Dos horas antes de la llegada de un
nuevo año, falleció en el Hospital Vicente López y Planes
de General Rodríguez el joven que había sido baleado por un
pibe de 14 años, cuya identidad por razones legales no se
conoció.
Juan Angel Benavidez se llamaba la
víctima de un episodio en apariencias confuso pero que para
los investigadores estaba claro desde un primero momento.
Tenía 18 años cuando por motivos que la Justicia ahora
deberá determinar recibió un balazo que ingresó por la boca
y quedó alojado en la cabeza dejándolo en estado
irreversible.
Todo sucedió en la tarde del martes
de la semana pasada cuando varios adolescentes estaban
reunidos en la calle Tucumán, entre Ricardo Rojas y Alfonsina
Storni.
De pronto, un menor de apenas 14 años
extrajo un arma de pequeñas dimensiones calibre 6/35. De ese
revólver, accionado por causas que se desconocen, salió la
única bala que estaba en la recámara dando de lleno en la
zona molar de la víctima.
El desenlace era previsible. Desde un
primer momento, la salud de Benavidez pendía de un hilo.
Portavoces que estuvieron abocados a dilucidar el caso,
manifestaban que la muerte era cuestión de horas. Finalmente
y luego de agonizar tres días en la sala de terapia
intensiva, dejó de existir.
La causa fue recaratulada. En un
principio el juez de Menores consideró que debía estar
encabezada como "lesiones graves" cambiando luego de
la muerte de Benavidez a "homicidio culposo".
Fuentes policiales que habían dado a
conocer el suceso a EL CIVISMO, dijeron en su momento que el
disparo habría sido accidental pero seguían indagando las
causas por las cuales uno de los jóvenes tenía en poder un
arma. En tal sentido, no dieron por descartada la hipótesis
de que podrían estar planeando un asalto ya que un allegado a
la víctima es la misma persona que meses atrás asaltó un
local de video juegos ubicado en San Martín al 200.