Sábado 12 de Marzo de 2005 - Año 89 - Edición 7061 - Edición digital 0361

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Consecuencias de un acto aberrante

La nena electrocutada puede perder dos dedos

Ayer se le realizó una "toilette" por primera vez. La abuela le dijo a este medio que los médicos informaron que dos dedos de la mano izquierda están "necrosados". En 30 días, la Justicia determinará la situación del propietario de la obra y único procesado por este hecho.

En la mañana de ayer fue llevada por primera vez al quirófano la niña Jennifer Riglos, quien sufrió quemaduras en ambas manos y cuello luego de tocar un alambre con púas que había sido electrificado de exprofeso, presuntamente por el propietario de una casa en construcción ubicada en el barrio Villa del Parque, para evitar que ingresen al terreno o le roben los materiales de la obra.

La menor, de 8 años, ingresó a la sala de cirugía a las 10.30, permaneciendo hasta las 11.20, tiempo en que duró una "toilette" en los miembros afectados por la descarga de 220 voltios. Luego, volvió a ser trasladada a una habitación del sector Pediatría donde está internada y acompañada por sus padres desde el lunes a la tarde.

"La nena tiene muy comprometida la manito izquierda y tienen que hacerle otra limpieza por las quemaduras de tercer grado. Dos de los dedos están necrosados. Así que no sabemos si los va a perder o no", dijo Marta, la abuela de Jennifer a EL CIVISMO minutos después de haber recibido el parte médico en el Hospital Municipal "Nuestra Señora de Luján".

Por el momento, no está previsto el traslado de la niña a un centro asistencial especializado en este tipo de heridas. Los médicos que la atienden le aseguraron a los familiares que está previsto hacerle una segunda curación como la efectuada ayer, aunque no pudieron determinar cuándo se llevará a cabo.

Si bien el estado de salud es estable y su evolución, en líneas generales, es favorable, durante los últimos días la niña tuvo un pico de fiebre como consecuencia de las graves quemaduras. Por otro lado, y ya en el plano legal, se conoció que en 30 días comenzará a definirse la situación judicial de Carlos Gastón Rodríguez, el propietario de la obra donde tuvo lugar el accidente.

Por lo pronto, Rodríguez fue procesado por "lesiones culposas" por la fiscal Valeria Chapuiz de la UFI Nº 2 Mercedes, pero si dentro de un mes la niña no evoluciona en forma satisfactoria o se determina que le quedarán secuelas con algún grado de discapacidad en sus manos, la causa podría ser recaratulada como "lesiones graves" y hasta existiría la posibilidad de que el único imputado sea detenido.

NADIE DIO LA CARA

Mientras tanto, en el barrio Villa del Parque y en la Manzana 9B, donde vive Jennifer Riglos, continúa el estupor y la indignación por lo sucedido. "Es una asesino que no vale la pena que esté vivo", señaló la abuela Marta a este medio en el mediodía de este viernes. Poco después, la madre de la pequeña víctima repetiría este concepto pero ante la cámara de El Noticiero del Trece.

Cabe recordar que Jennifer Riglos vive de milagro, tras haber quedado virtualmente pegada a un alambre con púas que estaba conectado a la caja térmica por donde se canaliza la electricidad. Este dispositivo, según lo determinó un peritaje efectuado por ingenieros de la Cooperativa Eléctrica, fue hecho con la clara intencionalidad de ocasionar una muerte ya que no sólo se encontró el "maldito boyero" en el alambrado que da a la línea municipal, sino también estaba en el tapial de ladrillos huecos y en las distintas habitaciones que hay en las dos plantas a medio construir.

Sin embargo, en un primer momento la Policía informó que Rodríguez negó haber electrificado su casa cansado de seguir padeciendo robos, pero el peritaje de los técnicos de la CESPLL lo dejaron en una posición, al menos, incómoda como para poder demostrar que no está faltando a la verdad.

La desgracia se adueñó de Jennifer como pudo ocurrirle a cualquier persona. Este caso se trató de una niña de 8 años que por seguir a su mascota estuvo a un paso de perder la vida. Pero a diario decenas de chicos estaban expuestos a ser protagonistas involuntarios de una tragedia similar (o peor) debido a que deben pasar por la obra cada vez que se dirigen al comedor infantil que funciona en la sociedad de fomento del barrio Villa del Parque.

En el barrio continúa el malestar. Familiares y vecinos que hablaron con EL CIVISMO destacaron la falta de sensibilidad de Rodríguez ya que en ningún momento habló con los padres de Jennifer o se preocupó en saber la suerte que había corrido la niña como así tampoco llegó hasta el lugar del hecho (La Paz entre Santa Fe y Jujuy) para saber lo que había pasado.

Por extensión, hicieron hincapié en el silencio de los padres del joven procesado de quienes resaltaron que son personas muy conocidas en el barrio y hasta suelen ser vistos con frecuencia en la parroquia pero en este momento "se borraron. Ni siquiera se acercaron a traer una botella de agua", dijo la abuela.

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