Por
la noche, en la última sesión extraordinaria, la iniciativa
fue girada para su estudio.
Los santeros consiguieron,
tras una serie de reuniones, que el Concejo Deliberante envíe
a distintas comisiones su proyecto de conformar una sociedad
anónima para el sector turístico. Aunque con menos ruido, la
presión opositora también logró que se le dé el mismo
destino al proyecto para crear unidades descentralizadas para
Obras Sanitarias, Vivienda y Cultura.
De este modo, lograron
torcerle el brazo al oficialismo que hasta el lunes a la
mañana insistía en tratar ambos temas con urgencia.
TODOS A LA PLAZA
El sábado por la tarde, el
secretario del Concejo, Luis Vanín, y el presidente del
Bloque Justicialista, Rubén Leopardi, acercaron a los
santeros el proyecto de ordenanza con algunas modificaciones
que buscaban disipar dudas entre los miembros de ese sector.
En la plaza Belgrano, varias decenas de guardapolvos blancos
rodearon a los visitantes y se desarrolló un diálogo que,
por momentos, no fue muy cordial.
El principal interlocutor de
los santeros fue Luis Benchivengo, quien expresó su temor de
que se instalen "70 puestos más". En defensa de la
iniciativa, Leopardi recordó que "la ordenanza de los
santeros tiene vigencia por quince años y que si no es
denunciada rige por quince más", mientras que Vanín
subrayó que "se deberán respetar los derechos
adquiridos".
Cuando Benchivengo les
preguntó si les darían copia de las modificaciones a los
demás partidos, Vanín optó por interrogarlo:
"¿Precisás una copia para llevar a algún
partido?", chicaneó.
Sin embargo, el principal
argumento de los trabajadores del sector turístico fue
expresado por uno de ellos: "Esto debería ser estudiado,
no se puede hacer en tres días; si vos me decís que estás
desde el '96 en este proyecto, ahora no me vengás a
apurar", le espetó a Vanín que, algo molesto, comparó:
"Yo tengo más años en la zona turística que vos, mirá
si puedo hablar".
Leopardi, más tranquilo,
consideró que "cambiamos nada más que la figura
jurídica, la asociación civil no persigue fines de lucro,
mientras que la sociedad anónima sí".
- ¿Y qué beneficio supone
esto?- preguntó Benchivengo.
- Conseguir capital privado
para invertir- le respondió el edil.
A partir de allí, la charla
se desarrolló en forma desordenada:
- ¿Por qué la urgencia?
- Porque estamos apurados en
llevar adelante este proyecto. No sólo nosotros, todos.
- Nosotros tendríamos que
haber participado.
- Esta gestión siempre los
ha tenido presentes.
- En los últimos tiempos no.
Hubo planteos formales que no fueron atendidos, ni por el
intendente, ni por la gente del Concejo. De la calle Francia
para este lado no ven nada. Tienen que dar 30 días más como
mínimo. Hace falta la ordenanza para que aparezca el tipo que
ponga la plata o pueda pedir créditos, si no tiene la
ordenanza no puede pedir créditos. Con una ordenanza de
respaldo los puede conseguir- especuló Benchivengo.
- Hubo cuatro propuestas
distintas y nunca apareció la plata, porque el inversor
quiere estar sentado en la toma de decisiones, no quiere estar
a 150 kilómetros -terció Leopardi.
- Puede estar a 7
kilómetros... -ironizó otro santero, en aparente referencia
a la ubicación de la estancia La República, de Raúl Moneta,
cuyo nombre "suena" entre los interesados.
LUNES EN EL RECINTO
Buena parte de los 220
propietarios y empleados de cajas de santos, fueron el lunes a
la mañana al Concejo Deliberante ante el temor que el PJ
apruebe el proyecto de ordenanza original para que autorice la
conformación de la ya controversial sociedad anónima
"La Villa de Luján", figura legal que pondría en
riesgo la fuente laboral de cientos de lujanenses.
En un marco de incertidumbre
y perplejidad por el futuro de este tradicional sector de la
economía local, los santeros escucharon explicaciones poco
detalladas del presidente de la bancada oficialista, Rubén
Leopardi, sobre los alcances y consecuencias que tendría en
la actividad turística la creación de una sociedad mixta
integrada por el Estado y el capital privado.
Como pudo, Leopardi intentó
responder las preguntas que hicieron los santeros aunque
algunas de ellas no tuvieron un eco convincente ni tampoco
pudo aclarar muchas de las dudas que surgieron desde el mismo
momento en que se conoció la propuesta impulsada por el
Departamento Ejecutivo con sospechosa urgencia.
Si bien el concejal no pudo
convencer con sus explicaciones, al menos se ganó un aplauso.
Fue cuando aseguró que esa noche el DE había decidido enviar
el proyecto a las comisiones de Economía, Legislación y
Turismo para que emitan una opinión al respecto. De esta
forma se postergaba su tratamiento en el marco de la
reanudación de la inconclusa sesión extraordinaria del lunes
anterior.
Acatando, tal vez, la orden
del intendente, Leopardi tuvo que dar la cara ante los
santeros y expresar una vez más que la aprobación de la
polémica sociedad anónima para el gobierno es una prioridad.
"Para nosotros tiene carácter de urgencia", dijo en
varios pasajes del encuentro no sin antes reconocer como
"un error" el hecho de no haber comunicado la
propuesta a los principales perjudicados. No obstante,
aseguró que "esto no va a afectar la seguridad de
ustedes".
Por su parte, los santeros no
ocultaron su preocupación por la celeridad con que actúa el
gobierno, mientras que le adelantaron al presidente de la
bancada oficialista que los asesores legales discrepan con el
marco jurídico que tiene la Municipalidad. "Ustedes
muestran un proyecto y luego hacen otra cosa", se
escuchó decir en la reunión. Leopardi volvió a vacilar y
por momentos entró en llamativas contradicciones, que muchos
no tuvieron en cuenta.
"Nos preocupa la fuente
laboral y el apuro", "no se sabe quién va a
integrar la Comisión Evaluadora que elija a los inversores
privados", "no se sabe quiénes van a integrar el
directorio", "atrás de esto debe estar (Raúl)
Moneta (financista que saltó a la fama en la época
menemista, con fuertes lazos con la Iglesia Católica y en
especial con el Arzobispado Luján-Mercedes)",
"tampoco se sabe con quién se va a asociar la
Municipalidad", fueron algunas de la frases que inundaron
el recinto durante la media mañana del lunes.
Al final, Leopardi les
comunicó a los santeros que el intendente estaba dispuesto a
recibir a 4 representantes (dos por caja grande y otros dos
por cajas chicas) para explicarle los alcances de la sociedad
anónima y los motivos de semejante apuro.
A medida que se iban
retirando del recinto, más de un santero pedía por lo bajo
que el intendente debería haber tenido la misma
predisposición que tuvieron Leopardi y Vanín y explicarle al
conjunto el efecto de la sociedad anónima. Otros, rogaban que
una vez por todas la mayoría oficialista dejara de lado el
espíritu corporativista que utilizó en todos estos años y
estuviera del lado de la gente.
A COMISIÓN
Ante la mirada atenta de
cerca de cien santeros, Leopardi pidió la palabra en la
sesión del lunes a la noche y anunció lo que la mayoría de
los presentes querían escuchar: la SA, por ahora, no se
aprueba.
"Luego de algunas
reuniones con integrantes de las asociaciones de trabajadores
de la zona histórico-basilical y después de discutir el
proyecto y aceptar modificaciones, hoy comprometemos dar un
tiempo más para lograr el consenso. Pasamos el expediente a
comisión para incorporar las modificaciones y buscar el
consenso", expresó el presidente del bloque oficialista.
Sus palabras fueron totalmente opuestas a las del lunes
pasado, cuando criticó a la oposición por no sentarse a
votar el polémico proyecto.
La radical Liliana Molina
festejó la decisión de los justicialistas porque, dijo,
responde a lo que la UCR venía pidiendo.
Los santeros siguieron en
silencio el escueto debate. Y lo mismo hicieron durante el
resto de la sesión. Cuando la reunión terminó, Rubén
Flosi, en nombre de los trabajadores, agradeció la actitud de
todos los bloques y no tuvo mejor idea que pedir otro aplauso.