Ahora fueron notificados por el juez:
responderán este domingo con nuevos "grafittis",
junto a organizaciones de derechos humanos.
Dos integrantes del Movimiento de
Trabajadores Comunitarios (MTC) "Aníbal Verón"
fueron citados a juicio, acusados de los delitos de
"daño calificado y daño simple". Se los investiga
por su supuesta participación en unas "pintadas"
realizadas en uno de los paredones del Hospital Municipal, el
24 de agosto del año pasado. El avance en la causa fue
interpretado por integrantes de esa agrupación como un paso
adelante de la "persecución política" que sufren.
Como respuesta, convocaron para este domingo a realizar
"pintadas" en diversos lugares públicos de esta
ciudad, actividad que contaría con el apoyo de diferentes
organismos defensores de los derechos humanos a nivel nacional
y local. Además, insistieron en asegurar que quienes
resultaron aprehendidos en aquella invernal madrugada fueron
víctimas de malos tratos mientras permanecían bajo custodia
policial.
"MALOS TRATOS"
La notificación, requerida por el
juez Humberto Valle (titular del juzgado en lo Correccional
N° 1) a la Comisaría Luján Primera, fue dirigida a Homero
Vladimir Maturano, Alfredo Miño y Claudio Bedín, aunque esta
última persona sería un allegado a los militantes, que no
tendría ninguna relación con las "pintadas".
"Hágase saber a las partes (que)
el Juzgado que va a intervenir, y cíteselas a juicio a fin de
que dentro del plazo individual de diez días interpongan las
recusaciones que estimen pertinentes y ofrezcan las pruebas
que pretendan utilizar en el debate", señala la nota.
Uno de los imputados, Alfredo Miño,
en diálogo con un periodista de este medio, recordó cómo se
produjeron los hechos: "No nos agarraron pintando,
nosotros estábamos a dos cuadras del hospital, paró un
patrullero y los policías nos dijeron que estábamos haciendo
mal por andar pintando; hicimos una cuadra más y cuando
llegamos a Las Heras se nos cruzó un patrullero adelante y
otro atrás, con un tipo que nos apuntaba con una itaka y nos
dijo que el oficial había dado orden que nos tenían que
detener", detalló.
Miño también afirmó que, en el
transcurso de su detención, "nos cambiaban de un lugar a
otro y nos hacían sacar la ropa". "Dormimos a la
intemperie, nos esposaron a una pared con las manos levantadas
y no nos dejaban ir al baño, estuvimos toda la noche detrás
de la guardia de la Comisaría", indicó.
Por su parte, uno de sus compañeros,
Diego Motto, consideró que "si hubiesen entrado al
hospital y hubiesen roto todo sería la misma carátula".
"Encima, el abogado que le ponen de oficio en Mercedes
les aconseja no declarar y después, sin consultarles, los
hace responsables de los cargos", protestó y calificó a
esta instancia como "otra irregularidad judicial que
muestra claramente que se trata de una persecución política,
usando un recurso legal como excusa contra quienes estamos
luchando".
En referencia a la actividad
organizada para el domingo (que comenzaría a las 16, frente
al Municipio), Motto señaló que "los poderosos
tendrían que inculpar a Madres de Plaza de Mayo Línea
Fundadora, a HIJOS y al Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez
Esquivel por el mismo delito por el que nos están inculpando
a nosotros". "Tendrán que asumir el costo
político", advirtió.
Varios antecedentes
La detención -y posterior
judicialización- de los militantes por efectuar una pintada
(dos días antes del recordado piquete frente a la sede
gubernamental) no fue un hecho aislado. Según registra la
crónica oportunamente publicada por EL CIVISMO, y que
también fue dada a conocer por medios
"alternativos" como la Agencia de Noticias Red
Acción (ANRed), el MTC sufrió el martes 14 de septiembre (de
2004) el incendio intencional de uno de los galpones que
utiliza para sus emprendimientos productivos. El siniestro se
produjo días después de realizarse un corte frente a la
municipalidad, donde se exigieron tierras para diecisiete de
las 3.000 familias que carecen de viviendas en el municipio.
A esto hay que sumarle la denuncia de
la responsable de Desarrollo Humano del Municipio, Iris Busto,
que acusó a dos de los referentes del movimiento por
amenazarla en forma telefónica, algo muy difícil de ser
comprobado.
Las agresiones -recordó ANRed-
también llegan al plano de la intervención de los punteros
barriales. Maturano, uno de los acusados por daño calificado
por pintar, fue golpeado por un puntero reconocido en el
barrio Villa del Parque, quien adujo "temas
personales" cuando fue interrogado por los vecinos que
pidieron explicación por lo acontecido.
Volantes falsificados, que instaban a
la gente a ir a un supermercado donde se repartiría
mercadería y cigarrillos, fueron entregados por desconocidos
en barrios donde el movimiento no tiene presencia. El
supermercado al que se instaba a ir, era casualmente, un
colaborador del movimiento. Por estos hechos y asesorados por
las D.P.A (Defensorías Populares Autónomas) se realizaron
las denuncias correspondientes en la secretaría de Derechos
Humanos de La Plata.