Cuando muchos
no daban ni cinco centavos, la Unión Cívica Radical
volvió a ser protagonista en una elección. La
posibilidad de colocar dos ediles anoche era casi un
hecho; mientras, especulaban -cálculos mediante- en
conseguir una tercera banca para equilibrar fuerzas en
el cuerpo deliberativo con el Partido Justicialista y
la Unión Vecinal.
Como las
generales de la ley que caracterizaron a la noche del
domingo, el escrutinio radical fue lento y transitó
entre el asombro (por la buena elección de
Sallaberry) y la conformidad por haber superado las
propias expectativas, mas cuando en los comicios
presidenciales de abril el centenario partido había
quedado en el umbral de la extinción.
En el comité
de la calle Mitre, desde un primer momento, estuvieron
el presidente del UCR y ex intendente electo entre
1983 y 1987, Rubén Darío Rampazzi, y la ex-candidata
a intendente en 1991, María Teresa Tartaglia de
Silvano.
Minuto a
minuto, nadie podía creer la paridad, y por momentos
hasta la ventaja que llegó a tener Sallaberry sobre
Prince. Al mismo tiempo trazaban cálculos sobre la
tendencia y chances que depararía la jornada
electoral. "Con 50 votos como promedio sacamos 3
concejales", o "¿Estamos muy lejos de la
Unión Vecinal?", fueron las frases más
escuchadas hasta las 10 de la noche.
A diferencia de
otros años, el candidato Juan Carlos Juárez ingresó
al comité y no tardó de recibir el afecto de sus
militantes, señal inequívoca que, esta vez, la UCR
volvió a recuperar el terreno perdido por múltiples
circunstancias y claros errores de sus máximos
dirigentes.
La lectura de
Juárez no fue errónea: hubo corte de boleta y él
precisamente no fue el principal afectado. Por el
contrario, todos coincidían en que Prince no pudo
captar la alta imagen que tiene el presidente Néstor
Kirchner ni menos, aún, alcanzar la performance del
cómodo reelecto gobernador Felipe Solá.
Dos horas y
media después de la hora de cierre del comicio
empezaron a llegar las planillas de algunas
localidades. A las 21.15 lo hizo una avalancha de
fiscales más que satisfechos por números que
mostraban sus planillas. En algunas mesas, no sólo no
la UCR no había quedado relegada al tercer puesto
sino que era segunda, y hasta algunos decían que
podían pelear hasta el primer puesto.
Juárez
abrazaba con efusividad a sus militantes, besaba a un
chico y tras cruzar algunas palabras con su gente se
encerró con el círculo más íntimo para analizar
una elección en la que no se sintió perdedor.
LA HORA DE
LAS PALABRAS
Pasadas las 22
llamó a EL CIVISMO. Estaba sentado detrás de un
escritorio. A su derecha se ubicó la primera
candidata y electa concejal, Liliana Molina. A su
izquierda, lo hizo el segundo candidato y también
electo concejal, Manuel Silva. Enfrente, su gente
escuchó en silencio una reflexión que no sonó a
derrota ni mucho menos.
"Creo que
hemos cumplido nuestro deber de militante de un
partido político, hemos puesto el honor, nuestra
capacidad y nuestro orgullo. Y por eso nos sentimos
satisfechos con la elección que hicimos",
expresó en el arranque.
Enseguida
anticipó el rol de los nuevos concejales que tendrá
la bancada de la UCR. "Seguramente van a
dinamizar y le van a dar toda la fuerza que necesita
el Concejo Deliberante para hacer una oposición como
corresponde: controlando, haciendo propuesta y con un
contacto directo con la comunidad".
Un análisis
"en caliente" de Juárez fue que el digno
resultado obtenido se debió a que "nunca nos
escondimos y le pusimos el pecho a las balas en
cualquier circunstancia; nunca medimos la cuestión
electoral y eso lo hicimos por respeto a la sociedad
lujanense".
A la hora de
los agradecimientos destacó tanto a la "gente
que les vemos las caras" como "a los que
trabajaron en el anonimato", porque
"veníamos de una situación extremadamente
difícil en el partido; en febrero arrancamos en el
cuarto subsuelo y hoy estamos en el primer piso. Esta
es la base con la que va a trabajar la Unión Cívica
Radical", dijo. E invitó a que se sumaran
"todos aquellos que quisieran hacerlo en un
partido en favor de todo Luján".
El candidato,
que ayer sufrió su segunda derrota en una elección
comunal, resaltó a Rampazzi "porque no le
esquivó al trabajo en ningún momento". A su vez
rescató que la elección dejó un aprendizaje:
"El pueblo mira cuáles son nuestras actitudes en
la vida cotidiana y en lo que hacemos políticamente.
Tal vez, nos hubiera haber estado mucho más arriba
pero agradecemos a la gente que nos alentó".
Antes de
concluir, el "Negro" Juárez resumió un
domingo que se acercaba a su final. "Recuperamos
el protagonismo, reverdecimos algunos de los tantos
laureles que aún nos faltan conseguir",
aseveró. Y no se olvidó de hacer hincapié "en
muchísimos dirigentes-militantes que hicieron tanto
por este partido en circunstancias difíciles. Vamos a
seguir peleando y luchando. Hoy hemos perdido una
batalla pero ninguna guerra".
Por último,
evaluó la futura composición del Concejo Deliberante
donde los cargos se reparten entre tres partidos
dejando de lado la hegemonía que tenía el PJ.
"Eso demuestra que la sociedad no le firma un
cheque en blanco a nadie y selecciona con una claridad
meridiana donde no quiere que nadie tenga el poder
absoluto para hacer lo que se le ocurra".
Sangre nueva
A los 30 años
el abogado Manuel Silva accedió a una banca, cuando
más de uno pensaba que eso sería una misión casi
imposible. "Hemos aprendido mucho en esta
campaña. Sin duda, lo más importante será buscarle
soluciones a la gente y darle una propuesta, pero
también hemos logrado recuperar las bases del partido
radical que estaban muy alicaídas".
Silva anticipó
que estará en el Concejo todas las mañanas y desde
ya se pone a disposición de todos los vecinos. Por la
tarde, tratará de no descuidar su profesión.
Desde su punto
de vista, la elección que hizo el PJ "no fue del
todo buena" ya que "han caído notablemente
los guarismos en comparación con la última elección
y no supo capitalizar el apoyo que tuvo en el ámbito
nacional y provincial. Para otros fue muy meritorio lo
de la Unión Vecinal, que tuvo una campaña que fue
muy criticada y le peleó de igual a igual al
gobierno".
Poca Plata
La UCR no
contó con el despliegue publicitario de otros años.
"Tuvimos alguna ayuda del sector interno al que
pertenecemos en la provincia de Buenos Aires",
admitió Juárez. Por lo demás, todo fue a pulmón.
Oficialmente, reconocieron haber gastado 800 pesos en
100 pasacalles, 2.000 afiches y unas miles de boletas
y volantes que ni por asombro opacaron a la maquinaria
marketinera del PJ. "No le pedimos dinero a
nadie. Esto fue tracción a sangre".