El
Canario construyó una fortaleza en el Carlos V (consiguió 13
sobre 15 puntos en juego). Esta vez, le tocó el turno al
escolta del campeonato, que fue superado en todas las líneas.
Los goles: Aranda, en dos oportunidades, y Laciar.
Los números son elocuentes, no dejan
dudas, y marcan una tendencia: el Carlos V se ha convertido en
un reducto muy difícil de penetrar para los rivales. El
equipo de Fabián De Sarasqueta mantiene el invicto en su
propio estadio. ¿Cómo? ¿Pero si perdió ante Tigre como
local? Es verdad, pero aquél encuentro en diciembre del año
pasado se disputó en la cancha de Deportivo Armenio (Flandria
cayó por la mínima diferencia). Pero de los partidos
disputados en Jáuregui, el Canario obtuvo 13 de los 15 puntos
que disputó, con cuatro victorias y un solo empate. ¿Alguna
duda?
Las cosas no pintaban tan sencillas
como finalmente se dieron el domingo, porque venía un equipo
ganador, con el objetivo de seguirle los pasos al puntero
Tigre. Un Los Andes que venía agrandado por su racha como
visitante (dos victorias y un empate) y con un promedio de gol
para temer: más de dos tantos por partido. Entonces, en la
previa, todos preveían el mismo partido, con Los Andes
volcado al ataque. Sin embargo, Flandria superó en todos los
aspectos a su rival: en lo futbolístico, en lo físico, en lo
psicológico... Lo ahogó en cada lugar de la cancha e impuso
respeto. Con orden, sacrificio y contundencia.
La responsabilidad táctica y
estratégica de este equipo ya es un atributo conocido. Cada
uno de los jugadores respeta su propio libreto. Y así,
Flandria se vuelve un equipo extremadamente ordenado, tanto
que es casi imposible encontrarlo mal parado. Justamente es
desde este lugar donde comenzó a edificar su victoria.
Es verdad que el equipo de Lomas de
Zamora no hizo mucho, pero fue Flandria el gran culpable.
Nunca lo dejó jugar. Lo presionó y lo asfixió de modo tal
que la visita no creó ni una situación clara de gol. A pesar
de que venía como el equipo más goleador del torneo, del
Carlos V se fue sin siquiera festejar una vez. Y una de las
razones más contundentes es su sólida defensa. La dupla
Alonso-Pérez ya se ganó un lugar a fuerza de buenas
actuaciones (qué problema para el DT cuando esté recuperado
Mainetti y vuelva Kaezuk) y Kippes mostró seguridad,
descolgando cada pelota aérea que sobrevolaba su área.
El Canario le planteó un partido duro
al Milrayitas. Con lucha y despliegue en el medio campo,
anuló a Pablo González, el hombre encargado de manejar los
ataques. Entonces, Vega y Tridente quedaban muy aislados y
borrados por la defensa de Flandria. Pero también tuvo sus
virtudes a la hora de atacar, con un Ferreras encendido que
hacía la diferencia con su velocidad y explosión por la
banda izquierda, y un Aranda cerebral que manejaba la pelota y
los tiempos con criterio. Entre los dos, se encargaban de
abastecer a Katip que, inteligentemente, aguantaba todas las
pelotas jugando de espaldas al arco.
De a poco, Flandria fue llevando
peligro al arco de Naranjo. Hasta que a los 24 minutos llegó
el merecido premio para Flandria, con un poco de fortuna: el
remate de Aranda se desvió en un defensor y descolocó al
arquero para cantar el primero.
A pesar de que la segunda parte fue
toda de Flandria, recién sobre el final lo iba a liquidar,
con el penal transformado en gol otra vez por Petaca Aranda.
Es verdad, Los Andes fue el que tuvo la pelota en su poder,
pero no supo qué hacer con ella. Su único recurso fue el
centro que siempre encontró a Kippes. El Canario sacó su
librito de contragolpe y lo puso en práctica a la
perfección. Como aquella jugada que terminó en el penal de
Naranjo sobre Laciar, cuando el delantero intentaba eludir al
arquero, después de una excelente combinación entre Ferreras
y Kokesa. O esa que significó el tercero y delirio de la
gente de Flandria: Pistelli para Castellón, éste le puso un
pase magistral a Laciar para que defina de bolea.
El Canario volvió a golear y así se
metió de nuevo entre los de arriba. Ya los rivales empiezan a
temblar cuando tienen que visitar el Carlos V. O, mejor dicho,
el cementerio de los elefantes, donde hasta ahora nadie se ha
ido con los tres puntos.
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Son los minutos que lleva Flandria sin
que le conviertan un gol. Mantuvo su arco invicto ante San
Telmo, Sportivo Italiano, Central Córdoba y Los Andes. El
último tanto se lo convirtió Tristán Suárez a los 6
minutos del segundo tiempo. A su vez, es uno de los equipos
menos goleados del Clausura, detrás de Tigre y junto a All
Boys y Central Córdoba.