Miércoles 26 de Enero de 2005 - Año 89 - Edición 7048 - Edición digital 0348

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El lunes a la tarde impidieron el ingreso de los camiones municipales

Cirujas se plantaron ante nuevas medidas en el basural

El gobierno cerró el predio y trato de limitar el horario de cirujeo: de 6 de la mañana a 14 horas. Decenas de cirujas manifestaron su oposición a la medida y exigieron estirar los horarios. Instalaron un piquete que fue custodiado por la Policía. La solución llegó ayer, porque se estiró el horario de apertura de la quema. De todos modos, estará prohibido seleccionar residuos de noche.

El basural municipal, ubicado a la vera de la ruta 192, volvió a ser foco de conflicto. El lunes a la tarde, unos 40 cirujas instalaron un piquete en la puerta del predio y obstaculizaron el ingreso de los camiones municipales de recolección de basura. Depusieron su actitud recién después de escuchar y discutir las promesas de cambio que les ofreció la secretaria de Obras y Servicios Públicos de la Comuna, Arq. Isabel Otero, en una reunión realizada ayer, en el medio de la quema.

Hace una semana la Municipalidad realizó obras de cercado del predio porque -tal como denunció este medio hace 15 días- los camiones habían comenzado a tirar los desechos domiciliarios sobre el fondo del predio y en algunas jornadas directamente en el camino rural que bordea a la quema.

Desde la Secretaría de Obras y Servicios Públicos se volvió a limitar el espacio del basural para evitar los desbordes (se instalaron montículos de tierra y se repararon sectores del alambrado), pero el lunes intentaron modificar los horarios de trabajo de las decenas de cirujas que todos los días se acercan al lugar para juntar su sustento diario y se enfrentaron a una fuerte resistencia.

La Arq. Otero había resuelto que el lunes se iniciara un nuevo horario de tareas dentro del lugar: los cirujas sólo podían seleccionar residuos entre las 6 de la mañana y las 14 horas.

A las 14 de ese día se cerraron los portones del basural y los cirujas desplazados, más otros que llegaron de inmediato, se plantaron en la puerta: "si nosotros no podemos entrar, no entra nadie", afirmaron.

Minutos más tarde llegó una camioneta de la Municipalidad con dos agentes comunales abordo. Intentaron explicar las razones de la medida, pero los trabajadores del lugar no querían entrar en razones.

LLEGÓ LA POLICÍA

Uno de los que buscó ser mediador en el conflicto fue Ricardo Crescetti, capataz de residuos. El funcionario indicó que la decisión de la Comuna se tomó para ordenar el sector y, en especial, impedir que se siga seleccionando basura de noche.

"Ellos tienen que entender que hay un nuevo horario para el cirujeo, que es de 6 a 14 horas. Y se va a permitir una hora para que ellos puedan sacar toda la basura que hayan seleccionado. Acto seguido, entrarán las máquinas para tapar los pozos y mantener ordenado el lugar", expresó Crescetti.

"Ellos quieren que esto siga abierto las 24 horas del día y eso es imposible -agregó-. Antes, el trabajo acá era libre y eso no es posible. Nosotros ponemos predisposición, porque somos flexibles con el horario y les damos guantes y carnets, pero ellos no quieren aceptar".

El problema central es que los trabajadores del cirujeo, de modo informal, están divididos en dos turnos. Están los que trabajan todo el día (unas 50 personas) y los que arriban al predio a las 18 o 19 y se quedan hasta bien entrada la madrugada. Con el nuevo horario, un turno se queda sin chances de entrar al depositario.

Cuando estaba contra las cuerdas, Crescetti se comunicó con la secretaria Otero. La funcionaria le explicó que ese día era imposible que se trasladara al basural y sólo ofreció el inmediato traslado de dos unidades del Grupo de Prevención de Urbana de la Policía Bonaerense.

A las 17.05 y a las 17.10 llegaron los rodados que Otero envió para solucionar el problema. La presencia policial (diez efectivos) no hizo más que empeorar el clima en la zona. Para ese entonces, todo indicaba que los cirujas se quedarían montando guardia toda la noche para que los camiones de basura no entren al basural y los policías iban a custodiar durante largas horas esa medida de fuerza. Por otra parte, no queda otra posibilidad que dejar a los camiones cargados de basura en el predio del Taller Municipal Nº 1 y aguardar allí que las puertas de la quema volvieran a estar liberadas.

CEDIERON LOS DOS

Un principio de solución se vislumbró el mismo lunes, cuando el reloj orillaba las 18. Crescetti volvió a hablar con Otero y se acordó una reunión para ayer a la mañana. Hasta ese entonces, los camiones iban a ingresar al predio, volcarían su contenido y nadie tendría ingreso para trabajar. El sitio quedó custodiado hasta la 6 de la mañana de ayer, cuando en estricto orden se permitió el ingreso de los cirujas. A las 9 se pactó el encuentro con la arquitecta Otero.

En esa reunión, cada parte expuso sus argumentos. Finalmente, la arquitecta Otero accedió a estirar el horario de apertura de las puertas del basural, que funcionará para el cirujeo entre las 6 de la mañana y las 18 horas.

A esa hora comienzan a llegar los camiones con los residuos domiciliarios (los más esperados) que volcarán y las pilas de basura quedarán custodiadas (con los portones cerrados) hasta primera hora de la mañana.

Por su parte, los cirujas accedieron a tres puntos de la medida del gobierno: pasa a estar terminantemente prohibido trabajar en la selección de basura cuando no hay luz solar; los carros, camionetas o rodados no pueden ingresar al predio (se tendrán que quedar en los playones de ingreso) y no está permitido el cirujeo de mujeres o niños.

Además, se actualizará la entrega de carnets con los certificados de salud para todos los que trabajan en el sitio. Ese control estaría atrasado desde 1998.

 

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