El cráneo de
Alejandro Gustavo Gil recibió 17 puntos de sutura,
producto de una salvaje golpiza propinada por al menos
cinco sujetos a la salida de un baile efectuado en el
Centro de Jubilados y Pensionados de Open Door. Pero
si como los golpes fueran insuficientes, los agresores
remataron a la víctima destrozándole un ladrillo en
la cabeza.
El hombre, de
30 años y oriundo de Quilmes, estaba pasando unos
días en la casa que unos familiares tienen en Open
Door y el viernes a la noche decidió ir al baile,
pero casi pierde la vida. Ahora se recupera lentamente
de las heridas pero corre el riesgo de quedar ciego de
un ojo.
Todo ello como
consecuencia de una pelea con un grupo de jóvenes de
esa localidad, de los cuales dos de ellos fueron
detenidos por la policía aunque recuperaron la
libertad casi de forma inmediata por disposición de
la Justicia de Mercedes.
La gresca
ocurrió el sábado a las 2 de la madrugada. Fuentes
que hablaron con EL CIVISMO dijeron que la patota se
encontraba -como mínimo- en estado de ebriedad cuando
comenzaron a pegarle a Gil.
LA SANGRE
LLEGA AL PISO
Ante la
dimensión de los hechos, debió intervenir personal
policial del Puesto de Vigilancia. Cuando el móvil
llegó al lugar de los hechos la víctima "se
encontraba tendida en el piso, inconsciente y emanando
abundante sangre de la cabeza. Observaron, además,
que uno de ellos le había aplicado un golpe con un
ladrillo en la cabeza", dice textual el parte que
quedó asentando en la dependencia policial.
Dos de los
cincos atacantes pudieron ser detenidos en la esquina
de Corrientes y Mendoza. Se trata de los hermanos
Rubén Alejandro y Ricardo Daniel Santillán, ambos de
21 años, conocidos simplemente como "Los
Mellis". La policía informó que estaban
golpeando a Gil y al advertir la llegada del
patrullero salieron corriendo aunque no pudieron ir
muy lejos. El resto de la patota no pudo ser atrapado
por falta de medios, pero en el Puesto de Vigilancia
indicaron que continuarán las averiguaciones del
caso. "Seguimos indagando para saber quiénes son
los otros y tratar de identificarlos", señaló
el mayor Cisneros que tuvo "su bautismo" en
Open Door.
Los mellizos
Santillán viven en Mendoza sin número, a la vuelta
del salón donde se desarrolló el baile. Pese a estar
en libertad quedaron vinculados a la causa por
provocar lesiones graves, según entendió la
Fiscalía de Mercedes.
Gil recibió
atención médica en el Hospital Cabred y debido a la
gravedad de las heridas debieron ser constatadas por
un facultativo policial. Tras las primeras curaciones,
el hombre fue derivado al Hospital Municipal
"Nuestra Señora de Luján".