Sujetos que no fueron vistos por
nadie tomaron por asalto las instalaciones en la madrugada del
jueves. Abrieron las canillas de regado y desparramaron bancos
y asientos por todos lados.
La sorpresa se la encontraron los
primeros que pisaron las canchas del Luján Tenis Club en la
mañana del jueves. Sujetos desconocidos que no fueron vistos
ni escuchados por nadie, dedicaron unas cuantas horas de la
noche a realizar los más diversos destrozos.
Lo primero que habrían hecho fue
abrir las cuatro salidas de agua que el "canchero"
utiliza para regar las canchas. Esa maldad, más la lluvia,
dejaron el piso en pésimo estado, razón por la cual ayer se
tuvieron que comprar varios metros de polvo de ladrillo.
Estas personas también encendieron el
motor de agua y lo dejaron prendido; corrieron los enormes
rodillos para apisonar el terreno y los dejaron en medio de
las canchas; tiraron algunos bancos sobre las redes;
desarmaron los bancos de cemento y colgaron decenas de sillas
plásticas de los alambrados laterales.
No conformes con ello, tiraron una
alta silla de árbitro y se robaron algunas banderas.
El casero no escuchó a los malandras,
que afortunadamente no realizaron daños en las demás
instalaciones del club. Al parecer -según trascendidos- el
jueves a la noche se habría perpetrado un intento de ingreso
al gimnasio, pero la maniobra habría sido abortada por miedo
a que se encendiera una alarma.
Sobre las horas en que se realizaron
los daños a las canchas, no caben dudas: entre la 1 y las 8
de la mañana. Hasta la 1 del jueves estuvieron reunidos
miembros de la comisión directiva. Y a las 8 de la mañana
llegaron los primeros jugadores.