Sábado 8 de Enero de 2005 - Año 89 - Edición 7043 - Edición digital 0343

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Vecinos tienen temor ante la ola de robos

Serios problemas con el "Grupo de los 15"

Todas las miradas apuntan a una familia cuyos hijos están acusados de ser los autores de los robos que con frecuencia ocurren en el barrio Sarmiento. La Policía está al tanto de lo que sucede pero no puede hacer nada porque la Justicia no toma una decisión al respecto.

En la calle Victoria al 1700 del barrio Sarmiento vive una familia que tiene a maltraer a todo el vecindario. La gente se queja, hace denuncias, asegura que allí habitan los rateros que asolan el barrio y que también se junta un grupo compuesto por alrededor de 15 adolescentes a tomar alcohol y a drogarse a cualquier hora del día. Sin embargo, la Policía hasta ahora poco pudo hacer y la Justicia directamente sigue de brazos cruzados.

Todas las voces que hablaron con EL CIVISMO contaron lo que viene padeciendo el barrio y solicitaron que sus nombres no tomen estado público. Temen represalias o sienten temor de volver a ser robados por algunos de los menores que residen en la casa más conflictiva de la cuadra.

Los más memoriosos dicen que hace no menos de 25 años que un matrimonio se instaló en el barrio sin que ocasionaran problemas. Pero a medida que los hijos varones fueron creciendo la situación cambió.

Difícil de desentrañar como está compuesta la familia. Los que más la conocen, aseguran que el hijo que acaba de cumplir la mayoría de edad se lo llevó a vivir el padre a la provincia de Mendoza y que lo hizo con la intención de alejarlo de Luján por temor a que caiga preso por enésima vez debido al rosario de causas que tiene en sus espaldas.

Hay otro adolescente que hoy está internado esperando un trasplante de médula que muchos lo señalan como otro de los rateros, mientras que el resto de los pibes estaría en condiciones similares que sus hermanos mayores.

"Los problemas empezaron hace unos 3 años cuando se empezaron a juntar con otros chicos de otros lados. A veces llega a haber hasta 15 chicos y son caras raras que uno no las conoce", dice una mujer como para situar el inicio del problema.

Y QUE VENGA, LO QUE VENGA

De lo que no tienen dudas los vecinos es en afirmar que ya no queda nadie sin haber sido robado por algunos de los menores o de sus amistades que frecuenta la casa señalada. "No falta que le roben a nadie. Están drogándose con la bolsita como si nada y adelante de cualquiera. Ya no les importa nada, lo hacen delante de cualquiera", agregó una señora.

Los pibes acusados por el vecindario solían pedir dinero a quienes pasaban por el frente de su casa. Una especie de peaje que dejó de aplicarse desde el día que un vecino les ordenó que desistieran con esta modalidad.

Sin embargo, afloraron otras cuestiones emparentadas con el consumo de estupefacientes que empezaron a repetirse con llamativa frecuencia. "Llegan a un estado de alcohol y drogas que terminan peleándose entre ellos a cascotazos, fierrazos o lo que venga. La última pelea grande fue como a la 1 de la madrugada y se daban con todo: vidrios, botellazos, con lo que viniera", contó otra vecina quien, además, aseguró haberlos visto armados.

El grupo de adolescentes que hoy son la piel de Judas tiene entre 8 y 20 años afirman los vecinos quienes ya radicaron denuncias en el Destacamento Estación de la Policía pero siguen sin encontrar respuestas.

Los continuos desmanes en la vía pública obligan a muchas personas a tener que esconderse en sus propias casas y a vivir como rehenes cuando no cambian de ruta para evitar encontrarse cara a cara sin saber la actitud que puedan tener. Esto afecta a varios comercios del barrio que vieron caer sus ventas porque los clientes no se animan a pasar por Victoria al 1700.

A esta altura, la gente ya no tiene sospecha de quiénes son los autores de los continuos robos y están seguros de señalarlos como los autores de la mayoría de los que entran a sus casas. "Son ellos. A una señora que los ayudó un montón le robaron hace una semana el lavarropa y dejaron el cable del alargue colgado para el lado de la casa de ellos. Vino la Policía pero no pueden entrar porque son menores y no tienen una orden de allanamiento pero el barrio se les vino encima porque están todos en contra", explicó una vecina.

Por otra parte, los vecinos denunciaron que los menores fueron los que robaron en dos casas quintas que están ubicadas justo enfrente de la vivienda donde residen y luego ofrecían a precios irrisorios los objetos que habían sustraídos. Inclusive, hace poco tiempo uno se metió en una casa situada a la vuelta. Esto fue observado por el resto de los vecinos que dieron aviso a la Policía. "Robaron una máquina que anda a nafta y la vendían por 15 pesos o la regalaban por una lata de Poxirran", graficó otra mujer.

 

Discrepancia

La casa señalada como un "aguantadero" está bajo la lupa de la Policía quien la tiene anotada como uno de los objetivos a ser allanados el día que se produzca un nuevo "megaoperativo". Sin embargo, esto no sería posible ya que trascendió que la Jueza de Paz de esta ciudad no tendría intención de dar la orden de allanamiento que hoy reclaman tanto policías como vecinos.

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