En la calle Victoria al 1700 del
barrio Sarmiento vive una familia que tiene a maltraer a todo
el vecindario. La gente se queja, hace denuncias, asegura que
allí habitan los rateros que asolan el barrio y que también
se junta un grupo compuesto por alrededor de 15 adolescentes a
tomar alcohol y a drogarse a cualquier hora del día. Sin
embargo, la Policía hasta ahora poco pudo hacer y la Justicia
directamente sigue de brazos cruzados.
Todas las voces que hablaron con EL
CIVISMO contaron lo que viene padeciendo el barrio y
solicitaron que sus nombres no tomen estado público. Temen
represalias o sienten temor de volver a ser robados por
algunos de los menores que residen en la casa más conflictiva
de la cuadra.
Los más memoriosos dicen que hace no
menos de 25 años que un matrimonio se instaló en el barrio
sin que ocasionaran problemas. Pero a medida que los hijos
varones fueron creciendo la situación cambió.
Difícil de desentrañar como está
compuesta la familia. Los que más la conocen, aseguran que el
hijo que acaba de cumplir la mayoría de edad se lo llevó a
vivir el padre a la provincia de Mendoza y que lo hizo con la
intención de alejarlo de Luján por temor a que caiga preso
por enésima vez debido al rosario de causas que tiene en sus
espaldas.
Hay otro adolescente que hoy está
internado esperando un trasplante de médula que muchos lo
señalan como otro de los rateros, mientras que el resto de
los pibes estaría en condiciones similares que sus hermanos
mayores.
"Los problemas empezaron hace
unos 3 años cuando se empezaron a juntar con otros chicos de
otros lados. A veces llega a haber hasta 15 chicos y son caras
raras que uno no las conoce", dice una mujer como para
situar el inicio del problema.
Y QUE VENGA, LO QUE VENGA
De lo que no tienen dudas los vecinos
es en afirmar que ya no queda nadie sin haber sido robado por
algunos de los menores o de sus amistades que frecuenta la
casa señalada. "No falta que le roben a nadie. Están
drogándose con la bolsita como si nada y adelante de
cualquiera. Ya no les importa nada, lo hacen delante de
cualquiera", agregó una señora.
Los pibes acusados por el vecindario
solían pedir dinero a quienes pasaban por el frente de su
casa. Una especie de peaje que dejó de aplicarse desde el
día que un vecino les ordenó que desistieran con esta
modalidad.
Sin embargo, afloraron otras
cuestiones emparentadas con el consumo de estupefacientes que
empezaron a repetirse con llamativa frecuencia. "Llegan a
un estado de alcohol y drogas que terminan peleándose entre
ellos a cascotazos, fierrazos o lo que venga. La última pelea
grande fue como a la 1 de la madrugada y se daban con todo:
vidrios, botellazos, con lo que viniera", contó otra
vecina quien, además, aseguró haberlos visto armados.
El grupo de adolescentes que hoy son
la piel de Judas tiene entre 8 y 20 años afirman los vecinos
quienes ya radicaron denuncias en el Destacamento Estación de
la Policía pero siguen sin encontrar respuestas.
Los continuos desmanes en la vía
pública obligan a muchas personas a tener que esconderse en
sus propias casas y a vivir como rehenes cuando no cambian de
ruta para evitar encontrarse cara a cara sin saber la actitud
que puedan tener. Esto afecta a varios comercios del barrio
que vieron caer sus ventas porque los clientes no se animan a
pasar por Victoria al 1700.
A esta altura, la gente ya no tiene
sospecha de quiénes son los autores de los continuos robos y
están seguros de señalarlos como los autores de la mayoría
de los que entran a sus casas. "Son ellos. A una señora
que los ayudó un montón le robaron hace una semana el
lavarropa y dejaron el cable del alargue colgado para el lado
de la casa de ellos. Vino la Policía pero no pueden entrar
porque son menores y no tienen una orden de allanamiento pero
el barrio se les vino encima porque están todos en
contra", explicó una vecina.
Por otra parte, los vecinos
denunciaron que los menores fueron los que robaron en dos
casas quintas que están ubicadas justo enfrente de la
vivienda donde residen y luego ofrecían a precios irrisorios
los objetos que habían sustraídos. Inclusive, hace poco
tiempo uno se metió en una casa situada a la vuelta. Esto fue
observado por el resto de los vecinos que dieron aviso a la
Policía. "Robaron una máquina que anda a nafta y la
vendían por 15 pesos o la regalaban por una lata de
Poxirran", graficó otra mujer.
Discrepancia
La casa señalada como un
"aguantadero" está bajo la lupa de la Policía
quien la tiene anotada como uno de los objetivos a ser
allanados el día que se produzca un nuevo
"megaoperativo". Sin embargo, esto no sería posible
ya que trascendió que la Jueza de Paz de esta ciudad no
tendría intención de dar la orden de allanamiento que hoy
reclaman tanto policías como vecinos.