Personal policial debió intervenir el
miércoles en el Policlínico "Eva Perón", cuando
una mujer agredió a la directora de Acción Social, Iris
Bustos. El ataque, que no pasó a mayores, obedeció a que la
funcionaria habría responsabilizado a su atacante por la
muerte de su propio hijo, Elías (de 12 años), quien se
ahogó hace dos semanas en el río Luján.
El hecho, de una relevancia menor
desde el punto de vista estrictamente policial, reveló sin
embargo la dramática situación de una familia que, desde
hace 4 años, sobrevive hacinada en un vagón de trenes, en el
predio cercano a Ituzaingó y Gamboa.
Mario Díaz, esposo de la mujer que
"tuvo a mal traer" a Bustos, explicó a EL CIVISMO
lo sucedido y su trasfondo. En su parada de "cuida
coches" autorizado por el Municipio (Francia entre Mitre
y San Martín), consideró que la funcionaria "se lo
merecía, porque no tendría que haber dicho eso".
"DE LOS PELOS"
Según explicó Díaz, la semana
pasada "hablamos en la intendencia para salir de los
vagones, por el recuerdo de nuestro hijito y porque no da para
vivir ahí, en verano es un infierno y en el invierno,
bueno...". El intendente Miguel Prince -señaló-
"nos dijo que busquemos una casa para alquilar durante
seis o siete meses, mientras nos hacían una, y que se iba a
comunicar con la señora Iris Bustos para hacer los
papeles". "Fuimos a hablar con la señora Iris, ella
se fue a ver al intendente, volvió y nos dijo que era verdad,
pero que más de 200 pesos no pagaban; la semana pasada
buscamos por todos los barrios, pero conseguíamos sólo de
350 para arriba; fuimos a ver si nos podían dar una mano y yo
le dije que eso era cosa de ella porque el señor intendente
no dijo nada del tope de 200", relató y aclaró que
tienen cinco niños, de entre 2 y 11 años.
"Bustos nos dijo que 'si quieren,
vayan a quejarse' y ya nos íbamos, pero cuando salíamos nos
dijo 'aparte, yo no tengo la culpa de lo que le haya pasado a
su hijo, la culpa la tienen ustedes'; mi mujer se puso loca y
fue y la agarró de los pelos", prosiguió Díaz y
comentó que "se quisieron meter los muchachos del
policlínico y yo les dije que no se metieran, que se
arreglaran entre ellas". "Mi mujer, la verdad, la
tenía a mal traer, se lo merecía porque no le tendría que
haber dicho eso; lloraba y la agarraba de los pelos",
indicó.
Finalmente, se hicieron presentes
efectivos policiales y el matrimonio, junto a algunos de sus
hijos, pasaron algunas horas en un cuarto en la comisaría.
"No puedo decir que nos trataron mal porque nos dieron
una viandita para comer", reconoció el "cuida
coches". Y destacó también la actitud del candidato a
concejal del Partido Federal, el periodista Carlos Porto,
quien se preocupó por su situación y permaneció en la
seccional hasta su liberación.
Antes de salir de la Comisaría,
según explicó Díaz, un oficial le advirtió que no debía
acercarse al Policlínico, "por orden de Iris". Sin
embargo, el hombre señaló que "voy a ir a buscar la
mercadería porque la necesitamos".
"El lunes vamos a ir a la
intendencia a ver qué pasa", anticipó, y además
agradeció a los comerciantes de la cuadra en que trabaja, que
"siempre nos ayudaron, hasta para comprar una
corona". "Todo lo que tenemos puesto, no me da
vergüenza decirlo, es gracias a la gente de Luján que nos
ayuda, porque lo que hago es para comer y no tengo ni para
comprarle zapatillas a los chicos", concluyó.