El basural municipal, ubicado a la
vera de la ruta 192, volvió a ser foco de conflicto. El lunes
a la tarde, unos 40 cirujas instalaron un piquete en la puerta
del predio y obstaculizaron el ingreso de los camiones
municipales de recolección de basura. Depusieron su actitud
recién después de escuchar y discutir las promesas de cambio
que les ofreció la secretaria de Obras y Servicios Públicos
de la Comuna, Arq. Isabel Otero, en una reunión realizada
ayer, en el medio de la quema.
Hace una semana la Municipalidad
realizó obras de cercado del predio porque -tal como
denunció este medio hace 15 días- los camiones habían
comenzado a tirar los desechos domiciliarios sobre el fondo
del predio y en algunas jornadas directamente en el camino
rural que bordea a la quema.
Desde la Secretaría de Obras y
Servicios Públicos se volvió a limitar el espacio del
basural para evitar los desbordes (se instalaron montículos
de tierra y se repararon sectores del alambrado), pero el
lunes intentaron modificar los horarios de trabajo de las
decenas de cirujas que todos los días se acercan al lugar
para juntar su sustento diario y se enfrentaron a una fuerte
resistencia.
La Arq. Otero había resuelto que el
lunes se iniciara un nuevo horario de tareas dentro del lugar:
los cirujas sólo podían seleccionar residuos entre las 6 de
la mañana y las 14 horas.
A las 14 de ese día se cerraron los
portones del basural y los cirujas desplazados, más otros que
llegaron de inmediato, se plantaron en la puerta: "si
nosotros no podemos entrar, no entra nadie", afirmaron.
Minutos más tarde llegó una
camioneta de la Municipalidad con dos agentes comunales
abordo. Intentaron explicar las razones de la medida, pero los
trabajadores del lugar no querían entrar en razones.
LLEGÓ LA POLICÍA
Uno de los que buscó ser mediador en
el conflicto fue Ricardo Crescetti, capataz de residuos. El
funcionario indicó que la decisión de la Comuna se tomó
para ordenar el sector y, en especial, impedir que se siga
seleccionando basura de noche.
"Ellos tienen que entender que
hay un nuevo horario para el cirujeo, que es de 6 a 14 horas.
Y se va a permitir una hora para que ellos puedan sacar toda
la basura que hayan seleccionado. Acto seguido, entrarán las
máquinas para tapar los pozos y mantener ordenado el
lugar", expresó Crescetti.
"Ellos quieren que esto siga
abierto las 24 horas del día y eso es imposible -agregó-.
Antes, el trabajo acá era libre y eso no es posible. Nosotros
ponemos predisposición, porque somos flexibles con el horario
y les damos guantes y carnets, pero ellos no quieren
aceptar".
El problema central es que los
trabajadores del cirujeo, de modo informal, están divididos
en dos turnos. Están los que trabajan todo el día (unas 50
personas) y los que arriban al predio a las 18 o 19 y se
quedan hasta bien entrada la madrugada. Con el nuevo horario,
un turno se queda sin chances de entrar al depositario.
Cuando estaba contra las cuerdas,
Crescetti se comunicó con la secretaria Otero. La funcionaria
le explicó que ese día era imposible que se trasladara al
basural y sólo ofreció el inmediato traslado de dos unidades
del Grupo de Prevención de Urbana de la Policía Bonaerense.
A las 17.05 y a las 17.10 llegaron los
rodados que Otero envió para solucionar el problema. La
presencia policial (diez efectivos) no hizo más que empeorar
el clima en la zona. Para ese entonces, todo indicaba que los
cirujas se quedarían montando guardia toda la noche para que
los camiones de basura no entren al basural y los policías
iban a custodiar durante largas horas esa medida de fuerza.
Por otra parte, no queda otra posibilidad que dejar a los
camiones cargados de basura en el predio del Taller Municipal
Nº 1 y aguardar allí que las puertas de la quema volvieran a
estar liberadas.
CEDIERON LOS DOS
Un principio de solución se
vislumbró el mismo lunes, cuando el reloj orillaba las 18.
Crescetti volvió a hablar con Otero y se acordó una reunión
para ayer a la mañana. Hasta ese entonces, los camiones iban
a ingresar al predio, volcarían su contenido y nadie tendría
ingreso para trabajar. El sitio quedó custodiado hasta la 6
de la mañana de ayer, cuando en estricto orden se permitió
el ingreso de los cirujas. A las 9 se pactó el encuentro con
la arquitecta Otero.
En esa reunión, cada parte expuso sus
argumentos. Finalmente, la arquitecta Otero accedió a estirar
el horario de apertura de las puertas del basural, que
funcionará para el cirujeo entre las 6 de la mañana y las 18
horas.
A esa hora comienzan a llegar los
camiones con los residuos domiciliarios (los más esperados)
que volcarán y las pilas de basura quedarán custodiadas (con
los portones cerrados) hasta primera hora de la mañana.
Por su parte, los cirujas accedieron a
tres puntos de la medida del gobierno: pasa a estar
terminantemente prohibido trabajar en la selección de basura
cuando no hay luz solar; los carros, camionetas o rodados no
pueden ingresar al predio (se tendrán que quedar en los
playones de ingreso) y no está permitido el cirujeo de
mujeres o niños.
Además, se actualizará la entrega de
carnets con los certificados de salud para todos los que
trabajan en el sitio. Ese control estaría atrasado desde
1998.