Sábado 16  de Abril de 2005 - Año 89 - Edición 7070 - Edición digital 0370

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El trámite legal no tiene precedentes en ese establecimiento

Juicio académico a un docente de la UNLu

El Ing. García Fernández, profesor de Ecología, enfrenta esa instancia a raíz de la denuncia de una alumna, respaldada por gran cantidad de estudiantes. Se lo acusa de incumplimiento de las obligaciones académicas, mal desempeño y falta de respeto. Las autoridades realizaron una encuesta entre los alumnos y el Tribunal Académico ya citó a varios testigos. La máxima sanción sería la expulsión.

María Giménez, estudiante regular de la carrera Ingeniería Agronómica de la Universidad Nacional de Luján, presentó ante el decano del Departamento de Ciencias Básicas una denuncia contra el profesor Arturo García Fernández, por presunto incumplimiento de obligaciones académicas, mal desempeño de la función encomendada y falta de respeto a alumnos.

La presentación fue realizada el 22 de marzo del año pasado y a partir de entonces se inició un trámite legal sin precedentes para la UNLu: un juicio académico. En teoría, hoy la causa está camino a una resolución.

En el momento de la denuncia, García Fernández se desempeñaba como jefe de trabajos prácticos y profesor adjunto de Ecología en la carrera Ingeniería Agronómica.

"En esta casa de altos estudios ha ocurrido una serie de acontecimientos (...) que tuvieron como protagonista al denunciado, en su persona y como responsable de la asignatura Ecología, y que vienen ocurriendo prácticamente desde que asumió la función docente", señala el texto de la denuncia.

En ese escrito -al que accedió EL CIVISMO- se indica que "tan arbitrarias y reiteradas fueron las inconductas que durante varios años se repitieron los reclamos escritos, canalizados primeramente a través del Centro de Estudiantes de Agronomía, que los dirigía a la Comisión Plan de Estudios o a la Secretaría Académica del Departamento de Ciencias Básicas".

"También la Comisión Plan de Estudio ha tratado asiduamente el tema denunciado, incluyéndolo en el temario de sus reuniones. Y lo mismo ocurrió en la División Pedagógica Universitaria del Departamento de Educación de esta universidad que, por derivación de la Comisión de Estudios citó a los docentes de la asignatura con la finalidad de tratar y eventualmente solucionar los problemas reiterados", explicó la alumna denunciante, quien no avanza sola en el reclamo.

En la denuncia se detalla lo ocurrido con la apertura de una comisión en el horario de 18 a 22, en el primer cuatrimestre de 2003. El Departamento de Ciencias Básicas lo autorizó, porque se cumplían las condiciones requeridas desde la asignatura (20 inscriptos), pero "a pesar de su obligación académica de dictar esa clase, el profesor anunciaba en las cursadas que la comisión no se iba a abrir", recordó Giménez.

Desde el Centro de Estudiantes se anunciaba la verdad: que la comisión se abría. "Pero para sorpresa de los inscriptos -relató la alumna- el denunciado no asistió a la primer clase, generando un alto grado de confusión, que llevó al vicedecano Pedro Díaz a apersonarse en el aula y brindar explicaciones".

ENCUESTA QUE AVALA

La otra pata de la denuncia contra García Fernández la conforman los "reproches" de los estudiantes, basados en la "divergencia entre la calidad y cantidad de conocimientos trasmitidos y la exigencia mayor de los exámenes".

"En el año 2003, el porcentaje de desaprobados en el primer parcial superó el 80 por ciento, lo que motivó un nuevo pedido del Centro de Estudiantes a la Comisión de Plan de Estudios para que tome una solución extraordinaria ante un problema de dimensiones extraordinarias: que se tomara un recuperatorio adicional del primer parcial. Como ya es de su conocimiento, se hizo así", explicó Giménez.

Sin embargo, García Fernández habría emitido un mensaje "mendaz" a su alumnado. "Dijo que no iba a tomar ese recuperatorio, lo que significó gran confusión y desasosiego en el estudiantado, al extremo de que varios dejaron la cursada en la creencia de que ya no había posibilidades para recuperar el parcial desaprobado".

El cúmulo de situaciones llevó a la Comisión de Plan de Estudios a realizar una encuesta anónima a los estudiantes que cursaron la materia en la primera mitad de 2003. Este medio accedió a ese informe, de tres carillas, en el que abundan las críticas a la escasa disposición de los docentes para enseñar; los cuestionamientos a los métodos de evaluación; la mínima intención de responder consultas; la inexistente relación temática entre teóricos y prácticos y hasta la "mala relación entre docentes".

"De las 67 encuestas que se realizaron, no hay casos donde no se encuentra algún problema en la asignatura, tanto en el dictado como en el examen parcial. Y los comentarios volcados concuerdan con lo expresado por los alumnos, en las aulas, durante los diálogos con los representantes de la Comisión de Plan de Estudios", concluyó Miguel Angel Sangiacomo, coordinador de Ingeniería Agronómica.

Giménez agregó en la denuncia los detalles de un caso que argumenta en favor de los malos tratos. "Ocurrió en el primer cuatrimestre de 2002. La alumna Mercedes Cecilia López llegaba a clase alrededor de las 13.45 por razones laborales, es decir, 45 minutos después del inicio. Esa circunstancia se la manifestó al docente Eduardo Zeiss (el otro titular de la cátedra), presentándole el correspondiente certificado de trabajo, el cual aceptó y le manifestó que no había ningún problema".

Los problemas los tuvo con García Fernández. "En una de las clases la llamó al frente y en voz alta, ante toda la comisión, le dijo que era inaceptable que llegara a esa hora a su clase, que no la podía interrumpir entrando a cualquier hora". López intentó explicar su situación, pero a cambio sólo recibió un pedido para que curse de noche, para que la rinda libre y "una media vuelta, ignorándola. Unos instantes después, dirigiéndose a la clase, dijo que ese era un ejemplo de lo que no se debía hacer".

LEJOS DE LOS ALUMNOS

La inmediata encuesta entre los alumnos no fue la única medida adoptada. Con suma (y llamativa) rapidez, un día después de la denuncia de la alumna, el Consejo Directivo Departamental de Ciencias Básicas atendió los reclamos del Centro de Estudiantes de Agronomía y resolvió "separar, a modo preventivo durante el primer cuatrimestre de 2004, al Ing. Arturo García Fernández del contacto con los alumnos de la asignatura Ecología, para la carrera Ingeniería Agronómica".

La decisión está firmada por Guillermo Oloriz, decano de Ciencias Básicas y Gustavo Parmiggiani, secretario de ese mismo departamento, y mantiene su vigencia.

En paralelo, el Consejo Superior se abocó a la designación de los integrantes del Tribunal Académico Instructor Permanente, un organismo que debía estar en funcionamiento, pero que no se había creado dentro de la UNLu.

La presentación de la alumna tiene argumentos que están contemplados en los "causales de juicio académico". Según lo indicado en el artículo 15° del Reglamento del Juicio Académico, en caso de encontrarlo responsable, García Fernández podría sufrir las siguientes sanciones:

- Llamado de atención (sólo una vez).

- Suspensión, sin goce de haberes, de diez a ciento ochenta días corridos.

- Expulsión del claustro docente.

Ya declaró un testigo presentado por el docente y cinco más citados a instancias de la denunciante. Y aunque los tiempos del Tribunal se vislumbran lentos, los alumnos que apoyan la postura de Giménez consideran que el ingeniero debe ser expulsado.

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