Las
autoridades realizaron una encuesta entre los alumnos y el
Tribunal Académico ya citó a varios testigos. La máxima
sanción sería la expulsión.
María Giménez, estudiante regular de
la carrera Ingeniería Agronómica de la Universidad Nacional
de Luján, presentó ante el decano del Departamento de
Ciencias Básicas una denuncia contra el profesor Arturo
García Fernández, por presunto incumplimiento de
obligaciones académicas, mal desempeño de la función
encomendada y falta de respeto a alumnos.
La presentación fue realizada el 22
de marzo del año pasado y a partir de entonces se inició un
trámite legal sin precedentes para la UNLu: un juicio
académico. En teoría, hoy la causa está camino a una
resolución.
En el momento de la denuncia, García
Fernández se desempeñaba como jefe de trabajos prácticos y
profesor adjunto de Ecología en la carrera Ingeniería
Agronómica.
"En esta casa de altos estudios
ha ocurrido una serie de acontecimientos (...) que tuvieron
como protagonista al denunciado, en su persona y como
responsable de la asignatura Ecología, y que vienen
ocurriendo prácticamente desde que asumió la función
docente", señala el texto de la denuncia.
En ese escrito -al que accedió EL
CIVISMO- se indica que "tan arbitrarias y reiteradas
fueron las inconductas que durante varios años se repitieron
los reclamos escritos, canalizados primeramente a través del
Centro de Estudiantes de Agronomía, que los dirigía a la
Comisión Plan de Estudios o a la Secretaría Académica del
Departamento de Ciencias Básicas".
"También la Comisión Plan de
Estudio ha tratado asiduamente el tema denunciado,
incluyéndolo en el temario de sus reuniones. Y lo mismo
ocurrió en la División Pedagógica Universitaria del
Departamento de Educación de esta universidad que, por
derivación de la Comisión de Estudios citó a los docentes
de la asignatura con la finalidad de tratar y eventualmente
solucionar los problemas reiterados", explicó la alumna
denunciante, quien no avanza sola en el reclamo.
En la denuncia se detalla lo ocurrido
con la apertura de una comisión en el horario de 18 a 22, en
el primer cuatrimestre de 2003. El Departamento de Ciencias
Básicas lo autorizó, porque se cumplían las condiciones
requeridas desde la asignatura (20 inscriptos), pero "a
pesar de su obligación académica de dictar esa clase, el
profesor anunciaba en las cursadas que la comisión no se iba
a abrir", recordó Giménez.
Desde el Centro de Estudiantes se
anunciaba la verdad: que la comisión se abría. "Pero
para sorpresa de los inscriptos -relató la alumna- el
denunciado no asistió a la primer clase, generando un alto
grado de confusión, que llevó al vicedecano Pedro Díaz a
apersonarse en el aula y brindar explicaciones".
ENCUESTA QUE AVALA
La otra pata de la denuncia contra
García Fernández la conforman los "reproches" de
los estudiantes, basados en la "divergencia entre la
calidad y cantidad de conocimientos trasmitidos y la exigencia
mayor de los exámenes".
"En el año 2003, el porcentaje
de desaprobados en el primer parcial superó el 80 por ciento,
lo que motivó un nuevo pedido del Centro de Estudiantes a la
Comisión de Plan de Estudios para que tome una solución
extraordinaria ante un problema de dimensiones
extraordinarias: que se tomara un recuperatorio adicional del
primer parcial. Como ya es de su conocimiento, se hizo
así", explicó Giménez.
Sin embargo, García Fernández
habría emitido un mensaje "mendaz" a su alumnado.
"Dijo que no iba a tomar ese recuperatorio, lo que
significó gran confusión y desasosiego en el estudiantado,
al extremo de que varios dejaron la cursada en la creencia de
que ya no había posibilidades para recuperar el parcial
desaprobado".
El cúmulo de situaciones llevó a la
Comisión de Plan de Estudios a realizar una encuesta anónima
a los estudiantes que cursaron la materia en la primera mitad
de 2003. Este medio accedió a ese informe, de tres carillas,
en el que abundan las críticas a la escasa disposición de
los docentes para enseñar; los cuestionamientos a los
métodos de evaluación; la mínima intención de responder
consultas; la inexistente relación temática entre teóricos
y prácticos y hasta la "mala relación entre
docentes".
"De las 67 encuestas que se
realizaron, no hay casos donde no se encuentra algún problema
en la asignatura, tanto en el dictado como en el examen
parcial. Y los comentarios volcados concuerdan con lo
expresado por los alumnos, en las aulas, durante los diálogos
con los representantes de la Comisión de Plan de
Estudios", concluyó Miguel Angel Sangiacomo, coordinador
de Ingeniería Agronómica.
Giménez agregó en la denuncia los
detalles de un caso que argumenta en favor de los malos
tratos. "Ocurrió en el primer cuatrimestre de 2002. La
alumna Mercedes Cecilia López llegaba a clase alrededor de
las 13.45 por razones laborales, es decir, 45 minutos después
del inicio. Esa circunstancia se la manifestó al docente
Eduardo Zeiss (el otro titular de la cátedra), presentándole
el correspondiente certificado de trabajo, el cual aceptó y
le manifestó que no había ningún problema".
Los problemas los tuvo con García
Fernández. "En una de las clases la llamó al frente y
en voz alta, ante toda la comisión, le dijo que era
inaceptable que llegara a esa hora a su clase, que no la
podía interrumpir entrando a cualquier hora". López
intentó explicar su situación, pero a cambio sólo recibió
un pedido para que curse de noche, para que la rinda libre y
"una media vuelta, ignorándola. Unos instantes después,
dirigiéndose a la clase, dijo que ese era un ejemplo de lo
que no se debía hacer".
LEJOS DE LOS ALUMNOS
La inmediata encuesta entre los
alumnos no fue la única medida adoptada. Con suma (y
llamativa) rapidez, un día después de la denuncia de la
alumna, el Consejo Directivo Departamental de Ciencias
Básicas atendió los reclamos del Centro de Estudiantes de
Agronomía y resolvió "separar, a modo preventivo
durante el primer cuatrimestre de 2004, al Ing. Arturo García
Fernández del contacto con los alumnos de la asignatura
Ecología, para la carrera Ingeniería Agronómica".
La decisión está firmada por
Guillermo Oloriz, decano de Ciencias Básicas y Gustavo
Parmiggiani, secretario de ese mismo departamento, y mantiene
su vigencia.
En paralelo, el Consejo Superior se
abocó a la designación de los integrantes del Tribunal
Académico Instructor Permanente, un organismo que debía
estar en funcionamiento, pero que no se había creado dentro
de la UNLu.
La presentación de la alumna tiene
argumentos que están contemplados en los "causales de
juicio académico". Según lo indicado en el artículo
15° del Reglamento del Juicio Académico, en caso de
encontrarlo responsable, García Fernández podría sufrir las
siguientes sanciones:
- Llamado de atención (sólo una
vez).
- Suspensión, sin goce de haberes, de
diez a ciento ochenta días corridos.
- Expulsión del claustro docente.
Ya declaró un testigo presentado por
el docente y cinco más citados a instancias de la
denunciante. Y aunque los tiempos del Tribunal se vislumbran
lentos, los alumnos que apoyan la postura de Giménez
consideran que el ingeniero debe ser expulsado.