A las 21.45 del lunes sonó el
teléfono en la Comisaría Luján Primera. Del otro lado de la
línea una persona avisa sobre la comisión de un delito. En
una casa ubicada en la calle El Mirador al 1100 del barrio
homónimo un ladrón solitario estaba perpetrando un ilícito.
Estos datos fueron suficientes para que la patrulla destinada
a recorrer el sector de cuadrícula Nº 4 saliera a la
búsqueda del sospechoso.
Minutos después, dos jóvenes
numerarios -un subteniente y una oficial con poco tiempo en la
fuerza- detienen a un sujeto, sin saber que el prontuario de
este hombre depararía varias sorpresas. Los numerarios se
llevaron la felicitación del capitán Adrián Silvestre por
haber actuado con "gran profesionalidad", destacó
el titular de Luján Primera a EL CIVISMO. Al día siguiente,
el Ministerio de Seguridad repitió el gesto para todo el
personal policial que presta servicio en la seccional local.
Todo por haber atrapado a Jorge Da
Rocha Brusco, un uruguayo con domicilio en el barrio porteño
de Flores, que tenía pedido de captura por haber asesinado a
un policía en 2002. Desde entonces integraba la lista de
prófugos de la Justicia y su nombre formaba parte de la
galería de personas buscadas por estar en deuda con la Ley.
DE PIRATA A LADRÓN DE CASAS
Este sujeto en la noche del lunes
golpeó la puerta de la casa donde vive la familia Miracco. No
ofrecía rifas ni pedía ayuda para un hijo enfermo, sino que
quería plata y lo hacía de muy mala manera. Sin pestañar,
fue al grano: extrajo un arma y se metió de prepo a la
vivienda con la clara intención de llevarse el dinero que
tanto exigía.
La Policía cree que se trató de un
robo "al voleo" y que Da Rocha Brusco eligió la
casa de los Miracco al azar, de la misma manera que pudo haber
escogido otra vivienda que tenía más a mano.
No obstante, el delincuente obligó al
morador a ingresar a la casa. Luego, procedió a despojar de
unos pocos billetes que tenía la víctima en este momento.
Mientras esto sucedía, un familiar alcanzó a observar todos
los movimientos y dio aviso a la seccional desde la casa de un
vecino.
Cuando el hampón se daba a la fuga a
pie, la patrulla lo alcanza a interceptar y logran
aprehenderlo sin que opusiera resistencia. A los 45 años y
con un pasado marcado por balas y sangre, al uruguayo esta vez
no le quedó otra alternativa que entregarse. Ni siquiera le
dieron tiempo a sacar el arma que llevaba entre sus ropas,
como ocurrió hace dos años cuando le arrebató la vida a un
efectivo policial en un tiroteo ocurrido una tarde de verano
en el cruce de ruta 6 y 24.
Además de una 9 milímetros de
fabricación alemana, marca Water, que había obtenido en uno
de sus golpes, se le secuestró una suma de dinero de escasa
importancia. Era toda la plata que acababa de robar hacía un
par de minutos a la familia Miracco.
Una vez puesto a disposición de la
Justicia, comenzó a conocerse su historial cosechado en el
submundo del hampa a lo largo de los años. Por empezar, el
arma que tenía el cargador completo y varias balas en la
recámara lista para ser disparada, era fruto de un asalto
cometido en San Martín.
Ahí mismo, la UFI Nº 2 le imputó
los cargos de: "Robo calificado por el uso de arma y
portación ilegal de arma de guerra". También se le
adosó otra causa por haber cometido un "Robo en virtud
del uso de arma con pedido de secuestro activo", tal como
había sido solicitado por la Comisaría Tres de Febrero
Séptima.
Pero esto no era todo. El uruguayo Da
Rocha Brusco tenía pedido de captura por un homicidio en
ocasión de robo ocurrido el 17 de febrero de 2002 de parte de
la Fiscalía Nº 6 del Departamento Judicial de Mercedes y una
orden de detención del Tribunal Criminal Oral Nº 2 de Lomas
de Zamora que lo consideró en situación de
"rebeldía" desde el mismo día en no se presentó a
declarar por varias causas en las que figuraba su nombre.
Hace dos años el uruguayo salvó el
pellejo por milímetros, cuando la banda de piratas del
asfalto que integraba enfrentó a balazos una comisión
policial en la solitaria intersección de rutas, cuya
jurisdicción corresponde a la Comisaría General Rodríguez
Primera.
Esa tarde y luego de robar un camión,
la Policía divisó en la carretera un WV Senda y Ford Falcón
en los que se movilizaban los malvivientes.
A la voz de alto, los delincuentes
descargaron sus armas contra la patrulla. En el enfrentamiento
murieron el cabo José Adrián Romero y el delincuente Jorge
Rodolfo Acevedo.
Desde entonces, Da Rocha Brusco tenía
otra cuenta más pendiente con la Justicia por: "Doble
homicidio en ocasión de robo". El fiscal Pablo Merola
había ordenado su captura y ahora será el fiscal Adrián
Landini quien decidirá la situación procesal del imputado,
quien hasta el lunes había vivido dos años prácticamente de
regalo.