En un acto poco menos que criminal
cometido por un vecino celoso en la custodia de sus bienes
materiales, una niña de 8 años casi pierde la vida luego de
tocar en forma accidental un alambrado con púas de una
vivienda en construcción que había sido electrificada
presuntamente por el propietario.
Como consecuencia de ello, la menor
resultó con quemaduras en ambas manos y en el cuello. Al
cierre de esta edición, permanecía internada en el Hospital
Municipal "Nuestra Señora de Luján" siendo su
estado de salud estable. De la evolución y las secuelas que
pudieran quedarle, dependerá la situación judicial del
dueño de la vivienda donde ocurrió el hecho.
Sucedió este lunes, aproximadamente a
las 19.30, en el barrio Villa del Parque, cuando Jenniffer
Riglos se encontraba jugando en la vereda con su perro y al
tocar el alambre de la casa a medio construir que está
ubicada en La Paz, entre Santa Fe y Jujuy, recibió una fuerte
descarga eléctrica de 220 voltios de potencia.
La niña fue llevada de urgencia por
un vecino del barrio al Hospital donde recibió las primeras
curaciones. El primer diagnóstico, según informó la
Policía, indicó que las quemaduras eran: "Tipo grado
B". Dicho en otras palabras por una médica del sector
Padiatría, las heridas son de carácter "moderado"
y por el momento resulta apresurado saber si pueden quedar
secuelas por el resto de sus días.
Por este hecho quedó procesado el
dueño de la propiedad. Se trata de Carlos Gastón Rodríguez,
un vecino de 24 años que vive en las inmediaciones. En
primera instancias, la fiscal Valeria Chapuiz de la UFI Nº 2
de Mercedes lo imputó por "lesiones culposas" pero
si la carátula se modifica y pasa a ser "lesiones
graves", su situación judicial se complicaría. A su vez
no se descarta que los familiares de la menor decidan
iniciarle acciones legales tanto civil y penal.
De acuerdo a lo que pudo saber EL
CIVISMO, Rodríguez habría negado su participación en la
electrificación de la casa que estaba construyendo, aunque
ahora deberá dar razones más que suficientes para convencer
a la Justicia que los cables eléctricos que fueron detectados
en diferentes sectores del alambrado, del tapial que rodea la
casa, como así también en distintos lugares de la vivienda,
no fueron puestos con la intención de ocasionar una
desgracia.
Una de la hipótesis que se barajó en
el barrio apunta a que Rodríguez, o al menos alguien de su
entorno, electrificó la casa para evitar que le roben los
materiales de construcción.
Sin embargo, la postura de Rodríguez
de no querer asumir responsabilidades en el hecho se vio
opacada luego del resultado que arrojó un peritaje efectuado
por ingenieros de la Cooperativa Eléctrica a pedido de la
Policía.
El personal especializado de la
empresa distribuidora de energía eléctrica determinó que
los cables eléctricos habían sido "puestos de
exprofeso", señaló el capitán de Luján Primera,
Adrián Silvestre.
INDIGNACIÓN EN EL BARRIO
La niña herida habita en el barrio
conocido como Manzana 9B. Proviene de una familia de escasos
recursos y asiste a diario al comedor que funciona en la
sociedad de fomento del barrio Villa del Parque
El lunes a la tarde, cuando se
dirigía a su casa, tuvo lugar el accidente que estuvo a un
paso de ser una tragedia mayor. La pequeña Jenniffer caminaba
por la vereda de tierra y yuyos acompañada por su perro. No
habían transitado más de 10 metros, cuando el animal se
metió en el interior del lote donde Rodríguez levanta su
casa de dos plantas con techo de chapa tipo chalet y paredes
de ladrillos huecos.
Al ver que el perro se escabulló por
debajo del alambre de púas que da a la línea municipal y
hace las veces de portón, la niña no tuvo otra idea que
salir en busca de su mascota. Pero al tocar los hilos de
alambre, se produjo la descarga eléctrica que casi le
arrebata la vida.
Un albañil que se encontraba
trabajando en la casa lindante, contó que la menor pegó un
grito desgarrador y quedó inconsciente a pocos metros del
alambrado traicionero.
La indignación en el barrio por lo
sucedido se hizo sentir cuando el peritaje encontró que
había un dispositivo siniestro instalado entre los ladrillos
huecos del tapial de 8 hileras, en la planta baja y alta de la
casa a medio construir y en la cerca, con la intención de
ahuyentar a quien se animara a ingresar a esta propiedad
privada de fácil acceso, localizada en medio de un puñado de
casas modestas, rodeadas de lotes baldíos y calles de tierra.
En el comedor donde concurría
Jenniffer, el hecho conmovió a un grupo de mujeres que conoce
a la niña. Sin poder salir del asombro, contaron que el
dueño de la casa no se hizo presente. "El dueño no dio
señales de vida", dijeron casi al unísono varias
mujeres ayer por la tarde.
Aunque fue la madre del joven quien
trató de explicar lo injustificable al argumentar que el
macabro cableado lo habría instalado por estar harto de los
robos. En tanto, en la sociedad de fomento destacaron la labor
de la Policía por haber ordenado de manera inmediata el
revelador peritaje a la CESPLL, que a la postre sería una
elemento clave para que la Justicia encuentre el responsable
de lo que fue no menos que una desgracia con una cuota de
suerte.