Un remisero de la agencia "Santa
Elena" vivió el viernes una pesadilla cuando tres
malvivientes lo atracaron en un camino rural que conecta
Mercedes con la pequeña localidad de San Jacinto. Los
delincuentes, tras reducir al chofer y dejarlo abandonado
atado de pies y manos en un descampado situado la vera del
camino, huyeron con el auto pero fueron interceptado en la
periferia de la vecina ciudad y detenidos por el GPU Mercedes.
Todo comenzó en Luján. En horas de
la mañana los tres hombres subieron al VW Polo que conducía
como de costumbre el remisero Saúl Mengone para la agencia
Santa Elena. Los pasajeros se hicieron llevar hasta Mercedes y
desde allí le pidieron continuar hacia la población rural de
San Jacinto.
A mitad de trayecto, uno de los
pasajeros desnudó sus verdaderas intenciones: sacó un
cuchillo y le ordenó al trabajador del volante que acatara
las directivas si quería seguir vivo.
Según consignó el semanario El Nuevo
Cronista "mientras los delincuentes se dan a la fuga, el
remisero empezó a desatarse y pudo pedir ayuda inmediatamente
al detener una camioneta que pasaba por el lugar" desde
"donde llamó al número telefónico 101 con un
celular".
El pronto aviso hizo que la Policía
se pusiera en alerta, irradiando la señal a todos los
móviles que se encontraban en la calle para que interceptaran
al VW Polo en caso de ser divisado.
Al operativo se sumó el GPU (Grupo de
Prevención Urbana) que logró dar con el remis en avenida 40
y calle 109, iniciándose una persecución que finalizó al
llegar a la ruta provincial 41.
Los delincuentes se entregaron sin
oponer resistencia, indicó el semanario mercedino, y quedaron
a disposición del fiscal Eduardo Lennar de la UFI Nº 3 quien
abrió una causa por "robo calificado por el uso de
arma".
La gavilla era de Isidro Casanova y
tenían en su poder un DNI falsificado. Si bien no se
conocieron sus identidades, la prensa grafica de Mercedes
indicó que uno de los detenidos tenía pendiente en un
Juzgado de La Matanza un pedido de captura por amenazas. En
tanto, el remisero reconoció en la comisaría a los
delincuentes que lo asaltaron como así también el arma
blanca cuya fría hoja de acero sintió en su cuello.