Miércoles 9 de Marzo de 2005 - Año 89 - Edición 7060 - Edición digital 0360

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Cayeron delincuentes de 25 y 17 años

Atrapados a la salida del baile

Salió de "caño" el sábado a la mañana con la intención de juntar unos billetes. Plata fácil que seguramente gastaría en el baile de la noche. Algo de ropa, otro tanto de alcohol y algo más como para entonarse. Un fin de semana perfecto, parecía.

Lo primero que se le cruzó por el camino fue un repartidor de galletitas que se encontraba trabajando en el barrio Padre Varela. Fue un trámite de lo más sencillo: sacó el revolver, le apuntó y lo amenazó prácticamente al mismo tiempo. Sin muchas sutilezas, le propuso la entrega del dinero a cambio de preservarle la vida. Y cumplió.

Con 400 pesos en la billetera y 17 años en el documento, la noche se encaminaba como única. No se sabe si se encontró en el baile con otro hampón de su misma calaña o si antes de entrar al baile lo pasó a buscar por su madriguera. Lo cierto es que se trataba de otro "pibe chorro" que de pibe tiene poco pero de chorro mucho y que hoy ronda los 25 años. Además del delito, a los dos los une un prontuario frondoso forjado en sólo unos años.

Después de una noche de descontrol y juerga total, salieron del baile a la hora en que el sol empieza a rajar la tierra. Eran las 8 de la mañana cuando una comisión policial los detectó en pleno centro de la ciudad. Ninguno de los delincuentes se imaginó que los estaban siguiendo de cerca. El menor ni llegó a pensar que desde la misma mañana en que encañonó al repartidor, la Policía había decidido seguirle los pasos y cercarle todos los caminos.

Fueron localizados cuando caminaban despreocupados de todo, aunque la presencia de los uniformados los llevó a intentar un acto reflejo que tampoco tuvo resultado. Se resistieron pero no por mucho. Cuando quisieron reaccionar era demasiado tarde.

Así cayeron detenidos por enésima vez un menor de 17 años que vive en Alberti, entre 9 de Julio y Francia, y Exequiel Fernández -también conocido como Exequiel Miñone-, quien resultó ser autor de varios hechos contra la propiedad privada y otros tantos a mano armada, aunque gozaba hasta este domingo de libertad condicionada.

Sobre el menor, ahora pesan los cargos de robo calificado y resistencia a la autoridad. En tanto, a Fernández se le adicionó un robo cometido en octubre de 2004 cuando en compañía de otros dos menores asaltó un almacén ubicado en Santa Elena al 500 del barrio El Quinto.

La noche pudo haber sido perfecta pero el día comenzó de la peor manera para los dos amigos adictos a las peores aventuras.

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