El Colegio San
Luis Gonzaga, de Jáuregui, incorporará una nueva
modalidad para sus estudiantes secundarios: a la
tradicional orientación "técnica", en 2004
se sumará "Humanidades y Ciencias
Sociales", una carrera que -a juicio del profesor
Eduardo Antonelli, director de la entidad- otorgará a
los jóvenes "una buena salida laboral o la
posibilidad de llegar bien preparados a la
Universidad".
Desde su
creación, la institución formó técnicos, una
orientación que es elegida por pocas mujeres. En la
actualidad, sólo 10 chicas concurren a la secundaria
sobre un total de 106 alumnos. Mientras que en la
primaria hay cerca de 140 niñas, sobre un total de
400 chicos. "Hace años que los papás vienen
pidiendo otra carrera y también el jardín de
infantes", comentó Antonelli, que recibió a EL
CIVISMO ayer por la mañana, y explicó que "por
ahora, las dos cosas no son posibles por la situación
económica". La elección de la nueva modalidad
no resultó fácil. Primero se pensó en Arte, Diseño
y Comunicación, pero sus costos resultaron muy altos;
también se evaluó la posibilidad de incluir Diseño
Textil, pero se concluyó en que la demanda laboral en
este rubro es insuficiente. Finalmente, tras consultar
con padres y docentes, se concluyó en sumar
Humanidades y Ciencias Sociales, "pensando en el
chico que demanda una escuela de medio día". La
intención es que sea una "carrera humanística,
con materias como psicología, sociología y
economía". Esto se reforzará, además, con la
enseñanza de idiomas y computación en contraturno.
"Vamos a incorporar el portugués, pensando en el
Mercosur", apuntó el director.
A CARGO DE
LOS PADRES
El Colegio San
Luis Gonzaga es administrado, desde marzo de 1993, por
una Asociación de Padres, que se hizo cargo de la
entidad tras la quiebra de la Algodonera Flandria,
propietaria del predio y de la importante edificación
que alberga a estudiantes, docentes, administrativos y
auxiliares. Desde entonces, la institución busca
"un término medio entre lo oficial y lo
privado", con un fuerte hincapié en las labores
del taller (en el que los docentes son ex alumnos).
"Son 12 horas semanales muy cerca del docente,
donde se inicia una relación y se logra un buen
diálogo con los chicos", señaló Antonelli.
Pese a las
dificultades económicas que signaron la década,
"la escuela no tiene deudas y mantiene los
aportes (a sus empleados) al día". "No es
por milagro, sino gracias a la colaboración de los
padres, porque el cobro de la cuota es bastante
bueno", indicó el docente y destacó la
importancia de que "los papás sean
partícipes".
Para ello,
subrayó, se efectúan reuniones quincenales los días
martes, en las que se analizan los gastos y los
proyectos de la Asociación".
"La
escuela funciona por el apoyo de la comunidad y lo
único que yo le puedo devolver es transparencia en
todo lo que se hace, principalmente en la parte
económica", consideró Antonelli y agregó que
"yo llego todas las mañanas a las siete y
diez".
Para el
director, estos diez años han sido "hermosos por
el apoyo de los padres, de las empresas y del
periodismo". "Donde yo he recurrido en
algún momento, el problema se me ha solucionado,
nunca hubo un 'no'; si políticamente he recurrido a
alguien, de uno u otro partido, siempre se me ha dado
una mano; si he recurrido al periodismo, como en el
momento de la quiebra, que nos ayudaron muchísimo,
también obtuve respuesta", agradeció. Y no
olvidó mencionar a la empresa Termoplástica,
"que apoya con becas a chicos que no pueden pagar
y con más becas a hijos de sus empleados",
además de entidades como la Cooperativa Telefónica
de Villa Flandria, la Cooperativa Eléctrica, la
Abadía "San Benito" o la textil Estampados
Rotativos, "que siempre nos dieron una
mano".