dijo.
"No sin contradicciones, va en esa
dirección", agregó.
Hijo
de un ministro
Astilla
de otro palo
Daniel
Rapanelli tiene 49 años y se sumó a las
filas del PO hace 32, en 1971. Comenzó su
actividad política como militante
estudiantil durante la dictadura del general
Lanusse, y a lo largo de tres décadas
acumuló una destacada actuación en
diversos gremios: telefónicos, textiles y
estatales, sector en el que llegó a ser
candidato a secretario General de la Unión
Personal Civil de la Nación (UPCN). Siempre
en "la oposición
antiburocrática".
Su
historia personal, sin embargo, esconde una
singularidad que sale a la luz con la sola
mención de su apellido. Es hijo de Néstor
Rapanelli, aquel gerente de la multinacional
argentina Bunge y Born que fue ministro de
Economía de Carlos Menem, entre julio y
diciembre de 1989. "En mi generación
era común que muchos jóvenes de clase
media acomodada adoptasen los puntos de
vista de la clase obrera y la militancia
socialista revolucionaria, porque el impacto
de la sociedad es mucho más profundo que el
circunscripto espacio familiar",
explicó a EL CIVISMO. "Yo vivía en mi
casa, pero prendía la tele y veía las
imágenes del Cordobazo y del Mayo Francés,
las movilizaciones contra la dictadura de
Onganía... el entorno social fue una sana
presión que a mí me conmovió como
individuo", indicó.
Con
la paciencia de quien ha comentado mil veces
lo mismo, Rapanelli apuntó que "mi
familia respeta la actividad que realizo,
valora el sacrificio... difiere, por
supuesto, en el plano político, pero
después de 32 años está claro porque es
que uno lucha".
- No
se puede decir que lo suyo fue una locura
juvenil.
- No,
no... pero bienvenidas las locuras
juveniles. Lo importante es que esa locura
madure en una comprensión política de los
problemas, para convertirse en una forma de
vida- reflexionó.
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