Una productora rural, el empleado de
un importante corralón de materiales para la construcción,
una empresaria de esta ciudad y hasta un hombre que cumple
tareas de mantenimiento en una escuela céntrica, sufrieron
robos a la salida del Banco de la Provincia en un lapso no
mayor a 15 días.
En dos de los casos, las víctimas
fueron seguidas varias cuadras por los ladrones quienes en
todo momento tenían muy en claro lo que buscaban: el dinero
que estos clientes de la entidad bancaria acababan de recibir
en mano desde las cajas ubicadas en el interior de la
sucursal.
Esta modalidad delictiva conocida como
"salidera" viene ocurriendo, al menos, las últimas
dos semanas. La Policía ya cuenta con una denuncia formal y
hasta tiene en la mira a dos personas como sospechosas. Se
trataría de un hombre y una mujer, esta última con serios
trastornos mentales que sería utilizada para delinquir por el
malviviente aprovechándose que esta situación particular
para la Justicia la convierte en una persona inimputable.
De momento, las sospechas no sólo se
posan en estas dos personas sino que por las características
de los robos se hace extensivo a los empleados del banco y al
personal de seguridad que presta servicio en este lugar. Al
menos esto piensan los clientes que fueron asaltados mientras
que algunos funcionarios del banco tampoco descartan esta
hipótesis.
Algunas de las víctimas creen que
podría haber una cadena de cómplices con distintos grados de
responsabilidad en la cual algunos se encargan de pasar los
datos a los delincuentes "marcando" a las víctimas
y otros se dedican a consumar el hecho en la vía pública.
Así ocurrió con el encargado de
mantenimiento de un colegio que luego de cobrar un cheque por
ventanilla fue seguido hasta el lugar donde había dejado
atada su bicicleta con candado. Al llegar a este sitio, el
delincuente lo encañonó y no precisamente para sacarle el
rodado, sino que le exigió la entrega del dinero que acababa
de recibir en concepto de sueldo.
En el caso de la productora rural, la
víctima fue seguida hasta la playa de estacionamiento de un
supermercado. El ladrón la esperó más de media hora y una
vez que la mujer realizó las compras y se aprestaba a subir a
la camioneta la atracó con la clara decisión de robarle una
importante suma que minutos antes acabada de sacar del banco.
Casi calcado fue la
"salidera" que sufrió una empresaria de esta ciudad
quien fue seguida desde el banco hasta la puerta de su casa.
Según trascendió, la mujer se asustó y presa de un ataque
de nervios optó por arrojar el dinero. Mientras los billetes
volaban por el aire, el ladrón se desdoblaba en atrapar todo
lo que podía y al menor tiempo posible.
Por su parte, el empleado del
corralón no sólo fue encañonado y despojado del dinero de
la empresa segundos después de salir de la sucursal Luján
del Provincia sino que recibió llamados telefónicos
diciéndole una voz anónima que desistiera de hacer la
denuncia porque no tenía sentido. Y como si esto fuera poco
le dieron datos concretos acerca de su vida.
EXIGEN MEDIDAS DE SEGURIDAD
En el Banco Provincia tienen
conocimiento de al menos un caso y no desconocen la
situación. Es más, un alto directivo de la institución
piensa que los casos comenzaron a sucederse con asombrosa
frecuencia desde hace un par de meses cuando un policía se
enfermó y fue reemplazado por otro efectivo.
A los clientes, a todo esto, les llama
la atención que desde algún tiempo los empleados bancarios
ya no rotan en sus puestos como antes solía suceder sino que
están fijos en una función.
Mientras las víctimas alertan a otros
clientes del Provincia respecto de lo que está ocurriendo y
esperan que se incrementen las medidas de seguridad a la
brevedad, la UFI Nº 2 de Mercedes abrió una investigación
con el objetivo de dilucidar lo que está ocurriendo, ya sea
en interior como en la adyacencia de la entidad, y el banco
giró una comunicación al área de Seguridad para que haga lo
propio.