Sábado 8 de Enero de 2005 - Año 89 - Edición 7043 - Edición digital 0343

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Testimonio de un lujanense que sobrevivió a la tragedia de Once

"Hasta el último día de mi vida no me voy a olvidar"

Erardo Pasquini, conocido simpatizante del Club Luján, vivió de cerca la catástrofe de República Cromagnon. Se salvó porque estaba tomando una cerveza en una barra a 10 metros de la única salida. Había estado en ese boliche el día de la inauguración y el martes 28. En ambas fechas hubo principios de incendio.

Dice que en la cabeza tiene un compact que gira y gira sin parar. Nunca se detiene. En esa especie de "disco compacto cerebral" desde el jueves 30 a la noche están almacenadas de por vida las terribles escenas de la tragedia de República Cromagnon, la trampa mortal de la que pudo salir sano y salvo porque a último momento decidió ir a tomar una cerveza a la barra que estaba a unos 15 metros de la única salida.

Quien cuenta esto y mucho más es Erardo Pasquini o simplemente el "Gerar" para medio Luján que lo conoce de la cancha, de la calle y de las noches de rock and roll.

Pasquini no sólo estuvo en el boliche de Omar Chabán la noche de la catástrofe sino que fue uno de los tantos testigos que aseguran haber visto un principio de incendio en el techo el martes 28 cuando también tocó Callejeros. "Ese día no me asusté porque estoy acostumbrado a ir a recitales y las bengalas son algo común", dijo.

Pero el jueves todo fue diferente. Si bien repitió el ritual de ir acompañado con amigos de Laferrere, por poco esta vez no se sumó al grupo una pareja de Luján que a último momento prefirió regresar a esta ciudad en lugar de ingresar a ver la banda favorita. "Llegamos como a las 21.30 pero ellos se volvieron. Yo me quedé con unos pibes de Laferrere que son de la banda de rock Barrios Bajos y con quienes vamos a todos los recitales y siempre tocan con Callejeros. Además, yo conozco al cantante de Callejeros (Patricio "Pato" Fontanet) del cumpleaños de uno de los pibes y desde ahí los empecé a seguir", aclaró.

"El show duró un tema. El día anterior, Chabán y el "Pato" habían dicho que no prendan bengalas. También estuve en la puerta donde estaba la seguridad y te revisaban todo, zapatillas, mochillas... Jamás lo había visto. Pero hay una puerta que está al lado de la boletería por donde entran los VIP y ahí no te revisaban ni te pedían entradas. Hacían señas y pasaban los truchos, los familiares, los allegados y los VIP que iban al piso de arriba", explicó.

Erardo Pasquini fue varias veces a República Cromagnon. Estuvo el día de la inauguración cuando tocó Jóvenes Pordioseros ante no más de 300 personas y también hubo un conato de incendio. Luego, fue a ver a Motor Loco, Barrios Bajos y a Callejeros en más de una oportunidad.

SÁLVESE QUIEN PUEDA

"Entramos y fuimos a tomar una birra a la barra que estaba al lado del escenario pero como era un mundo de gente nos fuimos a la barra que estaba debajo de las escaleras y cerca de la puerta. Cuando estaban hablando de no tirar pirotecnia la gente no le dio ni bola. Los pibes gritaban que salga el "Pato", era un carnaval... hasta que se prendió fuego.

Pero nadie se dio cuenta salvo los de adelante. Nosotros que estábamos atrás no nos veíamos ni la mano. Apagan las luces y un pibe que estaba conmigo me dice: `¡vamos al pogo!'. Mucha gente se fue para el pogo sin saber que las luces se apagaron por el fuego. Yo me estaba ahogando y me fui para la puerta pero cuando llegué me agarró la avalancha".

- Cuando te referís a que te ahogabas ¿sentías el humo que se venía desprendiendo del techo?

- Claro. Ya no se veía nada. Fueron cinco minutos. Primero se vio el humo gris de las bengalas y al toque se apagan las luces. Y al toque yo ya estaba en la calle viviendo todo el drama.

- ¿Cómo hiciste para salir?

- Salí caminando para la puerta y a los 3 o 4 metros de las escaleras me llevó la avalancha. Empecé a escuchar el drama, los gritos de toda la gente que decían: `¡Se pudrió, se pudrió!'. La misma gente me sacó para afuera.

- ¿A partir de entonces qué fue lo que hiciste?

- Los gritos eran aullidos, la cara de la gente era de pánico, los ojos bien grandotes, los nervios... Yo quedé medio estático los primeros minutos. Después, entré a sacar gente de la vereda porque se caían, se pisaban, se pasaban por arriba. No te puedo explicar cómo fue, pero la gente se mataba. Era un sálvese quien pueda.

- ¿En ese momento tomabas dimensión de lo que estaba pasando?

- No, porque pensaba que no quedaba nadie. Al rato, me llaman por teléfono y me preguntan si había 15 muertos. Yo le digo que había 40, 50, 60. Hasta el último día de vida no me lo voy a olvidar. La desesperación, el temor, la bronca. Fue todo junto en una sola noche.

Estaba sin dormir del día anterior y estuve dos días más sin poder dormir. No tenía frío, no tenía hambre, recién empecé a caer el domingo a la noche mientras miraba la televisión.

A la mañana siguiente (por el viernes 31) vino un bombero de Luján y otro pibe más que es psicólogo a verme y ahí me dicen que esto era mundial. Fijate en el estado en que estaba que no me daba cuenta. Estaba como en un estado de shock. Había gente que se reía de los nervios, otros quedaron paralizados, otros se tiraban de cabeza adentro a sacar gente y yo ayudé a sacar gente de la vereda a la calle, acomodábamos a los pibes y los mojábamos, cargamos en ambulancias, en autos y en taxis.

En un momento agarré un pibe de unos 8 o 9 años y me lo llevé para la esquina. Lo abracé y estaba mal. Lo tuve así entre cuarenta minutos y una hora. Era de Once. Después vino la abuela a buscarlo. Me daba las gracias, me abrazaba, hasta me quiso dar dinero pero yo no lo acepté. En ese momento de drama fue todo desesperación. Los más villeros, los más calañas de todos, esos que están todos tatuados se metían a sacar gente muerta, pibes desmayados.

Una chica embarazada que estaba al lado mío y con quien había compartido una cerveza murió. Cristian, un pibe de Lafe, se tomó la última cerveza en la puerta conmigo y falleció. Cuando fui a la marcha la botella todavía estaba.

- ¿Alcanzaste a ver chicos de Luján?

- De Luján vi a Orona y a los tres Cordero después del drama.

- ¿Se hablaba de 20 o 30 personas que habían ido en dos combis y que una se había roto en el camino?

- Eso es todo chamuyo. Yo estuve en la puerta desde las 23 y a mí me conocen todos... y de última me saludan. Aparte, ando con una banda de pibes y no vi a nadie. A los únicos que vi fue a la familia Cordero porque fui a las 8 de la mañana al Sanatorio Mitre.

- ¿Este hecho te cambió la vida?

- A mí sí. Ya llamé al 0800 que puso el Gobierno (de la Ciudad) para ver a un psicólogo porque me caen las fotos en la cabeza. La mina que me vendió la cerveza, cuando me acerqué a verla la taparon porque había fallecido. Un 35 o 40 por ciento de la gente estaba quemada, había pibes que afuera revivieron y se murieron en los hospitales.

DOS VECES EN LA VIDA

- ¿En tu caso fue como nacer de vuelta?

- Claro. El día que se inauguró Cromagnon, en abril, fui con un rollinga de Luján que se llama Juan Cruz a ver a Jóvenes Pordioseros. Cuando estábamos adentro le digo: `me voy afuera porque me estoy dando vuelta', como que me estaba bajando la presión. Salgo a la puerta y se estaba prendiendo fuego el boliche y de eso todavía no se dijo nada pero se apagó enseguida porque éramos 300 personas y un chabón se trepó por una de las columnas con un matafuego. Con lo del otro día es la segunda vez que me salvo.

Fue un flash. Al otro día, estuve con un padre al que le faltaban cinco hijos y encontramos a tres muertos. Yo no sabía qué decirle ni de qué hablarle. Lo acompañaba lo mejor que podía, le daba agua mineral, lo llevé en taxi al (Hospital) Ramos Mejía, al (Hospital) Pirovano.

- Quienes te conocen no dudan en definirte como un tipo curtido, duro, pero esto te marcó.

- Yo soy un pibe que me crié en la calle, no tengo familia, vivo con mi hermano, mis viejos fallecieron y mi hermano Marcelo murió en el 95... era como que estaba curado de espanto. He visitado penales por gente amiga, conozco lo que es la discriminación por el tema de la cancha, el HIV y en la falopa estoy bastante curtido pero esto me pegó mal. Parece como que tengo un compact en el cerebro: pensaba en millones de cosas pero en nada a la misma vez.

Yo no le echo la culpa a nadie. Para mí hay que poner un freno, pensar bien y hacer las cosas como hay que hacerlas empezando por el de arriba y terminando hasta el último.

 

Frases al margen

- "Una ambulancia chocó en la esquina y eso no salió en ningún lado".

- "A un pibe lo atropelló un auto en una esquina. Era sobre desgracia más desgracia"

- "Argentina no está preparada para semejante tragedia. Los tubos de oxígeno no tenían mascarillas. Es como tener un auto sin nafta".

- "A un colectivo de la línea 92 o 93 lo cargamos de gente pero todo era a los ponchazos. Yo no culpo a nadie porque lo que pasó fue una tragedia y ahora espero que gente se rescate en muchos sentidos".

- "Si esto pasa en Kalahari mueren todos porque la única escalerita que hay está en el fondo y siempre está tapada por cajones. Digo Kalahari como puede ser cualquier lugar".

- "No había guardería. Lo que pasa es que encontraron a todos los nenes y a las embarazadas en el baño porque cuando comienza el fuego se fueron todos a resguardarse pensando que como era todo de azulejos y había aguan no se iban a quemar pero lo que los mató fue el humo".

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