Miércoles 5  de Abril de 2005 - Año 89 - Edición 7067 - Edición digital 0367

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Flandria 3 - Los Andes 0

El cementerio de los elefantes

El Canario construyó una fortaleza en el Carlos V (consiguió 13 sobre 15 puntos en juego). Esta vez, le tocó el turno al escolta del campeonato, que fue superado en todas las líneas. Los goles: Aranda, en dos oportunidades, y Laciar.

 

Los números son elocuentes, no dejan dudas, y marcan una tendencia: el Carlos V se ha convertido en un reducto muy difícil de penetrar para los rivales. El equipo de Fabián De Sarasqueta mantiene el invicto en su propio estadio. ¿Cómo? ¿Pero si perdió ante Tigre como local? Es verdad, pero aquél encuentro en diciembre del año pasado se disputó en la cancha de Deportivo Armenio (Flandria cayó por la mínima diferencia). Pero de los partidos disputados en Jáuregui, el Canario obtuvo 13 de los 15 puntos que disputó, con cuatro victorias y un solo empate. ¿Alguna duda?

Las cosas no pintaban tan sencillas como finalmente se dieron el domingo, porque venía un equipo ganador, con el objetivo de seguirle los pasos al puntero Tigre. Un Los Andes que venía agrandado por su racha como visitante (dos victorias y un empate) y con un promedio de gol para temer: más de dos tantos por partido. Entonces, en la previa, todos preveían el mismo partido, con Los Andes volcado al ataque. Sin embargo, Flandria superó en todos los aspectos a su rival: en lo futbolístico, en lo físico, en lo psicológico... Lo ahogó en cada lugar de la cancha e impuso respeto. Con orden, sacrificio y contundencia.

La responsabilidad táctica y estratégica de este equipo ya es un atributo conocido. Cada uno de los jugadores respeta su propio libreto. Y así, Flandria se vuelve un equipo extremadamente ordenado, tanto que es casi imposible encontrarlo mal parado. Justamente es desde este lugar donde comenzó a edificar su victoria.

Es verdad que el equipo de Lomas de Zamora no hizo mucho, pero fue Flandria el gran culpable. Nunca lo dejó jugar. Lo presionó y lo asfixió de modo tal que la visita no creó ni una situación clara de gol. A pesar de que venía como el equipo más goleador del torneo, del Carlos V se fue sin siquiera festejar una vez. Y una de las razones más contundentes es su sólida defensa. La dupla Alonso-Pérez ya se ganó un lugar a fuerza de buenas actuaciones (qué problema para el DT cuando esté recuperado Mainetti y vuelva Kaezuk) y Kippes mostró seguridad, descolgando cada pelota aérea que sobrevolaba su área.

El Canario le planteó un partido duro al Milrayitas. Con lucha y despliegue en el medio campo, anuló a Pablo González, el hombre encargado de manejar los ataques. Entonces, Vega y Tridente quedaban muy aislados y borrados por la defensa de Flandria. Pero también tuvo sus virtudes a la hora de atacar, con un Ferreras encendido que hacía la diferencia con su velocidad y explosión por la banda izquierda, y un Aranda cerebral que manejaba la pelota y los tiempos con criterio. Entre los dos, se encargaban de abastecer a Katip que, inteligentemente, aguantaba todas las pelotas jugando de espaldas al arco.

De a poco, Flandria fue llevando peligro al arco de Naranjo. Hasta que a los 24 minutos llegó el merecido premio para Flandria, con un poco de fortuna: el remate de Aranda se desvió en un defensor y descolocó al arquero para cantar el primero.

A pesar de que la segunda parte fue toda de Flandria, recién sobre el final lo iba a liquidar, con el penal transformado en gol otra vez por Petaca Aranda. Es verdad, Los Andes fue el que tuvo la pelota en su poder, pero no supo qué hacer con ella. Su único recurso fue el centro que siempre encontró a Kippes. El Canario sacó su librito de contragolpe y lo puso en práctica a la perfección. Como aquella jugada que terminó en el penal de Naranjo sobre Laciar, cuando el delantero intentaba eludir al arquero, después de una excelente combinación entre Ferreras y Kokesa. O esa que significó el tercero y delirio de la gente de Flandria: Pistelli para Castellón, éste le puso un pase magistral a Laciar para que defina de bolea.

El Canario volvió a golear y así se metió de nuevo entre los de arriba. Ya los rivales empiezan a temblar cuando tienen que visitar el Carlos V. O, mejor dicho, el cementerio de los elefantes, donde hasta ahora nadie se ha ido con los tres puntos.

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Son los minutos que lleva Flandria sin que le conviertan un gol. Mantuvo su arco invicto ante San Telmo, Sportivo Italiano, Central Córdoba y Los Andes. El último tanto se lo convirtió Tristán Suárez a los 6 minutos del segundo tiempo. A su vez, es uno de los equipos menos goleados del Clausura, detrás de Tigre y junto a All Boys y Central Córdoba.

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