Sábado 15 de Enero de 2005 - Año 89 - Edición 7045 - Edición digital 0345

Portada
Editorial
Clasificados
Archivo
Historia
Links
Suplementos              Sociales
Servicios
Farmacias de turno
Teléfonos útiles
Horarios de trenes
Cartas de lectores Guía de Profesionales

 

 

La máquina fue hallada en una zanja por la Policía

Dos pibes de 13 años se robaron una locomotora

El hecho ocurrió el 4 de enero pero se conoció esta semana. Ocurrió en el barrio El Quinto donde los malandrines asaltaron al menos tres comercios. De uno se llevaron plata, en otro objetos varios, y en el restante, una réplica sin igual.

En (contadas) ocasiones, la dura y lacerante crónica policial se toma un respiro. Es cuando algunos hechos delictivos dejan de tener esa pesada carga que rayan entre lo sórdido y siniestro, alimentados por la cruda realidad que los rodea y pasan a ser tiernas anécdotas que no escapan a esta sección del diario.

Así pueden encontrarse sucesos que lejos están de ser truculentos o morbosos y son, en cierta medida, situaciones jocosas con un dejo de ternura e inocencia, cuando no faltan esas historias que tienen ribetes en las que se mezclan el drama con una pizca de "romanticismo delictual" en iguales proporciones.

Bien podría ser el caso de una trapisonda de baja estofa que sin embargo llegó a asustar a algunos vecinos del barrio El Quinto. Sucedió el 4 de enero, justo dos días antes de la llegada de Los Reyes Magos. Los protagonistas fueron dos pibes de 13 años, edad que marca el límite entre la niñez y la adolescencia.

El episodio, que no se salvó de terminar siendo una causa judicial, cuenta que los muchachitos cometieron, al menos, tres robos, y en uno de ellos se llevaron una locomotora bella como pocas y con detalles de terminación que no suelen ser vistos todos los días.

La máquina ferroviaria apareció luego en una zanja y era tan hermosa esa réplica que se deslizó por varios escritorios de la seccional ante las miradas embelesadas de más de un efectivo, que en sus entrañas probablemente pensó en regalársela a un hijo, un sobrino o, por qué no, añadirla a su patrimonio. Pero nada de eso ocurrió, la locomotora en escala terminó en las manos de su dueño, un vendedor de juguetes que tiene un kiosco en el barrio El Quinto.

DOS AL HILO

Pero siguiendo la letra del oficio policial, la información estricta dio cuenta que los muchachitos anduvieron por el barrio de raíd delictivo apenas 48 horas antes de la llegada de Melchor, Gaspar y Baltazar. Tres comercios atracados y un botín que no despertó la envidia de nadie fue el saldo de la fechoría.

Si nos ajustamos a los comentarios de los vecinos, la situación generó preocupación, miedo e intranquilidad al saber que el dúo de pibitos se manejó con una impunidad que eriza la piel. Pero cuando se toma conocimiento de las desventuras de uno de los objetos robados se hace difícil no poder ocultar una sonrisa.

La letra fría del "paper" policial encabeza el caso como: "Hurtos reiterados". Dice, además, que personal del Subcomando de Patrulla junto con numerarios de Comisaría Luján Primera "en circunstancia en que se encontraba recorriendo la cuadrícula Nº 3 procedió a la aprehensión de dos menores de 13 años". Uno tiene domicilio en Francia y Vélez Sarfield y el otro vive en Liniers al 600.

Agrega el documento, remitido al Juzgado de Menores, que ambos menores resultaron autores de los siguientes hechos:

- Robo 1: en horas del mediodía ingresaron al comercio ubicado en calle José María Pérez 495 del rubro zapatería, resultando damnificado Gabriel René Ceyba, a quien se le sustrajeron elementos varios.

- Robo 2: también en horas del mediodía, ambos menores sin ejercer violencia ingresaron a un comercio sito en calle Santa Clara del rubro almacén, resultando afectado Domingo Lifrieri a quien le despojaron la suma de pesos 60.

Señala el escrito que del primer hecho la Policía no logró recuperar nada, mientras que del segundo pudo incautar el magro botín que estaba en poder de los menores y que ese dinero fue devuelto al almacenero.

Hasta aquí, nada extraño. Pero lo llamativo fue cuando se conoció que los menores sustrajeron una hermosa locomotora de juguete que estaba en un kiosco cuyo propietario no quiso hacer la denuncia.

CON DEVOLUCIÓN

No obstante, la Policía halló la máquina ferroviaria y la trasladó dentro de un patrullero a la Comisaría. Al llegar, más de uno quedó atónito por la calidad de terminación que tenía la réplica.

Se especula que los menores robaron la locomotora tal vez con la intención de convertirla en regalo de Reyes para algún hermano pequeño, aunque no se descarta que uno de los pillos quiso darse el gusto de autorregalársela.

Al no haber denuncias, por un segundo el destino de la locomotora fue incierto. Finalmente, fue restituida a Juan Domingo Lanzani, el propietario del kiosco ubicado en Champagnat al 1400 por donde pasó el dúo de malandrines. Fuentes de Luján Primera que hablaron con EL CIVISMO, dicen que el kiosquero, lejos de mostrarse agradecido por la labor policial, se presentó en la Seccional con indisimulables gestos de disgusto pero recuperó la locomotora que anhelaban no sólo aquellos chicos que hacen sus primeros pasos en la delincuencia lumpen sino también grandes y de uniforme azul que están preparados para combatirlos.

>>> arriba

>>> principal