Miércoles 30 de Marzo de 2005 - Año 89 - Edición 7065 - Edición digital 0365

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El proyecto de crear una SA pasó a comisiones

Los santeros frenaron el apuro del gobierno

Ediles y funcionarios mantuvieron varias reuniones para persuadir a los trabajadores del área. Sin embargo, no lograron su cometido y el lunes debieron comprometerse a dar más tiempo. Por la noche, en la última sesión extraordinaria, la iniciativa fue girada para su estudio.

Los santeros consiguieron, tras una serie de reuniones, que el Concejo Deliberante envíe a distintas comisiones su proyecto de conformar una sociedad anónima para el sector turístico. Aunque con menos ruido, la presión opositora también logró que se le dé el mismo destino al proyecto para crear unidades descentralizadas para Obras Sanitarias, Vivienda y Cultura.

De este modo, lograron torcerle el brazo al oficialismo que hasta el lunes a la mañana insistía en tratar ambos temas con urgencia.

TODOS A LA PLAZA

El sábado por la tarde, el secretario del Concejo, Luis Vanín, y el presidente del Bloque Justicialista, Rubén Leopardi, acercaron a los santeros el proyecto de ordenanza con algunas modificaciones que buscaban disipar dudas entre los miembros de ese sector. En la plaza Belgrano, varias decenas de guardapolvos blancos rodearon a los visitantes y se desarrolló un diálogo que, por momentos, no fue muy cordial.

El principal interlocutor de los santeros fue Luis Benchivengo, quien expresó su temor de que se instalen "70 puestos más". En defensa de la iniciativa, Leopardi recordó que "la ordenanza de los santeros tiene vigencia por quince años y que si no es denunciada rige por quince más", mientras que Vanín subrayó que "se deberán respetar los derechos adquiridos".

Cuando Benchivengo les preguntó si les darían copia de las modificaciones a los demás partidos, Vanín optó por interrogarlo: "¿Precisás una copia para llevar a algún partido?", chicaneó.

Sin embargo, el principal argumento de los trabajadores del sector turístico fue expresado por uno de ellos: "Esto debería ser estudiado, no se puede hacer en tres días; si vos me decís que estás desde el '96 en este proyecto, ahora no me vengás a apurar", le espetó a Vanín que, algo molesto, comparó: "Yo tengo más años en la zona turística que vos, mirá si puedo hablar".

Leopardi, más tranquilo, consideró que "cambiamos nada más que la figura jurídica, la asociación civil no persigue fines de lucro, mientras que la sociedad anónima sí".

- ¿Y qué beneficio supone esto?- preguntó Benchivengo.

- Conseguir capital privado para invertir- le respondió el edil.

A partir de allí, la charla se desarrolló en forma desordenada:

- ¿Por qué la urgencia?

- Porque estamos apurados en llevar adelante este proyecto. No sólo nosotros, todos.

- Nosotros tendríamos que haber participado.

- Esta gestión siempre los ha tenido presentes.

- En los últimos tiempos no. Hubo planteos formales que no fueron atendidos, ni por el intendente, ni por la gente del Concejo. De la calle Francia para este lado no ven nada. Tienen que dar 30 días más como mínimo. Hace falta la ordenanza para que aparezca el tipo que ponga la plata o pueda pedir créditos, si no tiene la ordenanza no puede pedir créditos. Con una ordenanza de respaldo los puede conseguir- especuló Benchivengo.

- Hubo cuatro propuestas distintas y nunca apareció la plata, porque el inversor quiere estar sentado en la toma de decisiones, no quiere estar a 150 kilómetros -terció Leopardi.

- Puede estar a 7 kilómetros... -ironizó otro santero, en aparente referencia a la ubicación de la estancia La República, de Raúl Moneta, cuyo nombre "suena" entre los interesados.

LUNES EN EL RECINTO

Buena parte de los 220 propietarios y empleados de cajas de santos, fueron el lunes a la mañana al Concejo Deliberante ante el temor que el PJ apruebe el proyecto de ordenanza original para que autorice la conformación de la ya controversial sociedad anónima "La Villa de Luján", figura legal que pondría en riesgo la fuente laboral de cientos de lujanenses.

En un marco de incertidumbre y perplejidad por el futuro de este tradicional sector de la economía local, los santeros escucharon explicaciones poco detalladas del presidente de la bancada oficialista, Rubén Leopardi, sobre los alcances y consecuencias que tendría en la actividad turística la creación de una sociedad mixta integrada por el Estado y el capital privado.

Como pudo, Leopardi intentó responder las preguntas que hicieron los santeros aunque algunas de ellas no tuvieron un eco convincente ni tampoco pudo aclarar muchas de las dudas que surgieron desde el mismo momento en que se conoció la propuesta impulsada por el Departamento Ejecutivo con sospechosa urgencia.

Si bien el concejal no pudo convencer con sus explicaciones, al menos se ganó un aplauso. Fue cuando aseguró que esa noche el DE había decidido enviar el proyecto a las comisiones de Economía, Legislación y Turismo para que emitan una opinión al respecto. De esta forma se postergaba su tratamiento en el marco de la reanudación de la inconclusa sesión extraordinaria del lunes anterior.

Acatando, tal vez, la orden del intendente, Leopardi tuvo que dar la cara ante los santeros y expresar una vez más que la aprobación de la polémica sociedad anónima para el gobierno es una prioridad. "Para nosotros tiene carácter de urgencia", dijo en varios pasajes del encuentro no sin antes reconocer como "un error" el hecho de no haber comunicado la propuesta a los principales perjudicados. No obstante, aseguró que "esto no va a afectar la seguridad de ustedes".

Por su parte, los santeros no ocultaron su preocupación por la celeridad con que actúa el gobierno, mientras que le adelantaron al presidente de la bancada oficialista que los asesores legales discrepan con el marco jurídico que tiene la Municipalidad. "Ustedes muestran un proyecto y luego hacen otra cosa", se escuchó decir en la reunión. Leopardi volvió a vacilar y por momentos entró en llamativas contradicciones, que muchos no tuvieron en cuenta.

"Nos preocupa la fuente laboral y el apuro", "no se sabe quién va a integrar la Comisión Evaluadora que elija a los inversores privados", "no se sabe quiénes van a integrar el directorio", "atrás de esto debe estar (Raúl) Moneta (financista que saltó a la fama en la época menemista, con fuertes lazos con la Iglesia Católica y en especial con el Arzobispado Luján-Mercedes)", "tampoco se sabe con quién se va a asociar la Municipalidad", fueron algunas de la frases que inundaron el recinto durante la media mañana del lunes.

Al final, Leopardi les comunicó a los santeros que el intendente estaba dispuesto a recibir a 4 representantes (dos por caja grande y otros dos por cajas chicas) para explicarle los alcances de la sociedad anónima y los motivos de semejante apuro.

A medida que se iban retirando del recinto, más de un santero pedía por lo bajo que el intendente debería haber tenido la misma predisposición que tuvieron Leopardi y Vanín y explicarle al conjunto el efecto de la sociedad anónima. Otros, rogaban que una vez por todas la mayoría oficialista dejara de lado el espíritu corporativista que utilizó en todos estos años y estuviera del lado de la gente.

A COMISIÓN

Ante la mirada atenta de cerca de cien santeros, Leopardi pidió la palabra en la sesión del lunes a la noche y anunció lo que la mayoría de los presentes querían escuchar: la SA, por ahora, no se aprueba.

"Luego de algunas reuniones con integrantes de las asociaciones de trabajadores de la zona histórico-basilical y después de discutir el proyecto y aceptar modificaciones, hoy comprometemos dar un tiempo más para lograr el consenso. Pasamos el expediente a comisión para incorporar las modificaciones y buscar el consenso", expresó el presidente del bloque oficialista. Sus palabras fueron totalmente opuestas a las del lunes pasado, cuando criticó a la oposición por no sentarse a votar el polémico proyecto.

La radical Liliana Molina festejó la decisión de los justicialistas porque, dijo, responde a lo que la UCR venía pidiendo.

Los santeros siguieron en silencio el escueto debate. Y lo mismo hicieron durante el resto de la sesión. Cuando la reunión terminó, Rubén Flosi, en nombre de los trabajadores, agradeció la actitud de todos los bloques y no tuvo mejor idea que pedir otro aplauso.

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